‘La moderna’ (Mejores momentos): «Hay que ingresar a su esposa»

Miguel y Trini anuncian su "falso" enlace

Trini y Miguel han quedado con los compañeros de La Moderna en el obrador porque quieren anunciar una noticia. "Miguel y yo nos casamos", dice muy ilusionada la dependienta

Todos se sorprenden y Esperanza comenta: "Pero si lleváis muy poco tiempo de novios, no será que está en camino la cigüeña".

La joven le contesta muy nerviosa: "No inventes, nos casamos porque nos casamos". Así, que Miguel también explica: "Nos casamos porque nos casamos, porque cuando uno encuentra el amor para que esperar".

"En la Moderna parece que el amor está en el aire", dice Trini muy ilusionada. Su compañero Cañete le responde: "Enhorabuena por vuestro inminente casamiento".

Elías también comenta muy contento: “Enhorabuena, bueno ya nos daréis todos los detalles". Sin embargo, su compañera Antonia se alegra por ellos, pero le parece un poco precipitado.

Trini le contesta: "Cuando cupido acierta, acierta", y añade: "No estamos para perder el tiempo y Antonia nunca se sabe en esta vida".

¡Carla quiere volver loca a Matilde!

Matilde está en el apartamento muy nerviosa por la situación que están viviendo con el tema de Carla. En ese momento recibe la llamada de Íñigo y él le explica: "Ahora mismo hay un poco de lío en el Madrid Cabaret y me gustaría quedarme un poco más".

Matilde le responde: "No tranquilo descuida, estaré bien trabajando". Pero la joven no se da cuenta que Carla entra en el balcón para dejarle un cuchillo.

"Quiero descansar para estar mañana bien para la boda", expresa Matilde. Sin embargo, el empresario está muy serio y le confiesa: "Estuve hablando con Fabio y Doña Bárbara, quería saber si habían sido ellos quienes entraron en casa y dejaron la medalla".

"¿Y qué has averiguado?", pregunta la joven. Así, que su marido le aclara: "Que dicen la verdad, lo he comprobado y ellos no han podido ser. Estuvieron en la ópera, varios amigos en común lo han confirmado".

La joven pregunta muy nerviosa: "Sino fueron ellos, ¿quién?", así que el empresario le responde: "No lo sé mi amor, pero lo averiguaremos".
En ese momento se abre la ventana y la joven deja la llamada telefónica para cerrar la persiana, pero descubre que en el suelo está el cuchillo.

¡Sorpresa mayúscula en la boda de Antonia y Pietro!

Antonia y Pietro están en la iglesia rodeados de familiares y amigos. El cura le comenta al italiano: "Pietro quieres recibir a Antonia como legitima esposa y prometes serle fiel en la riqueza y en la pobreza, en la salud y en la enfermedad, y así amarla y respetarla todos los días de tu vida".

En ese momento llega una mujer y dice: "Un momento, no se pueden casar". Antonia le pregunta al italiano muy nerviosa: "¿Pero qué pasa?".

El italiano no consigue ver el rostro de esa mujer porque hay mucha claridad. Ella se acerca a la pareja, pero continúa confesando: "Esta boda no se puede celebrar".

"No es posible", dice el pastelero muy sorprendido. Antonia no entiende qué ocurre y le pregunta: "¿Quién es esta mujer Pietro?".

Sin embargo, el italiano no puede parar de mirar a esa mujer y le comenta: "Pensaba que estabas muerta". La italiana explica: "Pietro no se puede casar porque ya está casado conmigo".

La dependienta continúa muy nerviosa y le vuelve a preguntar: "¿Quién es esta mujer?", a lo que el pastelero le aclara: "Es Luchia, mi esposa".

Fermín le pregunta: "Pero, ¿usted no era viudo?", así que el italiano le contesta: "Sí lo pensaba, lo pensaba todo el mundo, hasta ahora".

