‘La moderna’ (Mejores momentos): Iñigo y Carla continúan su acercamiento

Iñigo y Carla siguen recordando viejos tiempos…

Carla se ha quedado dormida en la cama de Iñigo. Ella se despierta y quiere levantarse, pero el joven le dice que puede seguir tumbada.

En ese momento Carla le recuerda que hace cuatro años, los dos estaban en el parque. En ese momento ella le propone hacer algo diferente esa noche, pero él le dice: "Desde que te conozco no hemos pasado dos noches iguales, no necesitamos hacer planes, porque todas las noches son especiales contigo".

Carla sonríe y le confiesa: "Eres el hombre con el que quiero estar el resto de mi vida". Están tumbados mirando las nubes, pero cae dos gotas blancas en la cara de Iñigo y él le pregunta: ¿Eso qué ha sido una nube o un pájaro?

El joven también recuerda ese momento y los dos empiezan a reírse sin parar. "Fueron buenos tiempos, sigues pensando en ellos", le pregunta Carla, pero el empresario se enfada y le contesta: "Carla no insistas más, ya hemos hablado de ello muchas veces", y añade: "Prefiero vivir el presente no me gusta echar la vista hacia atrás".

La mujer de Jaime le comenta que ella no puede olvidar esos momentos, porque para ella fueron inolvidables.

Las empleadas de la Moderna tienen nueva sala de descanso

Las trabajadoras de la Moderna están muy ilusionadas con la nueva sala de descanso. Incluso, Esperanza afirma: "Que maravilla nunca me imaginé algo así".

"Y todo gracias a Matilde sino no lo hubiéramos conseguido", dice Antonia. En ese momento llega la joven y confiesa: "Vaya cambio si parece otro lugar, hasta más grande".

Antonia afirma: "Y todo gracias a ti", a lo que Matilde responde: "Bueno a todas que nos lo ganamos y nos lo merecemos", y añade: "Lo ven como hay que luchar por las cosas, cuando nos unimos somos más fuertes".

Trini explica a sus compañeras que Don Fermín está encantado con el reportaje, porque no para de contárselo a todo el mundo.

Esperanza está tan feliz que ofrece a sus compañeras caramelos y dice: "Para celebrar lo que hemos conseguido, la verdad es que yo al principio no confiaba mucho en Matilde y al final mira que maravilla”.

Matilde también expresa lo encantada que está con la nueva sala y confiesa: "Hace unos días teníamos un cuarto lleno de trastos y ahora tenemos un vestuario espacioso, si juntas hemos logrado esto, ¿por qué no conseguir más cosas?"

Antonia le pregunta a qué se refiere, así que la joven le responde: "No sé, es que hay tantas cosas que mejorar que no sé por donde empezar, ahí sí cobrar lo mismo que los hombres".

Sus compañeras se ríen y Antonia le dice: "Eso no lo vamos a conseguir en la vida". Todas vuelven al trabajo y Matilde se queda en la sala para cambiarse.

Hay un nuevo huésped en la casa de la familia Garcés

Rosario ordena a sus hijos que terminen de limpiar la casa porque el huésped está a punto de llegar. "El cuarto ya está listo para cuando lo vea el huésped, pero todavía no tenemos claro que se vaya a quedar", confiesa Matilde.

Su madre le responde: "Ya lo sé Matilde, pero nos vendría muy bien ese dinero". Sin embargo, su hija no está de acuerdo y afirma: "Ya, pero yo sigo sin verlo, con lo bien que estamos si nadie más en casa".

En ese momento suena el timbre y es el nuevo huésped. El joven entra en la vivienda y le pregunta a Rosario: "Ellos deben de ser sus hijos". La mujer le responde que sí y le pregunta si quiere ver la casa para tomar una decisión.

"Me gusta mucho su casa es muy acogedora", afirma Manuel. Sin embargo, Matilde y sus hermanos están muy serios con la llegada del huésped.

"Si no encajo aquí, me busco una pensión y ya encontraré casa mañana o pasado, pero no quiero molestar a nadie", dice el joven. Rosario le explica que aún no han tomado una decisión, pero antes le quiere enseñar la habitación. "Si mi madre te enseña el cuarto y te gusta puedes quedarte", afirma Matilde.

Iñigo no ha podio contactar con su amigo Durán

Carla decide visitar a Iñigo porque quiere entregarle una carta que ha llegado al despacho de Jaime. "No he podido evitar leer el apellido, Durán, era tu amigo de la guerra al que le salvaste la vida", dice Carla.

"Él mismo", afirma Iñigo. El joven le continúa explicando que el destinatario ya no vive en esa dirección. Carla le pregunta para qué le busca, así que Iñigo le contesta: "Quería saber si podía facilitarme el paradero de Aguirre".

Ella le dice que debe tener cuidado porque Aguirre es peligroso, así que él le informa que dio orden al detective, pero no lo encuentra.

