‘La moderna’ (Mejores momentos): Hundir a César
A Pietro no le gusta la actitud de lástima por él
Pietro ha vuelto a trabajar en La Moderna y le confiesa a Antonia que no le ha gustado el recibimiento de los compañeros. "Más amables que nunca todos, todos pendientes de mis movimientos", dice el italiano.
En esa conversación él le expresa que no entiende por qué le ha contado a todos sus compañeros la situación. Antonia le explica muy seria: "No sé lo conté a todo el mundo, solo se lo conté a Esperanza hace un par de días".
Pietro le pregunta: "¿Y los demás cómo se han enterado?", la dependienta le expresa:
"Ya sabes como son las cosas en La Moderna. Somos una familia para lo bueno y para lo malo, y van acabar enterándose para lo bueno y para lo malo".
El pastelero se levanta muy enfadado y le dice: "Si fueran como mi familia no me habrían mirado con esa mirada de pena". Antonia le confiesa muy alterada: "Si te han mirado así es porque están preocupados por ti".
Pietro le reprocha: "Había sido mejor mantenerles al margen de todo esto", y le confiesa: "Tú también me estás mirando así".
Antonia rompe a llorar y le dice: "Es lo que siento y no puedo evitarlo". El italiano se enfada y le contesta: "Me parece horrible, pero me da igual porque no lo entenderías".
Don Fermín recibe noticias inesperadas sobre Lázara
Don Fermín se encuentra en el despacho con Cañete y Teresa para hablar sobre el inventario, pero en ese momento suena el teléfono.
El jefe de La Moderna coge la llamada y se sorprende con la información que le están dando en ese momento. "¿Está usted seguro? Podría volver a comprobarlo por favor", dice el empresario.
Sigue escuchando a la persona que le ha llamado y le responde: "Entiendo que los medios que tiene son limitados, gracias por la información".
Cañete le pregunta: "¿Quiere que lo dejemos solo?". Pero Fermín le responde: "Era de Huescar", y le continúa confesando: "De la partida judicial al fin".
"¿Y no son las noticias que esperaba?", pregunta Teresa. En ese momento el empresario les cuenta el mensaje de la llamada: "Lázara nunca ha estado en Burdebellos, lleva años sin aparecer por allí".
Teresa se sorprende y le pregunta: "¿Enserio?", así que Fermín le continúa explicando: "Y tampoco se ha hospedado en ningún lugar del camino que une Burdebellos con Huescar, ni en la estación ni en las ventas que recuerden a una mujer que concuerde con su descripción".
Rodrigo recibe una gran noticia
Paula le confiesa a Rodrigo que está muy contenta con su tienda y con el éxito que está teniendo. "Me alegro mucho por ti", dice el joven.
"Y por qué tengo la sensación de qué te pasa algo, ya anoche en el despacho te note algo raro. Tanta seriedad no es habitual en ti, con lo que me gusta esa sonrisa tuya", responde la joven.
En ese momento entra Pepita en el salón y dice muy nerviosa: "Rodrigo que bien que te encuentro aquí". El joven se levanta y le pregunta: "¿Qué sucede madre?".
"La carta ha llegado, la carta por fin. A mi niño que va a ser todo un señor médico", expresa la doncella con ilusión. Paula se sorprende y expresa muy nerviosa: "La beca".
Rodrigo lee la notificación y dice muy ilusionado: "Paula me lo han dado, me han dado esta ayuda para estudiar medicina en una universidad de París".
Inés y Laurita descubren sus nuevos roles
Inés y Laurita están reunidas con Ballesteros para conocer el nuevo guión. "Estamos deseando ver la película", dice Laura. Su hermana también le expresa: "Ya estamos deseando ponernos a empezar con la siguiente".
"Es un alivio que estéis de acuerdo con el nuevo reparto de roles. Inés tú ya has demostrado que vales un montón y es muy noble por tú parte que ahora te hagas a un lado para que en el próximo proyecto Laura sea la protagonista. Inés igualmente tú también tendrás un papel importante en la película", confiesa el director.
Inés muestra un rostro de desilusión y Ballesteros les comenta: "No sabíais nada de esto". La joven le responde muy seria: "No".
Ballesteros se marcha porque está incómodo con la situación, así que Laura le explica a su hermana: "Yo no quiero rodar ninguna otra película y así que por qué no olvidamos esto". Inés está muy enfadada y le responde: "Y Agustín porque no nos ha dicho esto".
Iván descubre a Mercedes cantando
Mercedes está sola en el Madrid Cabaret y decide cantar y tocar el piano. En ese momento aparece Iván y empieza aplaudir, así que la hermana de César se sorprende y le pregunta: "¿Cuánto rato llevas ahí escuchando?".
"Lo suficiente para darme cuenta de que cantas de maravilla", responde el joven. La camarera le confiesa: "Hace años cantaba en orquestas", a lo que Iván le pregunta: ¿"¿Y por qué lo dejaste?".
Mercedes le explica: "Porque no me daba para vivir", y le continúa explicando: "Esta noche sustituyo a una cantante que nos ha cancelado la actuación a última hora y tú a qué has venido".
