‘La moderna’ (Mejores momentos): Íñigo, Matilde y Jacobo atan cabos sobre Carla

Don Fermín tiene un nuevo proyecto para mejorar La Moderna

Fermín está en su despacho con Teresa y Lazara para informarles: "Quiero que La Moderna se convierta en un lugar de referencia de la vida cultural de la capital".

Las dos encargadas están sorprendidas con la noticia, pero Fermín continúa explicando: "Hay una estrategia que vamos a despegar para traer a los círculos intelectuales y culturales de esta ciudad”.

Sin embargo, Teresa no está de acuerdo con ese proyecto y comenta: "Si alguien quiere acercarse a la cultura pues va al teatro, a la teneo, al conservatorio y, antes o después, pasa por el salón de té y merienda. Mezcla las dos cosas pues no sé yo si….".

Pero Fermín le explica que hay que arriesgarse y le dice: "Últimamente no congeniamos nada". La encargada le confiesa: "Mi compromiso para La Moderna es total y sin fisuras".

El director de La Moderna le pide a las dos que colaboren en esa nueva línea de trabajo con Laurita y Celia, que también van a participar en ese proyecto.

Cañete pretende denunciar el robo a la policía

Cañete le dice a Mario que quiere ir a la policía para denunciar el robo. "No es bueno idea airear el negocio que tenemos entre manos", responde el empresario.

"Solo digo que para coger a un ladrón hace falta un policía y usted no lo es", dice Cañete. Pero Mario le aclara: "Sabes lo que llevan todos los policías pegados a la chepa, un periodista y si por aquí pasan los de uniforme, pasado mañana nuestro invento está en todos los periódicos y sino levantan la patente, adiós muy buenas".

Cañete le dice muy enfadado que ha perdido todos sus ahorros, pero Mario le responde: "El dinero tarde o temprano va aparecer, hay muy poca gente que haya podido levantar ese sobre. Él que lo haya hecho le debe estar quemando en el bolsillo, él solito va a levantar la liebre".

"Le doy 48 horas, ni un minuto más, si para entonces no ha aparecido el dinero iré directamente a la policía", dice el camarero.

Carla quiere indagar en la investigación de Jacobo e Íñigo

Carla visita a Íñigo, pero el empresario no se encuentra en el apartamento. Sin embargo, está allí Jacobo y ella se sorprende cuando el joven abre la puerta.

Él todavía continúa con las muletas y le pregunta con ironía: "¿Te duele". El joven le responde muy serio: "Un resbalón en la bañera, nada importante".

"Hay que tener cuidado con los resbalones, lo mismo no te haces nada que lo mismo te rompes la crisma. Ten mucho cuidado Jacobo", dice la empresaria.

Ella le continúa diciendo: "Estás tramando algo con Íñigo y con Matilde, eso sería un resbalón muy peligroso". Jacobo le responde: "Eso es lo que le pasó a Aguirre, un resbalón".

Carla le contesta muy nerviosa: "Yo no sé nada de Aguirre, ni quiero saber nada de él y ahora me voy a ir". Pero antes de irse le dice al joven: "Tener todos mucho cuidado, no vaya a ser que os vayáis a resbalar".

¡¿Por qué cogió Cañete todo el dinero?!

Cañete le reconoce a Elías que ha robado todo el dinero y le confiesa: "Hay algo en este invento de Mario que me huele a chamusquina, por ejemplo si es transportable porque no hizo la llamada de la galería".

Su compañero cree que llamó desde la tienda porque no quiere que le roben el invento. El camarero le continúa explicando que cuando le preguntó por el invento se puso muy nervioso.

"Estaba más tenso que la cuerda de una guitarra, cuando alguien está así de nervioso es porque esconde algo", dice Cañete. Pero Elías no entiende por qué ha cogido el dinero.

"Lo que quería es que llamaseis a la policía para ver si lo tienen fichado y, además no te ha parecido muy raro que no haya querido denunciar", responde el camarero.

Elías le aclara: "Lo ha hecho por la patente, porque si el asunto sale en la prensa pues al final lo que va hacer es alargar el proceso".

Cañete le confiesa que se ha informado y le dice: "La patente se puede registrar en un solo día". Su compañero empieza también a desconfiar de Mario y Cañete le explica: "Mañana mismo llamo a la policía y una vez que se resuelva, devolveré el dinero".

Marta decide dejar el trabajo del Madrid Cabaret

Marta quiere que Saturnino no vuelva al Madrid Cabaret, pero Inés le explica que no pueden prohibirle la entrada. "César se ha comprometido a invitarle a unas copas y a cambio él no se volverá acercar a ti", dice Inés.

La joven siente el problema que le ha causado a César, pero Inés le aclara: "Tú no tienes la culpa de nada, aquí el único mamarracho es él que aprovecha su condición de poder".

"No os preocupéis no volveré a tener ningún problema con él ni con ningún otro hombre del Madrid Cabaret", responde la joven.

La sobrina de Fermín le pregunta: "¿Qué piensas hacer?", a lo que la joven le responde: "Lo único que puedo hacer, dejar el trabajo, no me puedo callar como si nada, porque sería darle la razón a ese impresentable".

Marta no se cree lo que ha escuchado de César

Marta está recogiendo sus cosas personales del Madrid Cabaret y escucha una conversación entre César y Marcel.

El mafioso le propone al encargado del Madrid Cabaret un nuevo negocio. El joven quiere saber de qué se trata, así que el empresario le dice que pueden robar en La Moderna.

"Ya sabes la gente que va a ese tipo de locales, allí dentro se tiene que mover un pastizal", comenta Marcel.