Inés tiene ahora interés de trabajar en La Moderna

Inés le comenta a su tío Fermín: "El otro día me dijo que porque no me olvidaba de cantar y me iba a trabajar con usted a La Moderna, ¿esa oferta sigue en pie?".

El jefe del salón de té se sorprende y le pregunta: "¿Quieres venir a trabajar a La Moderna?", a lo que su sobrina le responde: "Sí".

Sin embargo, Fermín le pregunta: “Pero, ¿qué pasa con tus actuaciones?". La joven le aclara muy seria: "No voy a volver actuar".

"Por supuesto, que sigue en pie la oferta, faltaría más. A mis sobrinas nunca les va a faltar un puesto de trabajo en La Moderna, de hecho hace días que llevo pensando que necesito una secretaria personal", argumenta el empresario.

Inés le expresa muy ilusionada: "Bueno pues acaba de encontrarla y le aseguro de que no se va arrepentir", pero le pregunta: "¿Y cuándo voy a empezar? ¿Mañana?".

Fermín le explica: "No nos precipitemos, la semana que viene, ¿te parece?", así que su sobrina le parece bien y le responde: "Sí, claro".

Esperanza se está dando cuenta de los cambios de Trini

Esperanza está en el vestuario con Trini y no para de mirarla. La dependienta le pregunta muy enfadada: "¿Se puede saber qué estás mirando?", a lo que la limpiadora le responde con descaro: "Tus anchuras, tú estás más repuesta, más gordilla".

Esperanza quiere indagar más en el tema y le comenta: "No será que esas prisas para casarse son por otro motivo". La joven le responde muy nerviosa: "El motivo de que estamos enamorados y queremos disfrutar de nuestro amor".

"Dime la verdad estas 'preña' o no", expresa Esperanza. Pero Trini se enfada y le reprocha: "Yo lo que estoy es harta de sus chismorreos", pero Esperanza no quiere discutir y le responde: "No te pongas así".

La dependienta rompe a llorar y le dice: "Bueno pues no me digas estas cosas". La limpiadora de La Moderna le confiesa: "Bueno yasta tranquila, si necesitas una madrina para la boda, cuenta conmigo", pero su compañera de trabajo le contesta muy alterada: "Ya me lo pensaré".

Agustín quiere ganarse la confianza de Laurita

Agustín está en la tienda de gramófonos, así que Celia le pregunta qué es lo que quiere. "Que me ayude a conseguir la confianza de Laurita", responde el empresario.

La joven se sorprende y le expresa: "No es asunto mío. Laura es mi amiga y no voy hacer nada que la perjudique". Pero Agustín le confiesa: "No consigo que me de una oportunidad para conocerla mejor".

Celia le explica muy seria: "Es Laura la que tiene que decidir si le quiere dar una oportunidad o no", y añade : "Yo a usted no lo conozco de nada".
Sin embargo, el joven insiste y le confiesa: "Lo único que necesito es que usted me ayude a conseguir ser el mejor amigo de Laurita".

La fotógrafa le vuelve a repetir: "Es Laura la que tiene que tomar esta decisión", a lo que el empresario le comenta: "Yo le puedo asegurar que si usted me ayuda no se va arrepentir, su amiga Laurita va a ser más feliz de lo que ha sido en la vida".

Antonia está devastada tras lo sucedido en su boda

Antonia está en su casa y no puede parar de llorar, ya que no ha podido celebrar el enlace. En ese momento llega Pietro y le explica que Luchia está en el dispensario porque está deshidratada.

El italiano le confiesa muy serio: "Antonia lo siento que hayas tenido que pasar por todo esto, yo no sabía que Luchia estaba viva. Desapareció hace 15 años, te lo juro que no lo sabía, tienes que creerme por favor".

"Te creo, pero cómo no ha dado señales en todo este tiempo", comenta la dependienta. El italiano le responde: "Es incomprensible ni si quiera me ha dicho de si Giancarlo sabe algo de ella".

Antonia no para de llorar y él le dice: "Esto no va a cambiar nada". Sin embargo, ella no está de acuerdo y le contesta muy seria: "Que es la madre de tu hijo, que legalmente estás casado con ella".

