‘La moderna’ (Mejores momentos): El secreto de Mario

Las estrategias de Cañete se le vuelven en su contra

Teresa y Mario están sentados en la barra de La Moderna y probando unas pastas de té. Cañete está celoso, así que se acerca a ellos y comienza hablar sobre los libros de Ortega y Gasset.

Su objetivo es impresionar a la encargada, así que el camarero intenta explicar el contenido de uno de los libros, pero se pone nervioso y no le salen las palabras.

Mario también quiere impresionar a Teresa y le cuenta que la obra le impresionó tanto que tuvo que personarse en un encuentro de Ortega y Gasset para que le firmara el libro.

La joven le pregunta muy sorprendida: "¿Y te lo firmó?", a lo que el empresario le responde: "Por supuesto, tú misma podrás ver la firma estampada en la primera página".

Cañete está muy serio y responde: "Pues mira que bien". Él decide marcharse y Teresa continúa charlando con su ex.

Van a confundir a Matilde

El investigador que ha contratado Carla decide ir a la corrala y tocar en la puerta de Matilde. La joven le pregunta muy preocupada: "¿Ha pasado algo?", a lo que él le aclara: "Disculpe que me presente a estas horas pero me gustaría contarle algo".

Y añade: "Su prometido le está ocultando algo muy importante". Matilde le pregunta: "¿De qué está hablando?", así que él le comenta: "Hace tiempo su prometido me contrató para que hiciese una investigación para Javier Morcuende".

"Y eso qué tiene que ver conmigo", dice la dependienta. El investigador le informa muy serio: "Hace muchos años Don Jaime Morcuende tuvo un accidente, perdió el control de su vehículo y se llevó por delante a un hombre que murió en el acto. Ese hombre iba caminando con su hija, después descubrí que ese hombre había dejado atrás una esposa con cuatro niños, la más pequeña de todos tan sólo tenía 2 años".

Matilde esta impresionada con ese testimonio, pero él le afirma: "Don Jaime Morcuende atropelló a su padre, Juanjo Garcel, y su prometido está al tanto de todo".

Parece que Pietro está celoso

Antonia le pide a Pietro unas blondas para decorar los pasteles, pero el italiano está muy serio y callado. La dependienta le pregunta: "¿Qué ocurre?", pero él le responde: "Nada".

Ella se quiere marchar, así que el italiano le comenta: "Ha recibido otro ramos de flores”. Ella se acerca al pastelero y le responde: "Sí, sí".

Él le pregunta: “¿Y sigue sin saber quién se lo ha mandado?". Antonia se ríe y le contesta: "Pues sí, sigo sin saber quién es y qué intenciones tiene, la verdad".

"No será que usted sabe quién se lo ha mandado y no quiere contarlo porque tiene una relación secreta", responde Pietro. La dependienta se ríe y le comenta: “¿Una relación secreta yo? Pietro, por favor. No será que usted sabe quién me manda esas flores".

"No lo sé y me gustaría saberlo", dice muy enfadado el italiano. La dependienta le aclara: "No se preocupe porque en cuanto lo descubra, se lo digo, será el primero en saberlo".

Va a resultar que Mario no es tan fantástico como parece

Mario ha quedado con Teresa en La Moderna para dar un paseo. La encargada le dice muy ilusionada: "Ya me he enterado que le has conseguido una habitación en ese hostal tan bueno a Cañete, pero has sido tan discreto que me he tenido que enterar por él”.

"Si le hago un favor a alguien no me gusta presumir", responde el joven. Ella le cuenta que Cañete ya ha empezado con la mudanza, pero Mario cambia de tema y le pregunta: "¿Me podrías dar otra oportunidad?".

Teresa se sorprende con esa propuesta y le aclara: "Yo creo que es pronto para eso, vas a tener que ir despacio y ser paciente conmigo y con la seducción".

"Te entiendo perfectamente pero te voy a esperar y haré todo por ti", expresa el empresario. Teresa se marcha para cambiarse, así que en ese momento suena el teléfono.

Mario lo coge y dice: "Sí, pásame la llamada". El joven le dice a la otra persona muy nervioso: "No puedes presentarte así por las buenas, lo pondrías todo en peligro. Lo único que te pedí fue tiempo, estoy esforzándome mucho para volver a ganarme su confianza después de lo que pasó"

Mario continúa diciendo: "Te aseguro que ya la tengo a punto de caramelo y no sabes lo mejor, nos vamos aprovechar de todos los incautos que trabajan con ella".

