‘La moderna’ (Mejores momentos): Carla se acerca a Clarita
Un perturbador incidente del pasado de Doña Lázara
Teresa ha conseguido hablar con Doña Cristina, una ex compañera de Lázara, para saber más información sobre la gerente.
Teresa le cuenta a Cañete todo lo que sabe: "Según María Cristina, Doña Lazara era la encargada más insufrible e intratable que ha pasado por los almacenes Madrid París".
"De momento nada nuevo para nosotros", responde el camarero. La encargada le confiesa muy seria: "Resulta que todo se torció para Doña Lázara cuando una de las empleadas que estaba a su cargo tuvo un gravísimo accidente".
"¿Y culpa del accidente a Doña Lázara?", pregunta Cañete. La encargada le cuenta lo que ocurrió: "Resulta que Doña Lazara le pidió a una de las empleadas que se deshiese de los deshechos del día echándolos en la caldera de los almacenes. Y como la muchacha era poquita cosa y estaba agotada porque Doña Lázara la obligaba a doblar un montón de turnos, pues cuando fue a echarlos sabes qué pasó, que se cayó a la caldera".
El camarero se sorprende con la noticia y la joven le continua explicando: "Y fue un escándalo tan grande que despidieron a Doña Lázara".
A Antonia no le hace ninguna gracia esta situación
Lucía le confiesa a Pietro: "Me gustaría estar más alegre pero desde que he vuelto de América no sé voy cada vez peor. Es como si el destino estuviera empeñado en mostrarme de que no hay un sitio para mí".
"Yo estoy muy contento de que estés aquí ahora", dice el italiano. Los dos empiezan a recordar las anécdotas de Giancarlo cuando era pequeño y no pueden parar de reír.
"Cuando se escondió en una tinaja vacía que todo el pueblo se pasó horas buscándole, pensaba que estaba perdido", dice Lucía con alegría.
Pietro no puede contener las carcajadas y expresa: "Para encontrarlo después plácidamente dormido".
En ese momento aparece Antonia y dice con sarcasmo: "Se oyen las risas por 'to' el patio", a lo que el italiano le confiesa: "Estábamos contando las trastadas de Giancarlo cuando era pequeño".
¡Celia besa a Laurita!
Celia le confiesa a Laurita: "Siento tanto haberte llamado egoísta", así que su amiga le contesta: "Yo tampoco estuve acertada en decir que no te alegrabas por mí, porque te gustaba Agustín".
"No te preocupes", expresa la fotógrafa. Así, que Laurita le expone: "Nos perdonamos las dos", a lo que Celia le responde: "No quiero pasar ni un minuto más enfadada contigo".
Pero la sobrina de Fermín sabe que a Celia le ocurre algo y le comenta: "Llevas unos días muy extraña conmigo, ¿qué te pasa?".
La fotógrafa decide confesarle la verdad y le expresa sus sentimientos: "Te amo Laura, te amo con todo mi corazón". ¡Celia se acerca y le da un beso!
Trini no soporta que Elías salga con su madre
Elías le confiesa a Trini que le encantó la cita romántica que tuvo con su madre. La dependienta le dice muy enfadada:
"Te prohíbo que en una misma frase digas cita romántica y mí madre".
"Sí yo lo único que quiero es llevarme bien contigo y conseguir tu aprobación, como futuro padrastro", expresa el camarero. Pero Trini esta muy enfadada y le grita: "Como futuro qué, esto también está prohibido".
"No lo puedes prohibir todo como si fueras una inquisición, que yo tengo derecho a ser feliz y Leonora, bueno tu madre, también. Tú no eres la única que está aquí enamorada", responde Elías.
Trini le expresa muy nerviosa: "La palabra enamorada también está prohibida". Pero Elías insiste y le comenta: "Solo te puedo pedir si puedo conocerla mejor", a lo que la joven le responde: "Petición denegada".
¿Se marchará Celia del país?
Laurita le dice muy nerviosa a Celia: "Cómo no puedo enamorarme de ti, no tengo derecho a ser tu amiga, pero por qué tengo que perderte".
"Porque no puedo seguir a tu lado", responde Celia con lágrimas en los ojos. En ese momento llega Agustín y le comenta que no es buena idea que se vaya a Alemania.
"Lo que Celia decide con su futuro laboral no es asunto nuestro, así que lo único que podemos hacer es respetar su decisión. Aunque espero que se lo piense mejor y no se vaya", expresa la sobrina de Fermín.
Agustín propone a los dos a tomar un aperitivo, pero Celia declina la invitación. Sin embargo, Laurita decide marcharse con él y la fotógrafa rompe a llorar desconsoladamente.
Lucía le ruega a Pietro que rehaga su familia
Pietro le explica a Lucía: "Me han llamado del consulado italiano para decirme que si me volvía a casar por la ley italiana, estaría cometiendo un delito muy grave de bigamia".