La mujer de Jaime está muy preocupada por la salud de Iñigo y le pregunta: ¿Cómo tienes la herida?", a lo que él le confiesa: "Estoy bien de verdad".

Iñigo decide llamar al comedor social para informar que no podrá ir, porque tiene un compromiso. Carla escucha la conversación y quiere saber a qué compromiso se refiere, así que él le responde: "No tengo que justificarme con nada".

Ella no entiende que sino está mal, porque no acude al comedor. "Ni yo estoy tan mal como crees, ni el comedor social va a desaparecer porque yo no vaya un día", dice Iñigo.

Iñigo se desmaya en mitad de La Moderna

En el salón de té está reunido Jaime con Carla y unos socios. El empresario está preocupado porque Iñigo todavía no ha llegado.

Jaime y Carla deciden ir a la entrada del local para buscarlo. En ese momento aparece el joven y el empresario le dice: "Iñigo te estábamos esperando".

Iñigo no para de mirar a Matilde que está detrás del mostrador preparando una bandeja de embutidos. El joven se acerca a Jaime y quiere explicarle el motivo de su retraso, pero está mareado.

El marido de Carla le pregunta si se encuentra bien, pero Iñigo se desmaya. Todos se preocupan y Jaime pide que traigan agua.

Emilio sigue intentando acercarse a Luisa

Emilio está sentado en las escaleras, en ese momento pasa Luisa con unas bolsas. El joven le dice: "Anda que te ayudo”, a lo que ella le responde: "Puedo yo sola, pero viendo tu insistencia no quiero parecer maleducada".

Luisa entra en su casa con el joven para dejar las bolsas. Ella le explica que ahora tienen un huésped en casa, por lo que ahora todas las mujeres de la casa duermen juntas.

Emilio se da cuenta que hay un dibujo en la mesa y lo coge. La hermana de Matilde le explica: "Es solo un boceto", así que él le confiesa: "No sólo es bonito, también está muy bien compuesto".

Ella le quita el dibujo y le comenta que tiene que marcharse porque su madre está a punto de llegar. El joven le pregunta: "¿Sigue pensando que no soy de fiar?", la joven está nerviosa y afirma: "No es eso, pero mejor que no te vea aquí".

Emilio le propone dar un paseo por la tarde, pero está muy nervioso y no para de hablar. La joven le responde: "Sí, que puedo está tarde".

En ese momento entra en el salón Rosario y se sorprende al ver a Emilio. Él le dice que tiene una casa muy acogedora, pero ella está muy seria y algo distante. Emilio se da cuenta y decide marcharse.

Marta sigue robando dentro de la Moderna

Marta se reencuentra con tu tío y le entrega un bolígrafo. Ella le informa: "Esto es lo mejor que encontrado, ¿a merecido la pena?", su tío comprueba el bolígrafo y afirma: "Por lo que pesa debe valer sus buenas pesetas".

Ella le pide que se lo guarde porque le pueden ver y le aclara que no está orgullosa de robar a Don Fermín. Su tío le comenta que no se preocupe, porque su jefe creerá que ha perdido la pluma y se comprara otra mejor.

"Gracias a ti me he librado de la paliza, que le puedo pagar a los usureros y no tenemos que escondernos", afirma el tío. La joven le sigue explicando que no quiere volver al salón, porque pueden notar que ha hecho algo malo.

Su tío le dice que ha sido muy valiente y que nadie va a sospechar de ella. "¿De verdad que con esto podremos saldar la deuda?", le pregunta la joven, así que él le confiesa: "Claro que sí, a partir de ahora se acabaron nuestros males, a partir de ahora va a ir bien”.

Don Jaime se entera de la herida que tiene Iñigo

Jaime le explica a Iñigo que se le ha infectado la herida y que debe tomarse las medicinas.

El joven quiere ir a comprar las pastillas, pero Jaime le dice que ha contratado a una enfermera para que le cuide y añade: "Olvídate de trabajar hasta que estés totalmente recuperado, no estás bien. Eres muy importante para mi empresa y no voy a poner en riesgo tu salud”.

Jaime decide ir a por las medicinas, pero para que Iñigo no esté solo, Carla decide quedarse con él en el sofá. Ella quiere saber si le duele mucho, así que él le responde: "La reunión con los empresarios la echado a perder".

"Iñigo no te preocupes por eso ahora, cuando estés mejor se vuelve a convocar, por favor déjate cuidar", afirma la joven.

¿Cómo se conocieron Iñigo y Doña Carla?

Iñigo está en la cama y Carla le da un vaso de agua para que se tome la pastilla. En ese momento ella comienza a recordar como se conocieron hace cuatro años.

Iñigo regentaba un bar de copas, ese día llovía sin parar y Carla decidió entrar en el local. El joven le pregunta: "¿Otra vez está lloviendo?", Carla mira su chaqueta mojada y dice: "A usted qué le parece".

