‘La moderna’ (Mejores momentos): El desmayo de Matilde

Matilde se empieza a encontrar mal

Íñigo le explica a Matilde que la policía ha encontrado a la mujer de Ocampos. La dependienta está muy ilusionada con la noticia y dice: "Jacobo tenía razón aunque ese matrimonio no esté unido, ella nos puede ayudar a localizar a Ocampos".

"Te prometo que daremos con el paradero del inspector, bueno ex inspector", responde el empresario. Así, que la dependienta le confiesa: "Poco a poco nos vamos acercando a la verdad".

Íñigo expresa: "Además, Jacobo nos está ayudando mucho", pero le sigue explicando que el joven: "Está más alterado de lo que parece y temo que en cualquier momento puede perder los nervios".

En ese momento Matilde se retuerce de dolor, así que el empresario le pregunta muy preocupado: "¿Estás bien?", a lo que ella le aclara: "Llevo desde esta mañana con pinchazos en el estómago".

Su prometido quiere llamar a un médico pero ella le responde: "No hace falta que molestes a nadie, si es que es solo una indigestión".

El hijo de Pietro ha sido arrestado

Pietro está en la cocina de La Moderna preparando pasteles, pero en ese momento aparece Antonia muy seria y le dice: "Ha venido el cartero y ha traído un telegrama para ti, viene de Italia".

El italiano lee el documento y expresa muy preocupado: "Han detenido a Giancarlo". La dependienta quiere saber el motivo, así que él le explica: "Parece ser que está relacionado con los altercados de un grupo revolucionario, ya me lo dejaba caer Giancarlo en sus cartas y yo no lo supe ver".

Antonia se acerca a él y le comenta: "No tienes la culpa, no tenias por qué saberlo". Pietro rompe a llorar y le confiesa: "No tenía que haberlo dejado solo".

Alguien del pasado de César ha venido al Madrid Cabaret

Cesar está en el Madrid Cabaret y recibe la visita de Marcel Vidal, un mafioso con el que trabajó en Francia. El joven está nervioso y le pregunta: "¿Para qué te han enviado?", a lo que Marcel le explica: "Lo primero que queríamos saber era dónde estabas, te echábamos mucho de menos porque como te fuiste sin avisar".

El mafioso le continúa diciendo que debe hacer unos cuantos favores. Cesar le pregunta: "¿Qué tipo de favores?", el mafioso le aclara: "Que me ayudes a establecerme en la ciudad, quieren expandir el negocio hasta aquí y hacer de Madrid una nueva Marsella, y quieren que yo dirija la filial del negocio".

"Yo ya no participo en ese tipo de negocios", responde el empresario. Pero Marcel no está de acuerdo y le comenta: "Estás en deuda con nosotros".

Inés debuta como cantante en frente de García Lorca

Laurita y Fermín acude al Madrid Cabaret para ver la actuación de Inés. Los dos descubren que entre el público se encuentra Federico García Lorca.

Cesar se acerca a él y le dice: "Bienvenido al Madrid Cabaret, hemos hablado esta semana no sé si me recuerda". Federico le responde: "Sí, encantado", y añade: "Me encanta el ambiente que se respira en este sitio, además estoy deseando escuchar la versión que compuse para la argentinita".

"Le va a fascinar", dice el gerente del establecimiento. Federico se sienta, así que Laura se acerca a él para pedirle un autógrafo. La joven le confiesa: "Soy una gran admiradora suya, he ido tres veces a ver su obra".

Mientras le firma el autógrafo le cuenta: "Estoy trabajando con un texto que empieza con los preparativos de una boda que termina en tragedia, pero también tengo unas cuentas ideas más".

Laurita le responde con ilusión: "Es usted uno de los autores más brillantes de nuestro país". La joven le da las gracias y le explica que la cantante es su hermana.

Los dos vuelven a sus asientos, pero Inés está muy nerviosa y le explica a César que no puede salir a cantar. El joven intenta tranquilizarla y le dice: "Estás guapísima y cantas mejor que bien, respira hondo y déjate llevar".

Inés sube al escenario, suena la música pero ella está tan nerviosa que se queda unos 30 segundos callada. Pero consigue tranquilizarse y empieza a cantar.

¡Matilde se desmaya en plena galería!

Matilde no se encuentra bien, en ese momento Lázara se acerca a ella y le dice: "Es usted una empleada ejemplar". La dependienta continúa un poco mareada, pero la encargada quiere hablar con ella. "Yo lo último que quiero es que la plantilla se divida", dice Lázara.

"Claro Doña Lazara, asunto aclarado. Si no me debía ninguna explicación y usted se expreso perfectamente", responde la dependienta.

Lázara le continúa diciendo: "Como nueva encargada lo que quiero es que reine el buen ambiente entre el personal. El funcionamiento de una casa tan distinguida como es La Moderna tiene que contar con la unión del personal".

En ese momento la joven se desmaya y la encargada grita: "Matilde". Lázara sale corriendo en busca de ayuda y sigue gritando: "Elías, Trinidad". Carla está en la puerta viendo como Matilde está en el suelo, así que se alegra de esa situación y sonríe.

¿Se marchará Pietro a Italia?

Pietro le dice muy preocupado a Antonia: "Vengo de correos he recibido otro telegrama del abogado de Giancarlo con más informaciones".

"¿Qué ha pasado?", pregunta la dependienta. El italiano le informa: "Lo acusan de rebeldía y desorden social, que son cosas pequeñas pero quieren utilizar su caso como ejemplo".

Antonia le pregunta a qué se refiere, a lo que Pietro le responde: "Quieren dictar una sentencia muy dura para escarmentar a los demás". La dependienta considera que no es justo, pero Pietro está muy nervioso y le confiesa: "Van a caer muchos años a mi hijo, muchos, y yo aquí en España sin poder hacer nada".

