‘La moderna’ (Mejores momentos): El reencuentro entre Matilde e Iñigo
Matilde busca trabajo en la Moderna
Matilde entra en el hotel y le dice a la encargada: "Vengo por el empleo", la mujer mira su ropa y le explica: "No es lo que buscamos". La joven le informa que tiene experiencia como camarera y dependienta.
La empleada le comenta que no quiere sus servicios y que se puede ir. "Señora no vengo como clienta, si no como empleada", afirma la joven.
En ese momento llega Fermín y le pregunta: ¿Por qué crees que podrías trabajar en la Moderna?", la joven le responde: "Porque tengo experiencia señor, puedo traerle recomendaciones si lo deseas, sé leer y escribir, y me expreso con locuacidad y educación, algo que seguro que viene bien en un lugar tan distinguido como esté. Sé que puedo parecer poca cosa en un sitio tan elegante, pero no le defraudaré y necesito el empleo".
"Y nosotros empleadas tan decididas y formadas como usted, pero es Teresa la encargada que debe tomar la decisión", informa Fermín. La encargada le responde: "Está bien la pondremos a prueba durante dos días".
Matilde no para de dar las gracias y de decir que no se arrepentirán. "Espero que estés a la altura señorita y sinceramente usted dicta mucho de ser poca cosa", afirma Fermín.
Teresa le informa a la joven que a partir de ese momento será la nueva dependienta de prueba y añade: "La Moderna es un local de lo más selecto de Madrid y exige de sus empleadas la mayor corrección".
Teresa camina detrás de ella, mientras la encargada continúa explicando: "Las dependientas han de ir y venir tras el mostrador erguidas y sonrientes. El cliente siempre tiene la razón, la dirección no admite mujeres casadas". Matilde quiere saber por qué no pueden tener maridos, a lo que la encargada le informa: "Las normas de la casa se siguen no se discuten".
¡Matilde se encuentra con Iñigo!
Iñigo y Matilde se reencuentran, el joven se sorprende y le dice: "Cuanto tiempo, cómo va todo". Matilde le confiesa que no tan bien como él, ya que va muy elegante, pero Iñigo le aclara: "Esto es más un uniforme que un traje, este es el despacho de mi jefe".
Él le vuelve a preguntar qué tal está, a lo que la joven le cuenta: "He conseguido una prueba en el salón de té". Iñigo le da la enhorabuena, pero ninguno de los dos saben que decir, así que él rompe el hielo y le pregunta: "¿Cuánto hace que no nos veíamos?"
Los dos responden al mismo tiempo "8 años". Iñigo le hace otra pregunta: "¿Por qué dejaste de ir?", en ese momento el jefe del joven le pide que vuelva al trabajo. Matilde se ríe y le contesta: "Mejor te lo cuento otro día".
¿Qué le pasó al padre de Matilde?
Matilde recuerda que cuando era pequeña su padre le regaló un colgante y se lo puso para ver cómo le quedaba. La niña abraza a su padre y él le dice: “Que orgullo estoy de ti".
Los dos deciden continuar con el paseo, en ese momento un coche se dirige a ellos y Matilde grita: "Padre". El coche atropella al joven, la niña quiere ayudarle, pero él está en el suelo con sangre en la cara y la pequeña le dice: "Todo va a ir bien aguanta, ayuda".
"Vas a tener que ser muy fuerte y valiente. Eres una mujer lo vas a tener muy difícil, cuida de madre y de tus hermanos", dice el padre antes de morir. Matilde no puede parar de llorar, mientras grita: "Ayuda".
Doña Carla ve a Iñigo con Matilde
Doña Carla entra en el salón de té con un vestido de color azul Klein, al igual que el pañuelo de la cabeza. Se cruza con Iñigo y se da cuenta que ha quedado con Matilde.
Ella está de pie mirando cómo los dos están muy sonrientes. Carla está muy seria y no para de mirar a los dos. La pareja se vuelve a cruzar con ella, pero ninguno de los dos se dan cuenta de su presencia. Ella se vuelve a girar y mira con cara de desprecio, soberbia y asco. ¿Por qué tiene Carla esa actitud?
La familia Garcés encuentra nueva casa
Rosario está en la nueva casa con sus hijos, se asoma a la ventana y le dice a Luisa: "Ahí donde está más luz, ahí podrás pintar si quieres puedes sacar todo tu material".
Sin embargo, su hijo Pablo no está contento porque no quiere vivir en esa casa, así que su madre le explica: "La vida nos ha dado un respiro, nunca antes hemos tenido una casa tan bonita, tan azul y con patio. Estoy segura que tu padre sería muy feliz aquí".
Su hijo pequeño le pregunta: "¿Por qué?", a lo que ella le responde: "Porque podría salir al patio a respirar, a leer el periódico, a jugar con vosotros, contigo. Nunca le he deseado mal a nadie, pero que no me cruce con el hombre que lo mató".
Para romper el hielo Rosario empieza a correr para quedarse con la habitación más grande, todos sus hijos van detrás de ella para escoger el mejor dormitorio.
