‘La moderna’ (Mejores momentos): La reaparición de Carla

Doña Lázara le confiesa sus sentimientos a Don Fermín

Lázara está con Don Fermín en el despacho y le confiesa: "Desde el día que fuimos a las ventas no soy la misma persona, he intentado que no se note el pesar que llevo dentro pero se ve no lo he conseguido".

"A qué pesar se refiere, puede contármelo si lo desea", comenta el jefe de La Moderna. Sin embargo, la encargada está muy nerviosa y se quiere marchar.

Pero Fermín le pide que no se vaya y le pregunta qué le ocurre. La joven decide confesarle: "Pues es muy sencillo, estoy enamorada de usted". El jefe del salón de té se sorprende y le responde: "No sé que decir".

Lázara le responde: "Es que no tiene nada que decir, yo no tengo derecho a declararle mis sentimientos y le pido disculpas. Entiendo que no sienta lo mismo que yo".

En ese momento aparece Trini llorando y le dice muy nerviosa: "Don Fermín necesito hablar con usted, necesito decirle algo urgentemente, algo que sino se lo digo ya, es que al final me voy de La Moderna".

¡Doña Bárbara tenía a Carla escondida!

Doña Bárbara baja al sótano con una bandeja en la que lleva comida y un vaso de agua, pero se asegura de que nadie la vea. Abre la estantería, ya que tiene una puerta oculta y aparece Carla muy seria.

Se acerca y le dice: "Madre". Las dos se abrazan y Bárbara le explica: "Todo está saliendo tal y como habíamos planeado, bueno incluso mejor. El cerco contra Íñigo se está estrechando”.

La joven se acerca a la mesa y lee el periódico. Así, que le responde: "Y contra mí también, ¿cuándo saldré de aquí?".

"Tenga un poco de paciencia, te aseguro que el sacrificio te va a merecer la pena", expresa su madre. Sin embargo, Carla suspira y niega con la cabeza.

Don Fermín realiza un cambio muy importante en La Moderna

Don Fermín está reunido con todos los empleados de La Moderna. El empresario expresa: "Gracias a mi sobrina me he dado cuenta de que los tiempos están cambiando y es ridículo mirar hacia otro lado. Así, que he tomado una decisión que va afectar de lleno a la plantilla".

"No me diga que ha pensado en jubilarse", dice Elías. Pero Don Fermín continúa confesando: "Antonia, Pietro está en su casa y lo seguirá siendo. La norma por la cual las empleadas de La Moderna no podían estar casadas queda derogada".

Antonia pregunta muy sorprendida: "¿Entonces podemos seguir trabajando estando casados?", a lo que el empresario le responde: "Pueden y deben".

Todos los compañeros abrazan a la dependienta y a Pietro, porque continúan trabajando en el salón de té.

A Miguel no le convence su nuevo ayudante

El dueño de la librería le explica a Miguel: "Mi hijo Salvita no solo necesita aprender un oficio, necesita aprender de la vida de un hombre hecho y derecho como usted".

El librero le pregunta: "¿Y cuándo querría empezar?", a lo que su jefe le aclara: "Ya ha empezado, oficialmente lo dejo en sus manos".

El empresario se acerca a su hijo y le explica: "A partir de ahora Miguel es tu mentor, trátale con el debido respeto". El padre de Salvita se marcha y Miguel le dice al joven: "Creo que su padre ha exagerado sobre mis capacidades, la verdad es que no me veo yo como su mentor".

"Relájate y no me hable de usted que solo tengo 20 años. Si te parece bien nos tuteamos, oye quiere saber por qué estoy aquí, porque en realidad mi padre no se fía de ti ni un pelo y me ha pedido que te vigile", confiesa Salva.

El librero se sorprende con la noticia y el joven le comenta: "Lo único que tenemos que hacer es ponernos de acuerdo, yo no te molesto a ti y tú no me molestas a mí. ¿Hay algún sofá en la trastienda?".

Miguel no entiende para qué quiere el sofá, así que Salva le confiesa: "Porque esta mañana he tenido que madrugar y eso no puede ser sano. Necesito dar una cabezadita antes de empezar".

