‘La moderna’ (Mejores momentos): La desesperada huida de Matilde
Intenso cara a cara entre Doña Lázara y Teresa
Lázara le explica a Teresa: "Resulta que una mujer ha ido preguntado por mí a mi casa, incluso por el vecindario". Pero su compañera se muestra incómoda y le responde: "No sé de que me estás hablando y tengo muchísimo trabajo".
"Mi vecina me ha confirmado que es usted quien fue preguntando por mí", dice la encargada. Teresa se muestra seria y le comenta: "Es cierto fui yo".
"Si tanto le interesa mi vida privada por que no me pregunta aquí, ahora de frente", dice Lázara muy enfadada. Su compañera le responde: "Se lo voy a preguntar, ¿cuáles son sus intenciones reales con Don Fermín?".
La gerente no quiere contestar, pero Teresa le comenta que quiere seducir a Fermín para ser dueña de La Moderna. "Pero yo no se lo voy a permitir", confiesa.
"Este no es el momento ni el lugar para tratar este asunto. Pero una cosa le voy a decir acaba de cruzar una línea muy peligrosa, no sabes con quien está tratando", argumenta Lázara.
"Sí con una mujer sin ningún escrúpulo", contesta Teresa. Así, que Lázara le confiesa: "Está usted celosa porque tengo una bonita amistad con Don Fermín, algo que usted no consiguió", y añade: "Voy hacer de su vida un infierno".
Por fin Salvita ha logrado su objetivo
Marta entra en la librería porque quiere hablar con Salvita, pero Miguel le confiesa: "Lleva dos días madrugando y limpiando la librería de arriba abajo y solo para que tú pudieras recapacitar".
La limpiadora le pregunta a Salvita: "¿De verdad has hecho eso por mí?". El joven le responde: "Estamos dispuestos a ofrecerte las mejores condiciones que puedas imaginar, tanto es así que las pones tú. Aquí serás tu propia jefa".
"Con que has estado madrugando, está bien acepto", expresa Marta. El joven se alegra con la noticia, pero ella le aclara: "Como empieces a darme la lata, me despido en menos de lo que canta un gallo, ¿entendido?".
Salvita le responde: "Entendido, no tendrás quejas de mí. Muchas gracias por aceptar". La limpiadora de La Moderna se marcha de la librería, pero antes le dice: "Gracias a ti por pensar en mí".
Una confusión casi estropea el Plan Cupido
Miguel y Trini han quedado con el cura para planear la falsa boda. "La única persona que está al tanto de este paripé es Cañete", dice la dependienta.
En ese momento aparece Elías, pero el cura se cree que es Cañete y le comenta: "Menudo lío, cura falso, boda falsa". El camarero se sorprende y le comenta: "¿Boda falsa?, ¿qué está diciendo? No entiendo nada".
El cura le pregunta: "¿No es usted nuestro cómplice?". Pero Elías sigue sin entender nada y le dice: "¿Qué cómplice?".
En ese momento aparece Cañete y Elías le expresa: "Aquí está pasando algo raro". El cura quiere solucionar ese malentendido y le explica que cuando eran jóvenes, se hizo pasar por cura para poder casar a Miguel con la hija del pastor.
Cañete también quiere ayudar a la pareja y le comenta a Elías: "Esa historia nos la ha contado Miguel muchas veces, yo la recuerdo perfectamente". Su compañero le responde: "Yo ahora no caigo".
Trini finge que se emociona porque no le parece bien que hablen de la ex de Miguel, así que Elías le pide disculpas y vuelve a su puesto de trabajo.
Íñigo quiere un tratamiento alternativo para Matilde
Íñigo se encuentra en el apartamento con el médico que está tratando a Matilde y le dice: "Tiene que haber una solución alternativa sobre su ingreso".
"Su estado es demasiado grave", responde el especialista. En ese momento llega Matilde y le confiesa que tampoco está de acuerdo con el tratamiento.
"La alternativa que nos propone no nos gusta nada", dice la joven. Pero el médico le informa: "Su marido se preocupa por usted, al igual que yo".
Matilde se enfadada y le pide: “Fuera de mi casa". La joven se marcha de la estancia, así que el empresario continúa diciendo: "Insisto tiene que haber otra solución para ayudarla".
El médico le explica: "Yo le insisto en que solo hay una, acaba de verla perder los nervios al igual que yo", y añade: "Me reafirmo en mi diagnóstico, solo espero que usted tome la decisión correcta".
Inés recibe una carta de César
Inés se encuentra con Laurita en el apartamento y decide leer la carta de César. El joven comienza explicándole: "Si estás leyendo esta carta querrá decir que no me has olvidado y quien sabe si hasta me habrás perdonado porque nunca debí pedirte que te fueses conmigo, con un fugitivo. He empezado una nueva vida en otro país, una vida decente, pero una vida sin ti y a la que será difícil encontrarle un sentido".
