‘La moderna’ (Mejores momentos): «Ha llegado la hora de abrirle los ojos a Matilde»
César interviene entre Galán y Laurita
Laura y Galán están en el Madrid Cabaret. El joven le dice: "Casi no la escucho le importa si me puedo acercar", pero ella le responde: "Yo creo que estamos bien".
Él le continúa confesando: "Ha sido un placer trabajar con usted, me he sentido muy cómodo". Ella se siente un poco incómoda, pero él le dice: "Es que usted me parece preciosa".
Se acerca para darle un beso, pero Laurita se aparta y le pregunta: "¿Qué hace?". Él sonríe y le responde: "Venga no te hagas la tonta mujer". La sobrina de Fermín le dice muy seria: "Ni se le ocurra", a lo que Galán le comenta: "Enserio te vas hacer la estrecha conmigo".
"Sé está tomando unas confianzas que no le he dado", le aclara la joven. Sin embargo, Galán no está se acuerdo y le reprocha: "Fuiste tú la que me viniste a buscar", pero ella le aclara: "Yo le vine a buscar por un tema estrictamente laboral".
Laurita se levanta y se quiere marchar, pero el joven le agarra del brazo y le dice: "Oye niña tú a mi no me montas un numerito que te dejo sin reportaje, tú a mí no me tratas por tonto. Que te crees que te iba a escribir un reportaje a cambio de nada".
En ese momento aparece César y le dice: "Márchese del local, a la copa está invitado". El joven se ríe y le pregunta: "¿Sabes con quién estás hablando?".
"Ni lo sé, ni importa, pero como no salga en este local en diez segundos. Usted si va a saber quien soy yo", responde el encargado del Madrid Cabaret.
El joven intenta pegarle un puñetazo, pero César le coge del brazo y le dice: "Ahora vamos a calmarnos". Cesar acompaña al joven a la puerta y Laurita abraza a su hermana.
Don Cecilio acaba confesando su crimen
Cecilio visita a Antonia porque ella quiere hablar con ella. El empresario entra en su casa, así que la joven le comenta que según él no estaba en Madrid el día en el que murió Higinio. Pero, sin embargo, en una conversación le dijo que había visto a Marta salir de su piso con sangre en las manos.
La dependienta coge el periódico y le continúa diciendo: "Usted ese día estaba en una fiesta culinaria y el periódico y su fecha no mienten". Cecilio reconoce que ese día estuvo en la capital, pero que no le va a dar ninguna explicación.
"Lo que le ha pasado a Higinio se lo tiene bien merecido", dice el empresario. Así, que la dependienta le aclara: "Marta está cargando con una culpa que no es suya cuando fue usted el que le asesinó".
El empresario le responde muy enfadado: "Sí, yo lo hice, lo hice yo, ¿está usted contenta?, y le grita: "Es eso lo que querías oír, pero solo fue un accidente".
La dependienta está muy sorprendida con la declaración de Cecilio, pero él le aclara: "Yo no soy ningún asesino, solo fue un accidente".
Él no quiere cargar con esa culpa, pero Antonia le pregunta: "¿Y quiere que lo haga Marta, que hizo nada? ". Cecilio le confiesa muy enfadado: "Porque ella fue la que trajo Higinio a mi vida, yo vivía muy tranquilo antes de conocerla".
"Usted es un sinvergüenza", responde la dependienta. Así, que Cecilio se acerca a ella y le quiere quitar el periódico, pero en ese momento sale de la habitación el policía y le grita: "Alto la policía".
Cecilio quiere escapar pero en la puerta hay más policías y el inspector les ordena: "Ponerle los grilletes".
¿Surtirá efecto la estrategia de Cañete?
Cañete sabe que Teresa ha quedado con Mario en el Madrid Cabaret. Así, que decide presentarse con los compañeros de La Moderna en el local para espiar a la pareja.
Cuando Teresa descubre que están todos sentados en una mesa se sorprende, así que el camarero les pide que se siente con ellos. Cañete le explica a Mario que su escritor favorito es Pío Baroja, pero el joven le aclara: "Pío Baroja no lo conozco mucho, pero a Unamuno sí".