Doña Bárbara no tiene escrúpulos en su plan

Carla está muy agobiada y le dice a su madre: "No sé cuanto tiempo voy a resistir". Bárbara le responde muy seria: "Así, que piensa que podría haber sido peor, en vez de esta habitación podrías estar encerrada en una celda".

"Lo sé madre y se lo agradezco", dice la joven. Su madre le argumenta: "No ha sido fácil engañar a todo el mundo, incluso al mismo Fabio".

Carla le pregunta: "¿Cómo lo ha conseguido?", a lo que Bárbara le confiesa: "Comportándome como una madre desolada y destrozada por la pérdida de su única hija".

La joven quiere saber el plan del cadáver, así que Bárbara le cuenta: "Medina solo tuvo que sustraer el cadáver de esa vagabunda del depósito, lo quemó y lo abandonó en el río".

Y añade: "Solo era cuestión de tiempo que la policía atase cabos y llegase hasta Íñigo, que yo me había encargado de acusar debidamente".

Inés es presionada para encontrar a César

El teniente Lorenzo visita a Inés para comunicarle: "Me han encargado la búsqueda de César Morel en España, no voy andarme con rodeos. A mí modo de ver solo existen dos desenlaces posibles: O aparece muerto o lo encontramos, y le aseguro que lo encontraremos. Sé muy bien quien es usted y la relación que mantenía con él, y le aconsejo que colabore conmigo y diga toda la verdad”.

Laurita le explica: "Desde que César desapareció no se ha puesto en contacto con ella". Su hermana también le aclara que solo recibió una carta de él, pero no sabe nada más.

"No dude señorita Inés que volveremos a vernos", expresa Lorenzo. Sin embargo, Laurita está enfadada y le reprocha: "Espero que la próxima vez venga con una orden o con una citación judicial, o con lo que sea porque sino no vamos abrirle la puerta".

"Yo espero que no me mientan, la obstruccion a la justicia puede ser un delito muy grave", confiesa el teniente.

Pietro no está de acuerdo con la madrina de Antonia

Antonia le pregunta a Pietro si su hijo va asistir a la boda. El italiano le confiesa: "No creo que podemos contar con Giancarlo, tendré que pensar en alguien más como padrino".

Y también le pregunta: "¿Has pensado quién puede ser tu madrina", a lo que Antonia le responde: "Ya se lo he dicho a Esperanza".

Pero el pastelero se cree que es una broma, así que la dependienta le aclara: "No es ninguna broma, se lo he dicho a ella, no sabes la ilusión que le ha hecho".

Pietro le responde muy enfadado: "Yo no quiero a Esperanza como madrina", y añade: "Puede ser graciosa en el obrador pero que me lleve del brazo al altar no, por favor. Esa mujer seria capaz de meterse conmigo en frente del cura y de los invitados".

El plan cupido

Trini le propone a Miguel el plan cupido que consiste en 3 fases y tienen que seguir las reglas a raja tabla. "Primera fase del plan cupido: enamoramiento. Tendremos que fingir que nos enamoramos y que nos comprometemos en tiempo record", confiesa la dependienta.

Y continúa contando: "Paso número dos del plan cupido: la boda falsa". Miguel escucha atentamente a Trini, mientras ella le expresa: "Fase tres del plan cupido: vamos a contar que vamos a ser padres".

"Parece fácil, pero a ver como no las ingeniamos", responde el librero. Trini le continúa diciendo: "Si necesitamos ayuda Cañete puede ser nuestro cómplice".

A Salvita el ayudante de Miguel, le ha gustado Marta

Salva ha dejado todos los libros tirados y Marta tropieza con ellos. "Venga que te ayude a levantarte", dice el joven.

Sin embargo, la limpiadora no quiere aceptar su ayuda y le dice: "Puedo levantarme yo sola, tú ya has hecho suficiente tirándome al suelo".

En ese momento aparece Miguel y le comenta a Marta: "Perdona al muchacho es que es su primer día y todavía no comprende cual es su trabajo".

"Pues llame a una que yo me sé, que le va a poner unos mandamientos que le van a dejar todo muy claro", responde la joven. Así, que Salvita le dice: "Si te sabes esos mandamientos me lo podrías enseñar tú, qué te parece esta tarde mientras nos tomamos algo".

La joven le contesta: "Encima de graciosillo, es un listillo". ¡Marta se marcha muy enfadada!

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