‘La moderna’ (Mejores momentos): Los planes de Carla y la venganza de Iñigo
Iñigo pilla a Doña Carla con Aguirre
Aguirre felicita a Carla, porque ha conseguido que los inversores acepte el proyecto, pero no está de acuerdo con que Iñigo trabaje con ellos y le dice: "No acabo de entender en qué consiste su relación".
La joven le responde: "Sea la que sea a usted no le importa y no se preocupe porque Iñigo no será ningún obstáculo para nosotros". Los dos continúan hablando sobre negocios, pero tienen que interrumpir la conversación, porque entrar Iñigo muy enfadado y pregunta: "¿Se puede saber qué está pasando aquí?"
"Aguirre es un empresario, estamos hablando de negocios", dice Carla. Sin embargo, el joven no está de acuerdo y le comenta: "Ahora se le llama así a un traficante de armas, a un extorsionador, a un secuestrador de niñas".
La joven le contesta enfadada: "Te guste o no vivimos en un mundo sin escrúpulos y quizás tú tienes demasiados".
Iñigo también está muy alterado y le dice: "Fue lo que me enseñó tu marido", pero ella le aclara: "Mi marido ya no está, ahora las que toma las decisiones soy yo".
"Cuando pensaba que habías llegado demasiado lejos, resulta que me quedo corto y siempre terminas sorprendiéndome, esto es demasiado", argumenta Iñigo.
¿Inés no está enferma?
Inés está en el salón de té con su tío Fermín, porque no se encuentra bien. El director le comenta a Laurita que el médico le ha comentando que podría estar baja de anemia y le ha recetado un jarabe.
Fermín se retira del encuentro, porque tiene que atender a un proveedor. Inés le pregunta a su hermana si el empresario ha entrado en el despacho, Laurita le responde: "¿Sí, por qué?"
"Fingir que estoy enferma es más cansado que estarlo", dice Inés. La dependienta le pregunta: "¿No estás enferma?", a lo que la joven le confiesa: "Por supuesto que no, lo que estoy es harta de estar encerrada en ese internado. No te puedes imaginar lo aburrido que es aquello".
Laurita le dice que ella creía que le encantaba estudiar, así que su hermana le explica: "A mí lo que me encanta es vivir, reírme contigo y comer pastas que me las voy a llevar todas. Yo sabía que si me inventaba lo de la enfermedad, nuestra madre se asustaría y me traería a su médico de confianza y es que mi plan ha funcionado".
Matilde visita a Doña Carla
Matilde le dice muy enfadada a Carla: "No sé, cómo lo ha hecho pero ha conseguido que rompa relaciones conmigo". La empresaria le responde: "Parece que Iñigo ha recuperado la sensatez".
La joven le continúa diciendo: "Sé que usted está detrás de todo esto", así que Carla le comenta: "No te has llegado a plantear que a lo mejor no quiere estar contigo y ya no le gustas". Matilde le contesta muy seria: "Eso es lo que a usted le gustaría, porque sabe que Iñigo me ama", afirma la joven.
"Pues no lo parece, porque ha roto contigo", responde Carla. La dependienta le pide que lo deje tranquilo y le aclara: "Por mucho que intentes mantenernos alejados, Iñigo no la querrá nunca".
La empresaria intenta llamar a la policía para que detenga a Matilde, pero ella corta la llamada y le confiesa: "Yo sé que usted está detrás de todo lo que ha ocurrido y le aseguro que no se saldrá con la suya".
Rosario quiere limpiar el nombre de su hijo
Rosario ha quedado con el periodista que escribió sobre Pablo y le dice: "No le hecho venir para darle una entrevista sino para exigirle una rectificación, quiero que limpie el nombre de mi hijo".
Sanabria le comenta que no lo hará, así que Rosario le explica: "Entonces tendré que hablar con el inspector Ocampo". En ese momento sale el policía de la habitación y le pide que escuche a Rosario.
"Tu trabajo consiste en sobornar a un guardia para que le deje entrar ilegalmente a ver los detenidos", argumenta Rosario.
El redactor se quiere ir, porque considera que es una encerrona, pero antes le dice: "Reconozco que me equivoque, pero Pablo me golpeó, podría denunciarle".
Rosario le explica: "Hágalo, pero antes tendrá que contar que se quedó a solas con los detenidos, porque compró a un guardia", y añade: "Debe rectificar públicamente, usted manchó el nombre de mi hijo en su diario y ahora tiene que limpiarlo".
Sanabria le responde: "Y sino lo hago", a lo que la madre de Matilde le confiesa: "Si no lo hace, yo podré una denuncia contra usted y si hace falta contra su diario por injuriar a un inocente".
Pietro habla de su ex mujer
Marta está cenando en casa de Pietro y le pregunta: "¿Usted no habla mucho de su mujer", a lo que el heladero le responde: "Se fue América, era un momento muy complicado en Italia, muchas mujeres emigraron y ella también".
La joven quiere que le siga contando la historia de su mujer, así que el italiano le explica: "Nunca volvimos a ver nada de ella, ni una carta, ni un telegrama". Marta está muy sorprendida con las palabras de Pietro, pero quiere saber si hay algo entre él y Antonia.
El heladero sonríe y le confiesa: "Somos muy buenos amigos". Sin embargo, Marta no está de acuerdo con esa respuesta y le explica: "Una tiene dos ojos y no hace falta fijarse mucho para darse cuenta que para usted Antonia es algo más que una amiga". El italiano le responde: "No te puedo negar, que en parte dice la verdad, pero no me gusta hablar de este asunto".
Matilde no cree a Iñigo
Matilde decide visitar a Iñigo y le cuenta: "He conocido Aguirre". El empresario le pregunta si le ha hecho algo, pero la joven le tranquiliza y le explica que estaba con Doña Carla en la Moderna.