Pietro estaba a favor del plan de Marta

Antonia ya sabe que el anónimo que le enviaba flores es Marta y le dice: "A Pietro y a mí, no nos gusta este tipo de sorpresas”, y añade: "No sé pueden forzar los sentimientos, verdad Pietro".

El italiano responde muy nervioso: "No sé pueden forzar". La joven les confiesa: "Yo lo único que quería era darles un empujón para que se digan lo que se sienten el uno por el otro".

Antonia le explica a la joven: "Pietro y yo somos buenos vecinos, muy buenos vecinos y buenos amigos, los mejores amigos".

La dependienta se marcha un poco enfadada, así que la joven le pregunta al italiano: "¿Usted también se ha enfadado conmigo?".

El pastelero le responde: "Para nada, yo sé que tú lo has hecho con todo el cariño que nos tiene". Él le continúa confesando que está triste porque se ha dado cuenta que Antonia lo quiere como un amigo.

Matilde está realmente dolida con las últimas revelaciones

Matilde está muy enfadada con Íñigo y le reprocha que no le contará la verdad sobre el accidente de su padre con Jaime Morcuende. La joven le confiesa muy emocionada: "Cada vez que veía a Jaime en La Moderna algo en mi interior se removía".

Ella le muestra una fotografía y le expresa: "Así, era como me conociste, cuando me pediste que te guardara las manzanas. En ese momento jamás creí que tú pudieras…".

El empresario interrumpe esa frase y le pregunta muy sorprendido: "¿Pero qué es todo esto?", la joven le contesta muy enfadada: "No quiero oírte, quiero estar sola y quiero que te vayas de mi casa".

Antonia debería darse una oportunidad con Pietro

Antonia no le parece bien que Marta organizará una cita. "Gracias a esa cita, Pietro y yo estamos como estamos, incómodos", dice la dependienta.

Marta considera que se quieren y entre ellos hay amor. "Tú que vas a saber del amor, que tú eres muy joven 'pa' eso", responde Antonia.

Marta no entiende la actitud de su amiga y le confiesa: “No cree que ha llegado el momento de darse una oportunidad y de vivir la vida. Es que no entiendo porque no quiere admitir que lo que tiene con Pietro es especial".

"Porque eso ya lo tuve con Ramón", responde Antonia. La joven se acerca a ella y le dice: "Le aseguro que como deje pasar a Pietro se va arrepentir", y añade: "Pietro es la persona que más la quiere".

Matilde no cree a Íñigo

Íñigo le explica a Matilde que él no sabía nada del accidente de su padre. La dependienta le dice muy enfadada: “Por qué iba Medina querer engañarme, no te das cuenta que no tiene ningún fundamento lo que dices".

El empresario le explica muy nervioso: "Llevo todo el día buscando a ese hombre y no lo encuentro". Sin embargo, Matilde no cree a su prometido, pero él le confiesa: "Yo creo que hay alguien que está detrás de todo esto. Alguien que pretende que tú y yo rompamos".

La joven le pregunta a qué se refiere, así que él empresario le comenta: "Todo esto corresponde con los métodos de Aguirre".

"Basta ya, estoy cansada de las conspiraciones de Aguirre y sí puede que su fama le preceda, pero creo que este caso le estás usando para tapar tu error", responde la joven.

El empresario le pide con desesperación: "Matilde tienes que creerme por favor". Sin embargo, la joven le dice muy seria: "No puedo confiar en una persona que me ha decepcionado de esta manera", y añade: "No soy capaz de creerte".

Trini ve que la ilusión de su matrimonio se está perdiendo

Miguel le comenta a Trini que Cañete no está luchando por el amor de la encargada. La joven le confiesa que el camarero está muy enamorado de ella, pero prefiere que sea feliz.

Trini esta muy triste, así que el librero le pregunta qué le ocurre. Ella le comenta: "No sé, últimamente a ti y a mí no nos vemos con la misma voluntad con la que le he visto a ellos estos días".

Miguel le pregunta: "¿Qué quieres decir?", a lo que ella le aclara: "Que tanto ocultar nuestro amor al final hemos terminado por no disfrutarlo plenamente".

"Que nosotros llevemos nuestro matrimonio a escondidas no repercute nada. Nosotros seguimos teniendo esa voluntad por hacernos felices el uno al otro", confiesa Miguel.

La dependienta le pregunta: "¿Tú crees que sentimos la misma ilusión que al principio?", así que él le aclara: "Yo haría lo que fuera por ti".

Antonia descubre los sentimientos de Pietro hacia ella

Pietro le confiesa a Marta: "Antonia prefiere estar sola antes que tener algo conmigo, tengo que aceptarlo nada más y dejar de ponerla en una situación complicada".