El camarero no se ha informado sobre ese escritor y dice muy nervioso: "Muy bueno también, dice muy cosas interesantes". Mira a Miguel para que le diga algo sobre él, así que decide repetir lo mismo que le está diciendo el librero.
Todos aplauden y Teresa le dice: "No sabía yo que eras tan aficionado a la lectura".
Cañete ha sufrido daños de la noche anterior
Cañete está trabajando en La Moderna con un collarín. Teresa se acerca y le pregunta: "¿Qué te ha pasado?", así que él le responde: "Siento tener que venir a trabajar de esta guisa".
"Esto es por la caída de ayer", dice la encargada. El camarero le aclara: "Sí". Teresa le continúa diciendo: "Menudo golpe que te diste y, además que las cervicales son bien traicioneras".
"Me duele muchísimo esto", expresa Cañete. Pero Teresa le dice: "Y cómo has venido a trabajar así”, él le confiesa: "Hay dos convites hoy y no me quería escaquear".
Los planes de Lázara no son nada buenos para La Moderna
Fermín le dice muy enfadado a Teresa que ha confundido dos pedidos. "No entiendo que ha podido pasar", comenta muy sorprendida la encargada.
Lázara interviene en la conversación y dice: "Discúlpeme yo creo que ha sido cuando ha venido Cañete, le ha preguntado a usted si ya tenía que llevar el champán a la mesa de cumpleaños".
Fermín dice muy enfadado: "Y Cañete por qué le molesta con este asunto, un jefe de camarero debe saber de sobra cuando hay que enviar el champán a una fiesta de cumpleaños".
"Cañete no tiene culpa de nada", comenta Teresa. El jefe de La Moderna se marcha muy enfadado por la confusión de los pedidos.
Lázara aprovecha ese momento para decirle a Teresa: "Cañete tiene que aprender a no molestarla cuando estás haciendo tareas delicadas".
La madre de Marta no quiere saber nada de ella
Antonia se encuentra a Marta sentada en las escaleras de la corrala. La dependienta le pregunta: "¿Qué pasa?", la joven le confiesa: "Es que mi madre no me quiere ver, se ha enterado que vivía 'enmacimada' con Don Cecilio y no quiere que pise Toledo".
"Ya se le pasará, se acaba de enterar", comenta Antonia. La joven le pregunta muy seria: "¿De verdad quiere que me quede a vivir aquí? A ver si le voy a dar mala fama".
La dependienta se ríe y le contesta: "A mí lo último que me importa en esta vida es la fama". Pietro le entrega un regalo, pero Marta se sorprende y le pregunta: “¿Y esto por qué?", a lo que el italiano le responde: "Porque estamos contentos de que estés con nosotros".
Lázara sigue enfrentando a los empleados de La Moderna
Elías se sienta en el taburete y descubre que hay un paño que huele a lejía. Esperanza se sorprende y dice: "Este es mi trapo ¿quién lo ha puesto ahí?"
"Pues quien va a ser usted Esperanza", responde el camarero muy enfadado. Lázara le mira el pantalón y dice muy sorprendida: "Está descolorido".
El camarero está muy nervioso y le dice a Esperanza: "He perdido los pantalones, pero usted sabe lo que me ha hecho". Sin embargo, la limpiadora está muy angustiada y responde: "Que yo no hecho 'na', porque yo no he puesto el trapo ahí".
Lázara le dice a Esperanza: "Ya está bien, este no es sitio para discutir que le van a escuchar los clientes", pero su compañera le responde: "Usted no se meta".
Laurita tiene curiosidad por el pasado de César
Laurita visita a César para darle las gracias, ya que consiguió que Galán se marchara del Madrid Cabaret. "Me llamo su manera de actuar, reacciono de una manera muy contundente”, comenta la dependienta.
El encargado le responde: "Simplemente hice lo que tenía que hacer", y añade: "No solamente lo hice por usted sino también por mí".
La joven tiene curiosidad por su pasado y le pregunta: “¿A qué se dedicaba en Francia?", pero al joven no le parece bien esa pregunta porque considera que es rara e incómoda.
