‘La moderna’ (Mejores momentos): Don Jaime se entera de la verdad
Iñigo le cuenta toda la verdad a Jaime
Iñigo está en su casa con Jaime y le confiesa: "Carla y yo fuimos pareja, fue antes de que tú la conocieras. Te fuiste fuera de España por unos negocios, yo me quedé a cargo del Madrid Cabaret y necesitábamos una nueva camarera, yo la contraté y durante ese tiempo fuimos pareja".
Jaime quiere saber por qué no continuaron con la relación, así que su amigo le explica: "A mí me reclutaron para la guerra, ella me dijo que me esperaría pero cuando volví, ella ya se había casado contigo y no me dio ninguna explicación".
El empresario no entiende porque su mujer no le explicó que se había casado con él, pero Iñigo le confiesa: "No me contó que te había conocido y que nuestra relación se había acabado".
El joven también le comenta: "Tienes que creerme no hay nada entre Carla y yo, te lo prometo", pero el empresario está decepcionado y le dice: "Todos estos años mintiéndome y ahora quieres que te crea".
El joven le deja claro que solo son amigos, pero Jaime le grita: "Años trabajando conmigo, hombro con hombro y nunca se te ha pasado por la cabeza contarme el pequeño detalle, que mi mujer y tú habíais estado emparejados".
"He intentado confesártelo todo este tiempo, pero no encontrado la manera de decírtelo sin hacerte daño", responde Iñigo. Jaime se levanta y le dice: "No quiero volver a verte en mi vida".
Miguel le dice a Teresa que fue cura
Teresa le dice a Miguel que no se cree que esté prometido y le comenta: "No tienes que buscar excusas, no hay necesidad de mentir". El librero le responde: "Es que no le estoy mintiendo, mi corazón está ocupado. Teresa no puedo ser su novio".
La encargada quiere que él sea sincero, ya que son adultos. Miguel está nervioso por la insistencia de Teresa y le dice: "Haga el favor de escucharme, le estoy diciendo la verdad".
Teresa le explica que no le entiende, porque a veces siente que le busca y añade: "Podemos conocernos poco a poco y si las cosas van bien, yo soy una mujer con ahorros y puedo dejar mi puesto en la Moderna para casarme con usted".
Miguel le responde muy nervioso: "No, no, está bien lo reconozco le mentí, pero no en todo. Antes le dije que no hay sitio en mi corazón y estoy diciendo la verdad". La encargada del salón le pide que le cuente la verdad, así que el librero le confiesa: "Hace tres meses que colgué los hábitos".
Teresa se sorprende con la noticia y le pregunta: "Me está usted diciendo que es cura", a lo que él le contesta: "Ya, no".
Elías aparece en casa de Trini
Trini está explicándole a Miguel que él no puede seguir hablando con su encargada, pero en ese momento suena el timbre y es Elías.
Ella le explica que no puede abrirle la puerta porque está muy ocupada, pero él le responde: "Tranquila sin prisas, si yo te puedo esperar aquí y tú cuando estés lista pues me abres y yasta, que por mí no te preocupes que no me importa esperar".
Miguel está enfadado y le pide a su mujer que le diga que se vaya. Teresa se inventa otra excusa: "Es que tengo unos vecinos muy cotillas y es que les molesta todo, y luego me ven hablar en las escaleras, es que son muy pesados".
Elías le propone un plan: "Puedo fingir que voy a ver otro vecino y así no hablan de ti. Después, de hablar contigo me puedo ir al piso de arriba a dar un paseo y listo".
La joven está muy angustiada porque es una situación muy incómoda y le vuelve a decir: "Prefiero que me lo cuentes en otro momento", pero su compañero de trabajo es muy insistente y le confiesa: "No me iré de aquí hasta que no te lo cuente".
Miguel le pide que abra porque no aguanta más esa situación. La joven decide abrirle la puerta, pero antes se quita el anillo de compromiso y Miguel recoge sus cosas del salón. ¿Por qué Elías quiere ver a Trini?
Elías le cuenta sus sospechas a Miguel
Elías se encuentra a Miguel y quiere contarle el enigma de las calabazas. El librero le pregunta qué calabazas, a lo que el camarero le informa: "Las que la Trini les dio a Cañete. Tengo indicios muy serios que la Trini o bien vive con un hombre, o un varón la visita asiduamente".
Miguel empieza a toser porque se pone muy nervioso y le pregunta de dónde ha sacado esa información. Elías le explica: "Me colé en su casa y lo primero que me llamó la atención es que no había una sola fotografía en todo el salón, pero de repente me llega ese aroma como un puñetazo en la nariz".
