‘La moderna’ (Mejores momentos): La verdad de Iñigo
Iñigo le cuenta la verdad a Matilde
Iñigo le comenta a Matilde que está recibiendo fotografías de ella y afirma: "Quería protegerte aunque no ha servido de mucho, el que me envío esas amenazas es el mismo que se llevó a Clarita".
"No ha sido culpa tuya, tienes que ir a la policía, tenemos que denunciar esto ahora mismo", confiesa la joven. Iñigo le informa que él sabe quien está detrás de todas las amenazas.
Matilde quiere saber la verdad, así que Iñigo le explica que cuando estuvo en el Ejército en Marruecos tuvo problemas con el sargento, ya que él le denunció.
Iñigo se enfrentó a su superior y le confesó: "Usted ha puesto en peligro la vida de soldados españoles y pagará por ello porque es la ley".
El sargento le respondió que él no podía dar lecciones porque era un chivato. El joven en ese momento estaba muy enfadado y afirmó: "He librado el Ejército de un criminal", el superior estaba furioso y le amenazó "Mira bien por donde pisas Peñalver, porque pienso ir a buscarte, da igual el tiempo que pasé porque te encontraré y te mataré".
Matilde le pregunta si ese hombre ha salido de la cárcel, pero Iñigo no sabe nada de él desde que lo repatriaron. Él le continúa explicando que deben mantener una distancia, pero la joven rompe a llorar y le pregunta: "¿Entonces qué, ya no nos vamos a volver a ver?", así que él le responde: "Te juro que se me parte el alma separarme de ti, pero será lo mejor por ahora, hasta que lo solucione".
Matilde conoce de antes a Don Jaime
Pietro le explica a Marta que está invitada a la fiesta de bienvenida de su hijo, ya que pronto llegará a España. La joven le da las gracias y cuando el italiano se va, ella aprovecha para tirar dos monedas al suelo.
En ese momento llega Matilde y le pregunta: “¿Se te ha caído algo?", a lo que la joven le responde: "Tenía una mancha en el zapato".
Matilde le explica que es su hora de descanso y que puede salir, pero su compañera no quiere y afirma: "Yo estoy bien, si tienes que organizar algo en el almacén o lo que sea yo me quedo, de verdad que estoy bien".
Don Jaime entra en el salón de té con Fermín e Iñigo. El marido de Carla se acerca a Matilde y le pide dos merengues.
Ella le mira fijamente y recuerda el momento del accidente. Los médicos de la ambulancia atendieron a Don Jaime y se lo llevaron en la ambulancia, sin embargo, ella estaba en el suelo con su padre sin parar de llorar. "No se vayan, ayuda por favor", gritaba la pequeña.
Don Jaime habla con la supuesta familia Garcés
Matilde y su madre están en el despacho de Don Jaime, ya que él quiere hablar con ellas sobre el accidente. Él les explica que nunca nadie le dijo el nombre del hombre que atropelló.
Las dos mujeres que están sentadas escuchando las palabras de Jaime no son ni Rosario ni su hija. Jaime no pude parar de llorar explicando que no ha superado ese trágico accidente y añade: "Les pido perdón de todo corazón".
La mujer que se está haciendo pasar por Rosario le dice que él no es culpable, a lo que él le responde: "Culpable no, responsable sí y me he permitido poner precio a esa responsabilidad. Para ello he usado de referencia mis propias pólizas del seguro de vida. Espero que no se ofendan, sé que el dinero no puede devolverles ni a tu marido ni a tu padre, pero es la única manera que se me ocurre de poder compensarlas".
La mujer afirma que es mucho dinero. Carla se levanta y le comenta que aproveche esa cantidad para poder irse a Valencia.
Encuentran el dinero robado
Esperanza ordena a Pietro y a Miguel que muevan el mueble, pero los dos no pueden con tanto peso. Así, que Esperanza le pide a Marta que también ayude con esa tarea.
Los tres consiguen mover el mueble, pero debajo aparece el dinero. Esperanza se sorprende y afirma: "La leche dos duros".
En ese momento llega Teresa y pregunta qué ocurre.
Pietro le informa que han encontrado esas monedas, así que Marta se dirige a ella y confiesa: "Podrían ser las monedas que buscaba".