La dependienta se disculpa y se marcha. En ese momento suena el teléfono, así que César se levanta coge el teléfono y dice: "Madrid Cabaret, dígame".
Se escucha la respiración muy agitada de una persona, pero nadie responde. El joven parece que sabe quien es y cuelga deprisa.
Mario muestra un talento oculto
Cañete está muy agradecido con Teresa porque le ha preparado la comida, ya que todavía continúa con el collarín. En ese momento aparece Mario en La Moderna y le pregunta cómo se encuentra, él le responde que está mejor, pero la dependienta le expresa que no es verdad, ya que le ha tenido que dar de comer como un niño.
Mario se acerca a él y le quita el collarín. Cañete le pide por favor que no le toque, pero en ese momento el empresario le agarra el cuello y se lo coloca en su sitio. Se escucha un crujido, así que Teresa le pregunta: "¿Estás bien?".
El camarero le responde: "El dolor ha desaparecido esto es un milagro. La encargada de La Moderna mira a su ex y le confiesa: "Esto que has hecho es increíble". Él le explica: "Mi tío era boticario y era un maestro arreglando los huesos dislocados y me encantaba mirarle".
Matilde le quiere dar un voto de confianza a Jacobo
Jacobo decide visitar a Íñigo para contarle cómo es la cara oculta de Carla. Pero el empresario no quiere escucharle, sin embargo, Matilde le dice: "No perdemos nada por escuchar, a lo mejor nos ayuda a entender todo lo que está pasando".
El joven entra en la casa y dice con odio: "Yo quiero darle a Carla donde más le duele, su patrimonio es lo único que le importa a esa mujer", y añade: "Yo quiero que pague por todo lo que ha hecho y no voy a parar hasta verla detenida y entre rejas”.
La dependienta le dice que no entiende por qué ha dado un entrevista sobre la empresaria. "Me he expuesto delante de todo el mundo por si Carla me ataca, entonces seria sospechosa", comenta el joven.
Jacobo se marcha del apartamento, pero Íñigo no quiere darle la mano. Matilde le pregunta: “¿En qué estás pensando?”, a lo que él le responde: "En que todo es muy confuso que yo no sé, qué es verdad y qué es mentira con respecto a este hombre".
La joven le comenta: "Lo mismo que me pasa a mí con Carla”, y le continúa explicando que se ha dado cuenta que Jacobo tiene heridas en las muñecas. "A lo mejor todo lo relacionado con su encierro es verdad", dice.
Doña Carla y el investigador trabajan juntos
El investigador que ha contratado Carla le explica que la dependienta es muy lista, pero confiada y añade: "El señor Peñalver sigue confiando más en usted que en lo que pueda decirle Jacobo, no obstante, se han vuelto a reunir hoy mismo".
Carla le pide: "Lo que necesito es que le des puntillas a esa dependucha, sabe a lo que me refiero", así que el investigador le responde: "Perfectamente mañana mismo lo haré".
"Ha llegado la hora de abrirle los ojos a Matilde y lo que va a ver no le va a gustar", comenta Carla muy seria.
Flores misteriosas para Antonia ¿Será el plan de Marta?
Esperanza le explica a Antonia que en el vestuario hay un regalo para ella. La dependienta entra en la estancia y descubre que hay un ramo de flores con una nota.
"Cuéntenos quién es su enamorado", dice su compañera. La dependienta está muy sorprendida y le responde: "Esto tiene que ser un error, quién me va a mandar flores así de primera".
Trini y Esperanza quieren saber el texto del mensaje. Así, que Antonia decide leer la nota en voz alta: "Para Antonia con mi admiración y mi cariño".
"¿Pero no hay firma ni hay nada?", pregunta Trini muy sorprendida. Pero la dependienta no tiene ni idea quién puede ser su admirador.
Sin embargo, Esperanza cree que puede ser el cliente Don Faustino y dice: "Ya lo he pillado yo varias veces mirando a Antonia".
Trini le dice: "Ese hombre le dobla la edad", y Antonia añade: "Y está felizmente casado".