"Yo también me había hecho ilusiones, aunque sigo pensando que no hay pareja más bonita que la que habrían hecho ustedes dos", responde la joven.

En ese momento Antonia abre la puerta de su casa y dice: "Lo he escuchado todo". La dependienta se acerca al pastelero y le comenta: "Esto se nos ha ido de las manos, tenemos que mirarnos a la cara y decirnos las verdades".

"He decidido apartarme de usted por su propio bien y por el mío", comenta el italiano. ¡Él se marcha deprisa de la corrala y no quiere continuar con la conversación!

¿Se fiará Íñigo de Jacobo?

Íñigo recibe la visita de Jacobo porque quiere hablar con el joven. "Me dijo el otro día que tenía información muy importante y que podía cambiarlo todo, y espero que sea así, porque sino puede que le denuncie", comenta Íñigo.

"Vale, pero le pondré una condición o mejor dicho dos. Debe dejar de creer en las mentiras de Carla, si quiere que le cuente lo que sé", responde el joven.

Íñigo le pregunta: "¿Y lo segundo?", a lo que él le responde: "Una vez se lo haya contando tenemos que trabajar juntos si queremos que esto salga bien".

Teresa sufre las consecuencias de la jugada de Lázara

Teresa recibe una llamada de un cliente comunicándole que no le ha llegado su pedido. En ese momento llega Fermín y le pregunta a la encargada: "¿Qué ocurre?".

Ella le aclara que no tenía constancia de ese pedido. "El señor Carrasco es uno de nuestros clientes más antiguos y también de los más fieles y generosos, no entiendo nada", responde el jefe de La Moderna muy enfadado.

Fermín tampoco entiende de que el cliente diga que ella le tomó nota, pero Teresa no recuerda esa nota. La encargada se marcha avergonzada.

Lázara aprovecha esa ocasión para decirle a su jefe: "Creo que lo acaba de suceder demuestra que cuando una empleada se hace tan imprescindible como Doña Teresa, termina por caer sobre sus espaldas muchísimas responsabilidades".

Ella le propone que debería contratar a una segunda encargada. Don Fermín le responde: "Pensaré en ello".

La decisión de Don Fermín no agrada a Teresa

Don Fermín le explica a Teresa que últimamente está cometiendo muchos fallos en el trabajo, porque "está desbordada".

"No le estoy reprochando nada, es usted una gran profesional, pero un hecho como el de ayer con un cliente tan importante, no se puede volver a repetir", comenta el empresario.

La joven le aclara que no va a volver a ocurrir, pero él le informa que ha decidido nombrar a una segunda encargada, y le confiesa: "He llegado a esta conclusión tras un comentario que me hizo Doña Lázara".

"Me gustaría poder meditarlo", contesta muy seria la encargada. "Espero que tome una buena decisión que es lo que me propongo hacer yo ahora, pero en una mesa electoral ejerciendo el derecho al voto", expone el jefe del salón de té.

Mario consigue besar a Teresa

Teresa le confiesa a Mario muy preocupada: "Al parecer olvidé apuntar el encargo de un cliente muy importante". Su ex le responde: "Un despiste lo puede tener cualquiera".

Él le pregunta a qué se debe esos despistes, la joven le dice con una sonrisa que su llegada le ha complicado la vida. "Tú vuelta cuanto menos ha sido inesperada", dice Teresa.

Mario se acerca a ella y le recuerda la canción que bailaron por primera vez. Teresa sonríe, así que él aprovecha ese momento para acariciarle la cara.

Ella se aparta, pero él le coge la mano y le comenta: "Creo que esa magia sigue existiendo y creo que podemos revivirla". Él le da un beso, pero ella se aparta y le dice: "Lo siento, pero tengo que volver a trabajar".

Antonia y Pietro tienen su primera cita

Antonia ha decidido maquillarse y lucir un vestido porque ha quedado con Pietro. Marta le está ayudando en la elección del look, pero en ese momento tocan a la puerta.

La joven abre y dice: "Pero Pietro que guapo". El italiano ha decidido ponerse un traje de chaqueta y corbata.

Cuando Pietro ve a Antonia le dice muy sorprendido: "Mamá mía que guapa". La dependienta se da cuenta de que se ha olvidado el sombrero, así que entra en el dormitorio.

Pietro se acerca a la fotografía del difunto de Antonia y le dice: "Amigo mío, ya estarás al tanto imagino. Voy a dar un paseo con Antonia, espero que no te parezca mal".

En ese momento vuelve la dependienta y los dos se marchan a disfrutar de su cita.

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