El italiano le continúa expresando sus sentimientos: "Quiero decir que no va a cambiar nada de lo que siento", y añade: "Yo te amo". Pero Antonia le responde: "Será mejor que te vayas al dispensario a ver cómo está".

Matilde está perdiendo la cabeza

Matilde está en el apartamento, pero en ese momento comienza a escuchar la voz de Carla que le dice: "Matilde asesina, tú me has matado".

En ese momento llega Íñigo y la joven se acerca a él muy nerviosa. "Tienes que ayudarme, no sé que me pasa", dice Matilde.

El empresario le pregunta muy preocupado: "Cariño mi amor, ¿qué pasa?", a lo que ella le cuenta: "La he oído, he oído a Carla, es como si estuviera en esta casa".

Íñigo le pregunta: "¿De verdad la has oído?", así que ella le continúa explicando: "Sí me estaba susurrando, estaba muy cerca".

El joven está muy sorprendido y ella le confiesa muy nerviosa: "Amor mío no puedo más", pero él le da un abrazo y le responde: "Tranquila".

La mujer de Pietro le cuenta su historia

Luchia le explica a Pietro que cuando llegó a Nueva York perdió toda la documentación. Estuvo dos días en la calle, así que intentó robar en un puesto, pero el frutero se dio cuenta.

La italiana le confiesa: "Le empujé y cayó de mala manera", y añade: "Me acusaron de querer matarle y me metieron en la cárcel".


Pietro está muy sorprendido con ese testimonio, pero ella continúa explicándole: "Los primeros meses fueron terrible me trataban como un animal, quise escribir una carta pero no me dejaron".

Pietro le expresa: "Si supieras lo mal que lo pasó nuestro hijo Giancarlo, era tan pequeño". Él se levanta y le explica que tiene que volver al obrador de La Moderna.

"¿Te puedo dar un abrazo?", pregunta Luchia. Él acepta ese gesto, así que ella le confiesa: "Sabes cuantas veces soñé con volver a verte".

Salvita le propone a Marta trabajo en su librería

Marta le pregunta a Salvita: "¿Qué tal en la librería?", a lo que el joven le cuenta: "No me puedo quejar, si hasta Miguel está impresionado conmigo de lo comprometido que estoy con el trabajo".

"Eso es muy bueno, que un trabajo es una cosa seria", dice la limpiadora. Salvita aprovecha la ocasión para comentarle: "En la librería necesitamos una limpiadora por horas, varios días por semana. Yo tengo la responsabilidad de buscarla y he pensado que a lo mejor tú podrías estar interesada".

Marta escucha atentamente a Salvita mientras él le continúa explicando: "Sería a primera hora con la librería todavía cerrada y yo creo que podrías compatibilizarlo con el trabajo del salón, ¿Qué te parece? ¿Te interesa?".

La joven no está segura con ese puesto de trabajo y le responde: "Me lo pienso y mañana te doy una respuesta".

¿Qué ocurrirá con este triángulo amoroso?

Luchia está con Pietro en la corrala, ya que han quedado para llamar por teléfono a Giancarlo. Pero Antonia decide mirar por la ventana para observar a la pareja.

Pietro se da cuenta y decide hablar con ella. Antonia le pregunta muy seria: "¿Por qué no me contaste que Lucía fue a verte ayer a La Moderna?".

"Tienes razón perdona", contesta el italiano. La dependienta está incomoda con la situación y le pregunta: "¿Qué va a pasar con nosotros y con ella?".

El pastelero le confiesa: "Somos lo mismo de siempre, dos personas que se aman Antonia, yo te amo igual o más". Pero la dependienta tiene muchas dudas y le pregunta: "¿Y cuándo piensa marcharse?".

El pastelero le responde: "No sé y tampoco me atrevo a preguntárselo", y le sigue expresando: "Tú tranquila porque yo te quiero, te quiero muchísimo. Solo tenemos que tener un poco de paciencia".