"Vamos a confiar en que ese abogado va hacer su trabajo y lo va a sacar de la cárcel", comenta Antonia. El italiano no sabe si marcharse a Italia, pero tampoco quiere gastar sus ahorros por si lo necesita para pagar el abogado.

Pietro propone a Antonia que vaya con él a Italia

Pietro le dice a Antonia que se marcha a Italia porque quiere estar con su hijo Giancarlo. "Sí, yo te dije que tomarás la decisión que tomarás, te iba apoyar y lo mantengo", comenta la dependienta.

Antonia le pregunta: "¿Sabes cuándo te marchas?", a lo que el italiano le responde: "No, pero lo antes posible, mejor no demorar la situación". La dependienta le expresa: "Claro, lo entiendo, pero me da mucha pena".

"Yo también estoy muy dolido pero no quiero perderte y he estado pensando que si tú quisieras, me gustaría que vinieras conmigo", dice Pietro.

Antonia se sorprende con la propuesta pero no sabe que decisión tomar.

El Madrid Cabaret va a llevar negocios fraudulentos

Marcel quiere saber si César va a participar en el negocio. "Acepto con la condición de que sea temporal hasta que el negocio se asiente y tus jefes estén satisfechos", comenta el joven.

"Mis jefes son los tuyos, no te hagas el sueco", responde el mafioso. El joven le continúa explicando: "Y sobre el tema de contrabando solo aceptaré vinos y licores. ¿Estás de acuerdo? ¿Lo tomas o lo dejas?".

"Sabía que eras un tío listo, date brío que mañana llega el primer cargamento de Marsella", responde Marcel. César se enfada porque ha pedido el cargamento antes de que él aceptara el trato.

Marcel se marcha del Madrid Cabaret, pero Inés se da cuenta de que ocurre algo.

¡Matilde y Clarita no reaccionan!

Íñigo y Jacobo han ido a ver a la mujer de Ocampos, pero el empresario vuelve desanimado porque no han conseguido información sobre el paradero del inspector.

Íñigo ha querido regresar antes porque quiere saber cómo se encuentra la dependienta. Los dos visitan la corrala, el empresario toca la puerta, pero Matilde no abre.

El joven se empieza a preocupar, así que mira por la ventana y descubre que Matilde está inconsciente en el suelo. Íñigo le dice a Jacobo muy nervioso: "Tengo que abrir la puerta".

Entra con el joven en la vivienda, el empresario se acerca a Matilde y le dice muy nervioso: "Despierta, dime algo por favor". Jacobo entra en la habitación y se acerca a Clarita, que cree que está dormida, pero la pequeña no despierta, así que él le dice muy alterado:
"Clarita por favor, dime algo".

Mario quiere estafar a los empleados de La Moderna

Teresa ha quedado con Mario, pero le dice: "Voy a retrasarme unos minutitos". El joven le responde: "Sin problema, tarda lo que necesites, yo aprovechare para hacer una llamada que tengo que hacer un pedido".

La encargada se marcha, así que él coge el teléfono y dice: "No he podido llamarte antes es que la cosa se ha estancado un poco, pero ya ha vuelto a coger velocidad el crucero. Sí, Teresa ya ha puesto el dinero para la patente, lo único que tiene que hacer es poner el resto y no será difícil".

Mario se queda unos segundos callado y responde: "Sí, he encontrado un pardillo, un camarero que quiere hacerse rico. Este pobre diablo va a ser la llave para que desplume a todos los del salón de té. Te pido que confíes en mí, por favor".

La Moderna va a necesitar un nuevo repostero

El jefe de La Moderna ha quedado con Teresa y Lázara en el despacho para informarles: "Pietro nos deja". Teresa le pregunta: "Se puede saber el motivo", a lo que Fermín le cuenta: "Debe volver a Italia junto a su hijo que está detenido por actividades políticas".

"Tendremos que buscar un sustituto inmediatamente", dice Teresa. El jefe de La Moderna está de acuerdo, así que la encargada aprovecha ese momento para decirle: "Yo creo además de a él, deberíamos de conseguir más personal".

Fermín pregunta muy sorprendido: "¿Cómo que más personal?", a lo que la joven le comenta: “Antonia me ha contado que Matilde no solo no se encuentra mejor sino que está empeorando, con lo que vamos a tener que prescindir de ella unos cuantos días, en el mejor de los casos. Y luego que nos queda por hacer el inventario".

"Yo creo que el inventario debería de dejarlo más adelante, lo importante es el servicio", comenta Lázara. Fermín está de acuerdo y dice: "Abordemos primero las sustituciones y luego el inventario”.

Las dos se marchan del despacho, pero Lazara quiere saber dónde guarda Fermín el inventario, ¿Cuál es el plan de la encargada?

César intenta tranquilizar a Inés por sus negocios

Inés quiere saber si César trabajaba con Marcel. El gerente del Madrid Cabaret decide mentir y le explica: "Con su empresa yo no he tenido nada que ver, simplemente nos conocemos de haber ido a los mismos lugares".

"Si vuestra relación es tan buena porque casi llegáis a las manos", comenta la camarera.

El joven le responde: "Fue una broma" y le sigue diciendo: "A Marcel le gusta mucho el boxeo, cuando estábamos en Marsella y hacia frío, mientras descargábamos los camiones, a veces, nos dábamos unos golpes para entrar en calor".

"Seguro que no hay ningún problema entre vosotros", expresa Inés. Así, que César le responde: "Te doy mi palabra que entre Marcel y yo está todo perfecto".

Añade Cultura en Serie como tu medio de referencia en Google y no te pierdas nada de tus series favoritas

Asegúrate de que esté marcada la casilla azul.