"No tiene sentido, cómo va a llegar el dinero hasta aquí, afirma la encargada. Los empleados tampoco entienden nada, pero Teresa les pide que vuelven a trabajar y se marcha.
Esperanza no le parece bien los modales de la encargada. "Lo importante es que el dinero ha aparecido y nadie va a perder el empleo", dice Marta.
Iñigo empieza a trabajar para la Moderna
Matilde le pregunta a Iñigo si va a trabajar en la Moderna, a lo que él le contesta: "Sí, lamento que te entetes así de sopetón, quise decírtelo pero no pude hacerlo antes. Acababa de enterarme cuando me vistes salir del despacho".
"Descuida sé que no había mala intención por tú parte, pero me cuesta creer que vayamos a coincidir en el salón justo ahora", afirma la joven. Iñigo le aclara que intentará coincidir el menor tiempo posible, la joven sonríe y le pregunta qué puesto tiene que desempeñar".
Él le informa que Don Fermín quiere sacarle rendimiento a la planta de arriba y va a ser un estudio de posibilidades. "Eso implicaría más faena para nosotras, como si no echásemos suficientes horas ya", afirma Matilde
Él le confiesa que ahora mismo el también tiene mucho trabajo, le encanta ser el gerente general de los negocios de Jaime, pero está atado a sus obligaciones.
Marta se va de casa de su tío
Antonia está en su casa explicándole a su marido los problemas que surgen en el salón de té. En ese momento suena el timbre, abre la puerta y es Marta.
Ella le pregunta: "¿Qué haces aquí?", así que la joven le explica: "Me estaba dando una vuelta y había pensado en venir a verla. No quiero molestarla pero necesito pedirle cobijo, solo será esta noche".
"Por supuesto, claro que puedes quedarte, pero pasa", afirma Antonia. Las dos entran en el interior de la vivienda y deciden tomar un vaso de leche caliente para entrar en calor.
Antonia le pregunta qué le ha pasado con su tío, la joven le comenta que él ha conseguido un trabajo en el pueblo, pero ella no quería quedarse sola en casa.
Iñigo se despide de Matilde
Matilde decide entrar en el despacho de Iñigo y le confiesa que es muy duro no poder hablar con él. Iñigo le explica que ya ha terminado su trabajo en el salón de té y añade: "Es una buena noticia no volveremos a vernos".
Ella le pregunta qué va a pasar entre ellos, a lo que el joven le explica: "Yo haré mi vida y tú la tuya". Matilde rompe a llorar y afirma: "Así de fácil", a lo que Iñigo le responde: "No, así de difícil". Ella se quiere ir, pero él le coge la mano y los dos se besan apasionadamente.
"Discúlpame no podía despedirme de otra manera", afirma el joven. Matilde continúa llorando y le responde: "Prométeme que te vas a cuidar", el joven también se emociona y le dice: "Te lo prometo".
Los empleados de la Moderna traman algo
Fermín está enseñando las instalaciones del salón al redactor. Antonio le informa que tiene una llamada urgente de la embajada.
En ese momento aparece Matilde y le dice: "Si le parece me encargo yo del señor periodista", el director está de acuerdo y le responde: "Sí, buena idea".
Matilde le pide al periodista que vaya con ella. Para distraer a Fermín, a Pietro se le ha ocurrido atender la llamada y decirle que le está llamando de la embajada. "Estamos organizando un evento, un evento muy grande y queremos hacerle un encargo", afirma Pietro.
Matilde decide llevar al periodista al almacén y allí esta Esperanza en camisón. Cuando la empleada ve al redactor afirma: "No podemos tener intimidad en este sitio".
También entra en el almacén Fermín y la limpiadora grita: "Que estoy en paños menores". El director le pregunta muy enfadado a Matilde porque están en el almacén, así que la joven le aclara: "Ha sido el señor periodista quien ha querido verlo, hemos recorrido todas las instalaciones y después de ver el cuarto de camarero, tenía curiosidad de ver nuestro vestuario".
La joven le explica al periodista que Fermín se plantea mejorar el vestuario en un futuro para que estén más cómodas. "Efectivamente, hoy mismo lo hemos estado hablado. En Londres los empleados tienen sus espacios de descansos, así que nosotros no nos vamos a quedar atrás. Las empleadas de la Moderna deben tener un lugar en condiciones", informa el director.