Él le propone que se tome un ponche caliente, pero ella le explica que está buscando al encargado porque es un engreído y añade: "Ayer vino una amiga mía a pedir trabajo y la miró por encima del hombro, y le dijo que no era el estilo de mujer que estaba buscando. Qué sabrá él de estilo".

Iñigo le da la razón y afirma: "Seguro que es un bocazas, asegúrate de echarle la bronca cuando lo veas". Ella se da cuenta que es él y le dice: "Es usted el encargado, verdad", el le da la mano y afirma: "Iñigo Peñalver".

Ella se quiere marchar, pero él le explica que no puede irse con ese paraguas y sin tomar nada. Ella decide quedarse a tomarse una copa, él aprovecha ese momento para comentarle que su amiga estuvo todo el rato mintiéndole, ya que decía que había trabajado en los mejores locales, pero no era verdad.

Él le propone que si quiere ella puede ocupar el puesto de camarera, así que Carla acepta el trabajo.

Matilde se interesa sobre el estado de Iñigo

Matilde decide ir al despacho de Jaime y le explica: "Perdona que le moleste, venía a interesarme por su empleado. Me quedé preocupada al ver que no se movía, ¿se encuentra bien?", a lo que el empresario le responde: "Sé está recuperando en casa, muchas gracias por el interés".

En ese momento aparece Carla y le pregunta a su marido: ¿Qué hace esta chica aquí?", el empresario le informa que quiere saber cómo esta Iñigo.

Carla le explica que el joven ha pasado muy mala noche, pero se está recuperando. Matilde dice muy angustiada: "Si algo que yo pueda hacer, por favor no dude en pedírmelo", pero la mujer de Jaime le incómoda que la joven esté en el despacho y le contesta muy enfadada: "Es que no necesitamos ayuda, está en buenas manos y en proceso de recuperación".

Matilde le da las gracias al empresario y se marcha. Carla sigue enfadada y afirma: "Menuda impertinente", pero su marido no está de acuerdo con ella y le dice: "A mí me ha parecido una joven muy agradable".

Ella considera que ha venido a cotillear, pero su marido le aclara que no ha venido a cotillear y añade: "Has sido muy brusca con la muchacha, supongo que será por tu preocupación por Iñigo". Carla le confiesa que está cansada y se marcha porque necesita descansar.

Rosario no se fía de Emilio

Rosario le pregunta a Luisa si está saliendo con Emilio. La joven le explica que solo son amigos, pero su madre no está de acuerdo y le dice: "Pues no vea la fama que tiene tu amigo".

"Me da igual madre que la gente se equivoca. Emilio es trabajador que carga y descarga de mozo en la Moderna. Además, que también es sensible y tiene mucho talento", responde la joven.

Rosario le sigue explicando: "Yo solo digo que te andes con ojo y no te precipites, porque si no es este muchacho pues será otro y yasta". Su hija se enfada y le confiesa: "Yo quiero seguir viéndole, es un vecino y me cae simpático. Nos estamos conociendo sin más".

En ese momento aparece Pablo y le dice a su hermana: "No sé, si es el chico que me gusta para ti, como amigo es majo, pero no es el chico para ti". Luisa se enfada con su hermano, ya que no quiere seguir con la conversación y se marcha a la habitación.

Matilde sigue luchando por sus derechos

Matilde informa a Teresa que ayer un camarero se desmayó, porque tuvo doble turno. La encargada responde enfadada: "Un doble turno que cobrara religiosamente, que no lo ha trabajado por simpatía de la casa".

"No le parecería lógico que la empresa nos proporcionará un plato de comida a mitad de jornada", dice la joven. Matilde le continúa proponiendo que pueden contratar a alguien para que preparen platos calientes.

"Enserio me estás pidiendo que contratemos un cocinero para vosotras y que paréis a mitad del turno para comer por la gorra", responde Teresa.

La joven le comenta que en otros negocios ofrecen comida a sus empleados, ya que tienen unas condiciones dignas. Teresa se pone a la defensiva y le pregunta: "¿Tú no tienes suficiente con el vestuario que
hemos habilitado para las dependientas?".

"Aquella era una necesidad y esto que le pido también es justo, o prefieren que los camareros se desmayen en medio del salón y que la gente se entere que nos tienen horas sin probar bocado", confiesa Matilde.

Teresa no está de acuerdo con las opiniones de la joven y afirma: "Me estás alborotando a los trabajadores con tus caprichos", y añade: "Aquí venimos a dar de comer a la gente, no a descansar ni que nos den de comer a nosotros".

Matilde le continúa explicando que ellos necesitan comer tres veces al día. "Cállate porque ese plato de comida caliente que estás pidiendo te lo vas acabar comiendo en tu casa", contesta la encargada.

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