Inés se emociona, pero continúa leyendo:"Ahora sé que eres lo único bueno que me ha pasado, lo único por lo que merecía la pena luchar y, por eso, te pido que tú nunca dejes de hacerlo. Recupera esa voz y demuestra todo ese talento que llevas dentro. Hazlo por mí, hazlo por ti, hazlo por los dos. Te querré siempre, siempre".
"Al menos sabes que ahora está bien", dice Laurita. Sin embargo, su hermana le confiesa: "Debería haberme ido con él", pero Laura le contesta: "Tu vida esta aquí y ahora tienes un reto que es recuperarte y volver a cantar".
Doña Lázara deja en evidencia a Teresa
Lázara se encuentra en el despacho con Don Fermín, ya que están terminando de organizar una reunión. El empresario le comenta: "Tengo que hacerle una pregunta Doña Lázara, ¿qué haría yo sin usted?".
En ese momento llega Teresa y el jefe de La Moderna le dice muy serio: "Doña Lázara me lo ha contado todo, estoy al corriente de los roces que están teniendo últimamente".
"Lamento mucho que sus celos profesionales le estén jugando una mala pasada, pero todo tiene un límite", expresa la gerente.
Teresa se sorprende y le comenta a Fermín "No creerá", pero él no deja que termine la frase y le confiesa: "Yo ya no sé que creer Teresa, pero tengo que confiar en el criterio de mi gerente. Además, no le veo otra explicación a su comportamiento".
La nostalgia invade a Pietro y a su mujer
Pietro decide comer con Lucía para que no esté sola. La italiana le ha preparado su plato preferido y él le confiesa: "Me había olvidado de este olor".
Los dos se sientan a comer y Pietro le dice: "Huele a casa". Lucía le comenta: "Cuando queríamos abrir una casa de comida los dos, ¿te acuerdas?".
El pastelero de La Moderna le responde: "Claro que me acuerdo", y también le comenta muy serio: "Un sueño que nos quedó por el camino".
"Como tantos otros", expresa la italiana. Así, que Pietro le confiesa: "Pasaron mucho tiempo, parece otra vida", a lo que ella le aclara: "No, para mí es como su fuera ayer".
"Pues no, han pasado muchos años, muchos", dice el italiano. Pero ella no está de acuerdo y le contesta: "Da igual", y añade: "Estar contigo comiendo me resulta tan familiar, como si nunca hubiésemos dejado de estar juntos".
"Yo no puedo decir lo mismo, no puedo Lucía, me han pasado muchísimas cosas muy importantes, cosas y personas", confiesa Pietro.
¿Otra sorpresa de Carla para Matilde?
Matilde está en el apartamento con Íñigo y le comenta su sesión con el medico: "No me gusta demasiado ese hombre". El empresario le pide: "Mi amor dale una oportunidad".
La joven le responde que en otra sesión se mostrará más participativa. Íñigo quiere preparar la cena, así que ella se marcha al dormitorio para cambiarse.
Pero cuando coge su ropa se da cuenta que hay un pájaro muerto. Matilde empieza a gritar: "Ha sido ella", a lo que el empresario le pregunta: "¿Cómo que ella?".
"Ya sabes a quien me refiero", dice muy nerviosa la joven. Íñigo quiere que se tranquilice y le explica: "Mi amor el pájaro podría haber entrado volando y haberse golpeado".
"Pero no lo ves Íñigo que estaba encima de mi bata, que está aquí, que alguien lo ha puesto", grita Matilde.
Pero el joven le dice: "Qué aquí no ha entrado nadie", pero ella continúa muy alterada y le expresa: "Por favor dime que alguien está jugando conmigo". El empresario le abraza y le dice: "Tranquila, tranquila".
Doña Lázara carga contra Teresa
Lázara le comunica a Teresa: "Me he visto en la obligación de confirmarle a Don Fermín la decisión de Cañete de tomarse unos días libres sin permiso
"Me parece correcto", dice la encargada muy seria. La gerente de La Moderna le continúa explicando: "Como también me he visto en la obligación de comunicarle que esta situación ha sido provocada por su negligencia".
"¿Por mi negligencia?", pregunta Teresa muy sorprendida. Su compañera le responde muy enfadada: "Se lo advertí, le dije que me comunicara en su debido momento los días que se iba a coger Cañete".
Así, que le muestra un papel y le argumenta: "Aquí tiene una lista de tareas que quiero que haga, como verás algunas le correspondería a Cañete pero como usted a tenido a bien darle unos días de asueto, pues también le parecerá bien ayudarle con el trabajo".
"Pero si no hay horas en el día para hacer todo esto", responde Teresa. Pero Lázara no está de acuerdo y le expresa con enfado: "Pues encuéntrelas y no quiero quejas".