El librero quiere saber a qué aroma se refiere, así que Elías le aclara: "A colonia masculina, pero habías más cosas, descubrí en el suelo unas pantuflas de hombre".
Miguel le explica que no todo el mundo puede permitirse tener fotografías, porque enmarcarlas cuesta mucho dinero. Sin embargo, el camarero sigue sin entender por qué había unas zapatillas de hombre en esa casa, pero el joven le comenta: "Son de un familiar, estuvo de visita y se las dejó olvidadas".
En ese momento el camarero se da cuenta que el aroma que había en casa de Trini es igual que la colonia que usa Miguel y afirma: "Sí, ya decía yo". El joven está muy nervioso y le dice: "El perfume que uso es muy corriente, porque es barato".
Cañete le pide que se tranquilice, porque en ningún momento Elías ha dicho que ese hombre sea él. ¿Descubrirá el camarero que Trini está casada con Miguel?
Don Jaime se ha cansado
Jaime le grita a Carla: "Que te vayas". Ella le dice que ha sido un error del pasado, pero él considera que se ha reído de él. La joven le confiesa: "Te juro por mi vida que desde que Iñigo volvió de Marruecos no he vuelto a estar con él, somos amigos".
Sin embargo, Jaime cree que su mujer sigue mintiendo y le vuelve a repetir: "Haz lo que te he pedido y vete de aquí".
Carla no se quiere ir y le explica: "Iñigo y yo estuvimos juntos, es verdad y nos quisimos, pero eso fue antes de conocerte y antes de que supiese diferenciar lo que es un amor de juventud, de un amor de verdad. Por eso, me case contigo y cuando volví a ver a Iñigo después de la guerra no sentí nada".
El empresario se emociona y le dice muy enfadado: "Eras todo para mí". Ella quiere acercarse, pero él se aparta y le aclara: "Tienes 24 horas, ni un minuto mas".
Luisa está decepcionada con Emilio por mentirla
Luisa está muy enfadada sentada en las escaleras de la corrala, así que Emilio se acerca y le pregunta qué le pasa. "Eres un embustero, cuando llegué a esta corrala no tenía planeado ser tu amiga y mucho menos tu novia. Lo que tengo claro es que soy una tonta por dejarme engañar", dice la joven.
Emilio quiere saber en qué le ha engañado, a lo que ella le explica: "Lo sabes perfectamente, de dónde ha salido el dinero que tiene Pablo", y añade: "Raimundo me lo ha contado todo y tú sabías perfectamente lo que estaba haciendo Pablo".
El joven está avergonzado y le confiesa que toda esa información es cierta, pero le deja claro: "Nunca quise que Pablo se involucrase con Raimundo, sé que lo tuve que atajar desde el principio, pero cuando yo lo dejé, pensé que él haría lo mismo y ahí me equivoqué".
Luis está decepcionada con él y le comenta: “Vamos a seguir viéndonos porque somos vecinos y no queda otra, pero desde este momento, ni se te ocurre volver a mirarme ni hablarme".
Don Jaime despide a Iñigo
Jaime está en el despacho con Iñigo y le comunica: "Estás despedido y ya es oficial, ahí tienes la carta y el dinero que te corresponde", sin embargo, el joven no se sorprende y le dice: "Te he defraudado y comprendo que me despida, no te lo reprocho".
El joven le continúa explicando: "No he sabido estar a la altura de tu confianza", pero el empresario sigue decepcionado con él y le dice: "Por supuesto que no, Carla cuidándote cuando te hiciste esa herida y yo pensaba que era por bondad, y os he dejado dos días solos".
Iñigo le vuelve a repetir que Carla y él solo son amigos, pero el empresario le reprocha: "Yo te he tratado como un padre y así me lo pagas". El joven continúa comentándole que no le contó nada, porque no encontraba el momento adecuado.
"No vuelvas a este despacho, ni a ninguno de mis otros negocios, incluido, el Madrid Cabaret", afirma el empresario.
¡Doña Carla está embarazada!
Jaime está reunido con Fermín en el despacho, ya que tienen que hablar temas de negocio.
El director del salón de té antes de marcharse le comenta al empresario que lo nota un poco triste, pero Jaime le aclara que solo está cansado porque tiene mucho trabajo.
Fermín se marcha y en ese momento aparece Carla. Jaime se enfada y le dice: "En qué idioma tengo que decirte que no quiero volver a verte, necesitas que te ponga un cartel en la puerta".