Pero el joven le explica que él no va a participar en ese plan, así que Marcel le continúa diciendo: "Lo haríamos los dos solos, no tendríamos que darle ninguna comisión a los de arriba".

César le explica que no pueden realizar ese plan, porque en ese local trabaja la hermana de Inés. El mafioso le insiste, pero el joven le deja claro que no va a participar y que solamente va a continuar con el negocio de los licores. ¡Marta escucha toda la conversación!

Íñigo, Matilde y Jacobo van uniendo piezas sobre Carla

Jacobo les cuenta a Íñigo y Matilde que ha descubierto los verdaderos apellidos de Carla, y el segundo es Velasco. "Eso quiere decir que Manuel y Carla eran parientes", dice la dependienta muy sorprendida.

Iñigo no entiende por qué Carla nunca le hablo de Manuel. "Estoy seguro que se veían", comenta Jacobo. El joven cree que Carla le pidió a Manuel que sedujera a la dependienta.

"No puedo decir que no lo intentará, pero yo siempre le dije que estaba enamorada de Íñigo", responde Matilde.

El empresario comenta muy sorprendido: "Esa noche Aguirre mató a Manuel y así borro toda conexión con Carla". La dependienta expresa: "Por primera vez tengo la sensación de que todas las piezas encajan".

Íñigo responde muy enfadado: "Y que Carla lo urdió todo" , a lo que Matilde le explica: "Incluso, el ataque de nuestra boda y el asesinato de mi madre”.

Las fotos que recibe Don Fermín no son las correctas

Elías le explica a Don Fermín que acaban de llegar las fotografías que realizó Celia a los empleados de La Moderna. "Las estaba esperando con muchas ganas", dice Fermín.

Pero Elías también quiere ver las instantáneas, así que el jefe del salón de té le aclara: "No me parecería justo que usted viera el material antes que sus compañeros".

El camarero se marcha del despacho y su jefe decide abrir el sobre para ver las fotografías. Sin embargo, descubre a su sobrina Laurita con un vestido muy ajustado y sentada en un sofá. "¿Pero esto qué es? ¿Pero esto qué es?", dice muy sorprendido.

Carla y su madre están dispuestas a cualquier cosa

Carla le confiesa a su madre: "Fabio me contó que vio a Matilde merodeando alrededor de casa y me temo que haya entrado aquí a husmear".

Su madre no entiende nada, así que la empresaria le dice muy angustiada que Jacobo tiene la libreta del inspector. Ella le continúa explicando que el alcalde le ha llamado, porque el joven quiere saber más datos sobre ella y Manuel Velasco.

"Manuel Velasco, sabes quién es, mi primo, el sobrino de padre", expresa la joven. Y añade muy nerviosa: "Esos tres malnacidos se han aliado contra mí y es posible que tengan alguna prueba para inculcarme en el asesinato de Jaime, en el atentado de La Moderna, o quien sabe el asesinato de la madre de Matilde".

La empresaria rompe a llorar y su madre le explica: "Por eso no me fui, no quería dejarte, sabía que iba a llegar este momento", y le continúa diciendo: "No voy a dejar que ni Íñigo, ni Matilde, ni Jacobo te hagan daño".

Carla le pregunta: "¿Qué va hacer?", así que su madre le responde: "Acabar con ellos".

¡Pietro le pide la mano a Antonia!

Pietro ha decidido ir a casa de Antonia con un anillo de compromiso. El italiano se pone de rodillas y le pregunta: "¿Antonia quieres casarte conmigo?", a lo que ella le responde: "Pietro levántate que te vas a ensuciar".

Él se levanta y ella le confiesa: "Llevamos unas semanas y la mitad del tiempo has estado en Italia. No crees que es un poco precipitado para tomar una decisión tan definitiva".

"Es lo mejor que podría hacer en mi vida y pensaba que en la tuya también", dice el pastelero. Antonia le explica: "Me gustaría ir más poco a poco, te acuerdas. A lo mejor estás a tiempo de devolver el anillo".

Doña Lázara le tiende una trampa a Teresa

Lázara le explica a Esperanza muy alterada que ha estallado una bombilla en el vestuario y que tiene que recoger todos los cristales del suelo.

Mientras la limpiadora barre le dice: "Si tuviera una ayudante abarcaría mas", a lo que la encargada le responde: "Usted no se preocupe por eso y termine con lo que está haciendo".

La limpiadora tira todos los cristales a la basura y se marcha del vestuario. Lázara aprovecha que está sola para coger algunos cristales de la papelera y guardarlos en el bolso de Teresa. ¿Qué quiere hacer Lázara?

Un fiscal se interesa por el caso contra Carla

Íñigo, Matilde y Jacobo han quedado con el Fiscal Herrero para presentarles las pruebas del caso de Carla. El empresario le entrega el informe del inspector y una fotografía de Carla con Manuel.

El fiscal quiere saber más datos de Manuel y pregunta: "¿Qué saben de él?", a lo que Matilde le informa: "Se le atribuyó el atentado fallido en el salón de té La Moderna en el que murió asesinado".

"Se le acusó de estar involucrado en un grupo anarquista", dice Íñigo. La dependienta también le explica que Carla y Manuel son primos hermanos.

"Manuel no era un asesino, era una víctima”, añade Íñigo. El fiscal responde: "Y según ustedes la viuda de Morcuende está detrás de todo esto que me están diciendo”.

"No tenemos ninguna duda”, expresa la dependienta. El fiscal dice muy serio: "Tengo que asegurarme y comprobar que lo que ustedes llaman pruebas lo son realmente y no son indicios”.

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