"Quería hablar contigo, estuve pensando en lo que me dijiste el otro día. Entiendo que quieras ser leal a tu hermano pero eso no significa que tú y yo no podamos ser amigos", argumenta Iván. La hermana de César muestra ilusión y le responde: "Por supuesto, claro que podemos".
Quizá exista una solución para Pietro
Miguel se sienta con Pietro en el bar de la corrala y le pregunta: "¿Se encuentra bien?". El italiano le responde: “Sí estoy bien, es que nunca lo había pensado antes, me da pena no poder conocer a mis nietos".
Miguel le pregunta si Giancarlo sabe que él está enfermo, así que el italiano le responde: "No". El marido de Trini le comenta: "Me imagino que no debe de ser fácil", así que Pietro le confiesa: "No lo es, ni encontrar el momento ni las palabras, cómo se le dice a un hijo de que te vas a morir".
En ese momento aparece Antonia y le dice muy nerviosa: "Pietro el doctor Quiroga ha llamado al salón preguntando por ti, viene mañana del congreso de Barcelona y quiere verte".
El pastelero le pregunta: "¿Y por qué tanta prisa?", así que Antonia le explica con ilusión: "Bueno no ha entrado en detalle pero quiere hablarte de un nuevo tratamiento, algo experimental. Pietro cree que puede parar la enfermedad".
La rivalidad entre Iván y César se desata
Iván está en el Madrid Cabaret charlando con Mercedes porque quiere tomar brindar y explicarle que va abrir un local de copas. César se acerca a él y le pregunta muy serio: “¿Estás aquí como cliente o como competidor?".
"Esta noche estoy aquí para celebrar y ni si quiera tú puedes estropearlo", responde el joven con actitud chulesca.
César le explica que le va a prohibir la entrada y el joven le confiesa: "Está bien lo admito voy a montar mi propio local". El jefe del Madrid Cabaret se enfada y le pide: "Ahora puedes marcharte".
"He venido a tomarme una copa y no me iré sin ella, Mercedes por favor", responde el hijo de Emiliano. El empresario le comenta con enfado: "Es lo que tiene ser un niño malcriado que no sabe lo que valen las cosas ni lo que cuesta ganárselas".
Iván le amenaza y le dice: "Mi padre te aplastara como una cucaracha". Mercedes está incómoda con la situación y dice muy enfadada: "Ya basta".
El joven continúa con la disputa y le dice a César: "Mira sino te parto la cara es por ella me entiendes". Pero el empresario le agarra de la chaqueta y le pide: "Cuando te suelte vas a salir de este local con una sonrisa y sin mirar atrás, y no lo vas a pisar nunca y no vas a volver a molestar a mi hermana".
Iván le responde: "Sí", así que César suelta la chaqueta y le comenta: "Muy bien". El joven se marcha del local y César le dice a su hermana: "Tenias que estar dándome las gracias por habértelo quitado de encima".
Mercedes está muy molesta con la actitud de su hermano y le reprocha: "Acaso te lo he pedido".
Maruja quiere dejar de verse con César
Emiliano le dice a Maruja: "Te noto distinta", pero su esposa le responde con ironía: "Me sorprende que te hayas dado cuenta".
Emiliano se muestra cariñoso y le da un beso en los labios. Maruja se sorprende y el empresario le explica que debe marcharse para continuar trabajando en el negocio.
Maruja decide llamar a César y le confiesa: "Creo que mi marido está empezando a sospechar". El joven se sorprende y le pregunta: "¿Cómo lo sabes? ¿Te ha dicho algo?”.
"No, pero anoche me estaba esperando en volver y la forma en que me interrogó fue muy extraña. Me conoce bastante bien y sabe cuando le estoy mintiendo", expresa la mujer de Emiliano.
"Pues entonces no lo hagas, dile que te has enamorado de otro hombre y acabemos de una vez con esto", responde César.
"No creo que la relación vaya a funcionar, lo siento pero no voy a volver a verte", responde Maruja muy emocionada. César no quiere romper la relación y le dice:
"Maruja", pero ella no quiere que acabe la frase y le confiesa sin parar de llorar: "No tengo derecho en ponerte en peligro, tú no conoces a mi marido".
"Dime que vaya a por ti y lo haré", expresa César. Pero Maruja no le responde y cuelga el teléfono
Pietro no está convencido del tratamiento
Antonia le pregunta a Pietro: "¿Qué te ha dicho el médico?". El italiano está nervioso y le expresa: "El tratamiento es un poco complicado", y le continúa explicando: "Consiste en dañar las células dañadas y eliminar una detrás de la otra".
"Suena bien", responde la dependienta. Pero el italiano le continúa explicando: "Como todo lo bueno conlleva una parte mala, ese tratamiento podría dañar y afectar otra parte del cerebro, como el de la memoria por ejemplo", y también dice con desilusión: "De qué me serviría estar vivo, de nada".
"A mí me serviría, Pietro yo podría volver a recordarte lo que se te hubiera olvidado", confiesa Antonia. Sin embargo, el italiano le responde: "No lo sé Antonia, es que no estoy seguro".