Matilde tiene su primer enfrentamiento con Teresa
Teresa le pregunta muy enfada a Matilde qué dónde estaba, la joven le explica que había salido a comer y añade: "Ya le dije que tengo asuntos familiares que resolver", pero la encargada no está de acuerdo y señala: "Pero eso no puede interferir en tu trabajo o cumples, o ya sabes lo que hay".
"Sí señora", contesta la joven. En ese momento va a salir de la habitación para incorporarse al trabajo, pero antes le explica a la encargada que necesita un día más el uniforme de prueba, porque todavía no ha conseguido el suyo.
Teresa se enfanda y le dice: "Mucho tardas tú para todo, espero que no peques de perezosa", la joven no está de acuerdo con ella y le confiensa: "De cualquier otra cosa podría ser, pero de eso no, si algo hecho desde niña es deslomarme a trabajar para ayudar a mi familia".
La encargada le vuelve a preguntar qué dónde estaba a la hora de la comida, porque había que arreglar el almacén y solo faltaba ella. "Ya sé lo he dicho, asuntos familiares, algo importante", contesta la joven.
Teresa considera que Matilde tiene excusas para todo, la joven le confiesa: "En cuanto solucione mis problemas ayudaré a mis compañeras en todo lo que sea necesario, pero creo que si es nuestra hora de descanso no deberíamos de trabajar".
Teresa responde muy enfada: "Que tonterías son esas, los trabajadores de la Moderna tienen que estar comprometidos hasta el tuétano", sin embargo, la joven continúa sin estar de acuerdo con ella y le comenta: "Pero la hora de descanso es la hora de descanso y sino lo es debería serlo, señora discúlpeme, pero si yo empiezo un cuarto de hora antes deberá pagármelo o compensármelo y si yo tengo una hora para comer, es mi hora y no para ordenar el almacén".
La encargada le informa que como siga con esa actitud no va a durar ni un minuto más en la Moderna.
Empiezan las sospechas entre Trini y Miguel
Un empleado le comenta al otro que vio a Trini con Miguel y que noto algo raro en el ambiente. Su compañero quiere saber a qué se refiere, así que el empleado le explica: "Se trataban con mucha confianza, como si ya se conocieran".
Su compañero quiere saber más detalles, el joven continúa explicando: "Estaban muy cerca el uno del otro, pero muy cerca y bueno los dos sonreían como si se fueran tragados una percha".
Su amigo no se lo cree, pero él le confiensa que estuvieron hablando mucho tiempo, pero no saben de lo que hablaban porque estaba lejos y añade: "Como no espabiles el guaperas de la librería te va a levantar a la Trini". Su amigo le responde: "Anda ya, estoy preocupado entre nada y menos".
Doña Carla quiere saber más sobre Matilde
Doña Carla le pregunta a Teresa por la nueva empleada. Ella le informa que se llama Matilde Garcés pero que no conoce a su familia y añade: "De carácter es un poco difícil, yo creo que nos ha salido respondona".
Carla le responde: “Que raro que le hayan contratado con lo exigente que es Fermín y la categoría que tiene este salón de té", pero la empleada le aclara: "Don Fermín quiso agradecerle un detalle que tuvo ella con una clienta, aunque es de decir que espabilada es, y que sabe leer y escribir".
"Yo me andaría con ojo a lo mejor es muy lista", afirma Carla. Teresa le pregunta si desea algo más y ella responde que no, así que la encargada se va.
En ese momento la clienta llama a Matilde, ella se acerca y le dice: "Buenos días señora, si le parece llamó a un camarero y que le tome nota", pero Carla le interrumpe y le pregunta cómo se llama.
Ella le dice su nombre y la clienta le dice: "Encantada, yo soy Doña Carla me verás mucho por aquí, bueno si conservas tu puesto de trabajo, como acabas de llegar nunca se sabe, no te lo tomes como un desprecio es que soy una clienta habitual y he visto a muchas chicas como tú, venir e irse".
Matilde presenta a Iñigo a su familia
Matilde está con Iñigo en el patio de su casa, él le quiere regalar unos muebles, a la joven le encanta el detalle, pero no puede aceptarlo porque ella no puede regalarle nada.
Su amigo le responde que no se preocupe y le confiesa: "Aunque parezca increíble no he parado de pensar en ti todos estos años", a lo que la joven le responde: "Eso suena como algo que le diría a muchas chicas".
"Quítate esa imagen de mí, porque te digo la verdad", afirma el joven. Matilde le confiesa: "Lo intentaré, ahora en serio me ilusiona que hayas sido tan considerado conmigo y con mi familia, pero entiéndelo, acabamos de llegar a la corrala y la gente pensará", pero él le interrumpe y afirma: "La gente pensará que tienes un buen amigo y eso es cierto, por nada del mundo quisiera incomodarte".
Ella le confiensa que no está acostumbrada a esos gestos de generosidad. En ese momento llegan los hermanos y la madre de Matilde, ella le explica: "Él es Iñigo un buen amigo con el que me he reencontrado después de muchos años y nos has traído estos muebles".