Ella le responde: "Tengo algo que contarte", pero el empresario le interrumpe y le dice: "Lo que tengas que contarme me interesa muy poco, ya no me interesa". Carla está muy seria y le confiesa: "Estoy embarazada".
¿Dónde está Emilio?
Raimundo le explica muy preocupado a Pablo que lleva dos días sin saber nada de su hermano y le pregunta: "¿Seguro que no te dijo dónde iba?", a lo que Pablo le responde: "Seguro que no".
El joven le continúa explicando que Emilio no ha ido al cabaret y añade: "Y lo más raro de todo es que no aviso de que no iba". Pablo también está muy preocupado, ya que no entiende que el joven lleve tantos días desaparecido.
Raimundo le confiesa que fue muy duro con él, porque muchas veces no se lo pone fácil y añade: "Llevamos toda la vida juntos, pero somos muy diferentes".
Pablo también quiere buscar a Emilio, pero su amigo le reprocha que nunca tiene tiempo libre y se marcha muy enfadado.
En ese momento aparece Miguel y le pregunta a Pablo si está bien, a lo que el joven le responde: "Sé cuidarme solo, no te metas en mi vida Manuel, solo eres un inquilino".
Cañete no supera el rechazo de Trini
Cañete le comenta a Miguel : "Me duele mucho hacerme la idea de que entre Trini y yo no puede haber nada". El librero le responde con ironía: "La resignación es una de las mejores virtudes", a lo que el camarero le confiesa: "Yo me resigno, pero ya me dirás tú la necesidad de la norma de la Moderna. Mujeres tan guapas y no las dejan casarse".
"Las normas parecen absurdas, pero debemos aceptarlas con humildad", responde el marido de Trini. En ese momento aparece Elías y le explica a su amigo que le encanta los consejos de Miguel, porque iba para cardenal.
El librero aprovecha ese momento para decirle al camarero: "Y aprovecho para recordarte que el de la curiosidad es un defecto que fácilmente puede convertirse en pecado espiar a Trini y renovar entre sus cosas. Se empieza así y se termina cometiendo actos que merecen castigos divinos".
Laurita coquetea mucho con Fernando Collado
Laura decide acercarse a un cliente con el que coquetea y le dice: "He venido para decirle a usted que sí". Fernando le pregunta a qué se refiere, la joven sonríe y le explica: "Si sigue en pie el paseo que me propuso ayer, mi respuesta es que sí".
Sergio le pregunta: "Y no tiene que ir con su madre de compras otra vez", la joven resopla y le comenta: "No creo que mi madre vaya a requerir más mi compañía en lo que queda de semana".
El cliente le comenta: "Le parece bien si damos el paseo pasado mañana", la joven le responde: "Pasado mañana es perfecto".
Ella le pregunta si quiere sentarse, pero él le aclara que no quiere tomarse nada, pero Laura insiste en que se quede para repasar los textos para las pruebas de mañana.
Sin embargo, el joven le confiesa: "No creo que pueda concentrarme, mi mente no está en mañana sino en pasado mañana".
Ella se quiere marchar, pero Jaime le entrega el informe médico y le dice: "Quizás Iñigo tenga interés en abrirlo".
Don Jaime no se cree el embarazo de Doña Carla
Carla no entiende porque Jaime no le hace ilusión su embarazo y añade: "Hace unos días hubieses explotado de emoción, es lo que tanto querías, vamos a ser padres". Su marido no se cree la noticia y le comenta: "Te quedas embarazada justo cuando te echo de mi casa".
Ella le muestra el informe médico y le dice: "Tienes razón no es el momento más oportuno". Carla insiste en que abra el sobre, pero Jaime desconfía de ella y le dice: "Y si abriese el sobre alguien me aseguraría que yo soy el padre, porque seguro que dentro de ese sobre no dice nada de eso".
Carla le responde: "Sabes perfectamente el tipo de mujer que soy, soy la mujer de la que te enamoraste, soy la mujer que lleva tu hijo dentro". El empresario se ríe y dice con enfado: "Y quién me asegura que es mi hijo, porque quizás sea el hijo de no sé, Iñigo por ejemplo".
Y añade: "Tu honor, tu palabra, después de todo lo que ha pasado tiene muy poco valor para mí". Carla no entiende la actitud de su marido y le confiesa: "Desde que me casé contigo no estado con otro hombre y creo que te arrepentirás cuando sepas la verdad".
Ella se quiere marchar, pero Jaime le entrega el informe médico y le dice: "Quizás Iñigo tenga interés en abrirlo".