"Ha faltado muy poco para que me echase sobre él, por haber atacado a mi familia", dice Matilde. El empresario no entiende porque Carla y Aguirre se dejan ver juntos en público y añade: "Esos dos traman algo, tengo que averiguar qué es".
"Lo que nos faltaba Carla conspirando contra Aguirre", responde la joven. Iñigo le pide que se vaya, porque se está haciendo tarde, pero la dependienta quiere decirle cómo se siente y le pregunta: "¿De verdad has dejado de quererme?"
"Cuando antes te hagas a la idea será lo mejor", responde el empresario. Sin embargo, ella no se lo cree y le dice: "Llevamos toda la vida enamorados desde que éramos niños".
Doña Carla le da un ultimátum a Manuel
Manuel le comenta a Carla: "No me siento bien con lo que estoy haciendo", pero su prima le explica: "Ya es demasiado tarde y si no me sirves para seducirla, al menos me servirás para informarme de lo que pasé en esa casa".
El joven se levanta enfadado y le dice: "Quiero acabar con esto, volverme al pueblo y olvidarme de esto para siempre, Matilde no se lo merece". La empresaria le responde: "No sé, que tendrá esa mosquita muerta que todos acabáis a sus pies", y añade: "Acaba lo que has venido hacer".
"No voy a seguir con esto, esto se acaba ahora, amo a Matilde", confiesa Manuel. "Esto se acaba cuando yo quiera, si dejas de ayudarme, tendré que valerme de otros medios para terminar con ella, así que tú decides", responde la joven.
Matilde e Iñigo hacen el paripé
Iñigo ha quedado con Matilde y le confiesa: "Quería contarte toda la verdad, tenías razón. Carla me obligó a romper contigo, si no hacía lo que ella quería, jamás habría cambiado su testimonio sobre lo que pasó en la noche en la mataron a Jaime".
"Así, que lo hiciste para salvar a mi hermano", dice la dependienta. Iñigo le continúa explicando: "No podía permitir que Pablo cargarse con un asesinato que no cometió, pero no había otra manera de hacer que Carla cambiase su declaración".
"Gracias por todo, por salvar a mi hermano y por contarme la verdad", responde Matilde. El empresario le sigue confesando: "Sentía que moría al pensar que creías que ya no te amaba". En ese momento se dan cuenta que Carla va a salir del despacho y hacen el paripé.
Iñigo le grita: "Lo nuestro ha terminado, tú y yo no podemos estar juntos". ¡Carla mira desde la puerta con cara de odio!
Matilde le da las gracias a Manuel
Miguel le pregunta a Matilde por qué está tan triste, la joven le explica: "Siempre he sido así, no quiero preocupar a nadie, desde lo de no poder ser maestra hasta la amenaza de Aguirre".
"Yo sé que tú eres muy fuerte y puedes con todo, pero de vez en cuando puedes apoyarte en tu familia", dice Manuel. La joven le da las gracias, pero acaba emocionándose y le pide que le dé un abrazo.
Manuel sonríe y le responde: "Claro". Los dos se abrazan y ella le comenta: "Gracias por estar siempre ahí, a pesar de todo". Ella se marcha pero antes le acaricia el brazo, el joven también se emociona, ya que no quiere que Matilde esté tan desanimada.
Matilde e Iñigo se ven a escondidas
Matilde ha quedado con Iñigo en su casa, ya que quieren verse a escondidas. El empresario le explica: "Tenemos que llevarlo en secreto durante un tiempo, no es bueno que nos enfrentemos directamente a Carla, es muy vengativa".
Matilde le comenta a Iñigo que la joven es maquiavélica y añade: "Y si Doña Carla ha tenido algo que ver con el asesinato de Don Jaime". Iñigo se ríe y le dice: "Cómo puedes pensar eso, si casi Carla sale muerta de ahí".
"Ya lo sé, pero la forma en la que está llevando los negocios ahora, asociarse con Aguirre no sé, no me encaja", responde la dependienta.
Iñigo le coge la mano y le comenta: "Qué te parece si nos centramos en ti y en mí durante un tiempo y nos olvidamos de Carla".
Doña Carla quiere comprar la Moderna
Carla le propone a Fermín comprarle la Moderna y le pone encima de la mesa un cheque. "Le estoy ofreciendo una cantidad que está muy por encima del valor del mercado de la Moderna", dice la empresaria.
"Doña Carla me abruma usted", responde Fermín. Ella le continúa explicando: "Con ese dinero, usted podría comprar cinco locales como este. Si le parece bien, hablaré con los abogados para concretar una cita para la firma".
"La respuesta sigue siendo no", dice el dueño de la Moderna. Carla quiere subir el precio, pero él le aclara: "No voy a vender la Moderna por una cuestión sentimental, no tiene nada que ver con el dinero, pero yo no puedo desprenderme de la Moderna".
Miguel cuenta la verdad sobre Aquiles
Miguel le cuenta a Teresa que se le ha escapado Aquiles y le aclara: "Le doy mi palabra, siempre abrí la puerta con la máxima diligencia cuando le limpiaba el suelecito, cuando le cambiaba el agua. No tengo palabras, debe de estar usted desconsolada".
La dependienta le explica que Aquiles volvió y lo tiene en casa. El librero no entiende nada, así que ella le informa: "Que a usted se le escapó y se volvió a mi casa, que apareció esta mañana en la ventana de la cocina".
Miguel se ríe y le dice: "Esto es una fantástica noticia", pero también quiere saber si el pájaro está hablando. Ella le comenta: "No habla, pero por qué tanta insistencia".
El librero le explica que es solo es por curiosidad y que se alegra que su mascota esté de nuevo en su casa.