Un psiquiatra ha venido a ver a Matilde

Íñigo entra en el apartamento y se encuentra a Matilde hablando con el psiquiatra. La joven se marcha a la cocina para preparar unos cafés.

El empresario le pregunta: "¿Qué ocurre doctor?", a lo que él le informa: "No le voy a engañar su esposa sufre un episodio maníaco, eso explicaría sus alucinaciones. Esa sensación que tiene de que su alrededor ocurran cosas sin explicación, pero que a ellas le resultan reales".

"¿Episodio maníaco y eso por qué?", pregunta Íñigo. El doctor le explica: "Alguna experiencia traumática seguramente y muchas pueden ser sus causas: el asesinato de su madre o la marcha de sus hermanos, el accidente de coche que sufrieron, hasta las acusaciones que le hicieron de usted de asesino".

El joven está muy sorprendido con el informe médico, pero el psiquiatra le continúa explicando: "Hay que tratar a su esposa cuanto antes, hay una medicación que le vendrá bien”, y añade: "Estaría bajo control continuo en una institución".

El empresario le pregunta: "¿Cómo una institución? ¿Qué me quiere decir con eso?", así que el doctor le aclara: "Que hay que ingresar a su esposa y hacerlo cuanto antes".

El corazón de Celia se acaba de romper

Laurita le confiesa a Celia: "Estás creando muchos espacios para dar voz a las mujeres". La joven le responde con ilusión: "Y todo con tu ayuda", y le continúa expresando: "La lucha de las mujeres es muy importante y tenemos que estar unidas".

"Trabajando juntas somos la mejor pareja, si fueras un hombre te pediría que te casaras conmigo. Ojalá Agustín se pareciera un poco más a ti", dice Laurita.

"¿Qué pasa?", pregunta Celia muy seria. Así, que su amiga le confiesa: "Aunque se lo estoy poniendo difícil, creo que Agustín me está ganando poco a poco".

La fotógrafa le pregunta muy sorprendida: "¿Te gusta?", a lo que la joven le responde: "Sí".

Laura quiere seguir contándole su historia con el empresario, pero Celia le comenta: "No me encuentro muy bien creo que me voy a coger el tranvía". La joven se marcha y rompe a llorar desconsoladamente en uno de los pasillos de La Moderna.

Marta está viendo por donde va Salvita con su oferta

Miguel y Salva quieren saber si pueden contar con Marta para el nuevo empleo en la librería. El joven le pregunta a la limpiadora: "¿Ya sabes si quieres trabajar con nosotros?".

Marta le responde: "Gracias por la oferta, pero me lo estoy pensando, tengo que ver si lo puedo compaginar con mi turno en La Moderna", y añade: "Lo único que a venir a primera hora no sé si podrían dejarme una llave o alguien podría venir abrirme".

"Yo voy abrir todos los días a primera hora", responde el joven. Marta le expresa muy seria: "Lo he pensado y no voy aceptar el trabajo".

Salvita no entiende la actitud de Marta, así que ella le aclara: "Acaso crees que no me doy cuenta de que lo que quieres es quedarte a solas conmigo. Que sepas que no tengo ningún interés en levantarme temprano para que un listillo se aproveche de mí".

La mujer de Pietro sigue enamorada de él

Luchia le confiesa al italiano: "Perdóname por haberos dejado solos todo este tiempo", pero Pietro le responde: "Fuiste muy valiente la primera en irte para buscar una vida mejor para los tres. Pero el destino no se controla, es el destino el que nos controla a nosotros".

Ella le muestra una fotografía de los dos. "Me la diste en el puerto el último día cuando nos despedimos, la he llevado conmigo todo este tiempo", dice la italiana.

El pastelero mira la instantánea y ella le expresa sus sentimientos: "Pietro yo sigo enamorada de ti". Sin embargo, él no sabe qué decirle, así que Luchia le comenta: "Es mejor que me marche, ya he hablado demasiado. Me voy a la pensión antes que sea tarde".

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