La italiana le confiesa muy alterada: "Cuando preguntaron por mi estado civil yo no he podido no decir la verdad, cómo iba a saber yo que esta gente se lo iba a tomar tan enserio", y añade: "Nuestro amor todavía no está acabado".
"Lucía te olvidas de Antonia, no puedes ignorarla, como no puedes ignorar lo que siento yo", expresa el pastelero de La Moderna.
"Yo he vuelto, he vuelto y quizás ahora ha llegado el momento de retomar lo que en su día empezamos. Por qué no volvemos a casa y le damos una sorpresa a nuestro hijo", expone Lucía.
"Giancarlo es un hombre hecho y derecho, conoce y apoya mis intenciones con Antonia", dice Pietro.
Sin embargo, Lucía insiste y le confiesa: "Esto me sirve para luchar y para avivar esta pequeña llama que sigue en tu corazón" y le continúa diciendo: "Tenemos que hacer este viaje, la vida nos lo debe".
Pietro y Antonia tienen una fuerte discusión
Pietro le confiesa a Antonia: "Lucía ha intentado influenciar a Giancarlo". La dependienta se sorprende y le pregunta: "¿Qué es lo que le ha dicho?".
El italiano lee la carta que le ha escrito su hijo: “¿Por qué quieres abandonar a madre, espero que no te equivoques casándote con Antonia".
La dependienta está saturada con la situación y le expresa: "Yo creo que será mejor que abandonemos la idea de la boda".
"Casarme contigo es lo que más quiero en el mundo", responde el italiano. Pero la dependienta le expresa muy seria: "Ya y yo, pero es que una tras otra, estoy cansada, es que parece imposible".
El italiano se enfada y le responde: "Me dueles que pienses así", a lo que Antonia le confiesa muy alterada: "A mí me duele que no cortes por lo sano con Lucía".
Pietro le responde muy nervioso: "Es que no puedo porque es la madre de Giancarlo", pero la dependienta de La Moderna le grita: "Esa mujer ha impedido nuestra boda y lo va a seguir haciendo". ¡Pietro se marcha muy enfadado!
Ligero beso entre Salvita y Marta
Marta está en la corrala con los libros y en ese momento aparece Salvita y le dice: "Te has puesto a estudiar sin mí, que feo".
"No lo que es feo es llegar tarde, habíamos quedado en punto", responde la limpiadora. Pero el joven trae la camisa rota y ella le pregunta: "¿Qué te ha pasado?".
"Me he enganchado con la puerta del metro al salir", dice Salvita. Así, que la joven le pregunta: "¿Quieres que te lo zurza?".
"Venga", responde el joven. Marta no puede parar de mirar mientras el joven se quita la camisa.
Los dos se miran y se dan un beso rápidamente, pero Marta le dice: "Vamos a subir a estudiar". El joven coge los libros y empresa con ilusión: "Sí, vamos a estudiar".
Matilde e Íñigo se están acercando a la verdad
Matilde le confiesa a Íñigo: "Y si Carla no está muerta, y si nadie la mató", pero el empresario le contesta: "Eso sería imposible".
"Es muy difícil falsear una muerte pero con la suficiente voluntad y los medios que tiene ese familia", expone la joven.
El empresario le cuenta a Matilde: "Eso explicaría porque Doña Bárbara estaba tan nerviosa y quería que me fuera de allí. Quizás Carla está escondida en su casa".
Pero le continúa explicando: “Olí el perfume de Carla", así que la joven le confiesa muy sorprendida: "Entonces Carla tiene que estar viva".
El intento de seducción de Lucía desvela un secreto
Lucía entra en la habitación de Pietro y comienza a quitarse la camisa. El italiano le dice muy serio: "Vas a coger frío", y añade: "Podemos cenar juntos, pero nada más que eso y me parecía que te había quedado claro".
"Recuperar nuestra vida depende de lo que tú decides", expresa la italiana. Pero el pastelero le responde muy serio: "Lucía no lo vas a conseguir”.
La joven decide quitarse la blusa mientras le confiesa: "Es hora que demos rienda suelta a nuestro sentimiento". Pietro se enfada y le dice muy nervioso: "Yasta".
Pero en ese momento descubre que Lucía tiene un tatuaje en la espalda con el nombre de Mark y le comenta muy serio: “Tú ahora me vas a explicar lo que está pasando y por qué tienes el nombre de un tipo tatuado".
Doña Lázara confiesa su incidente ante Don Fermín
Lázara entra en el despacho de Don Fermín y él le expresa: "Teresa aquí presente acaba de referirme una historia muy turbia sobre usted".
"Un episodio que tuvo lugar en los almacenes Madrid París", dice Teresa. Pero Lázara está muy nerviosa y responde: "Me gustaría explicar lo que ocurrió".
"¿Es verdad que una dependienta cayó en la caldera de los grandes almacenes? ¿Es cierto que se quemó y la pobre quedó impedida para el resto de sus días?", dice el jefe de La Moderna.
La gerente está muy seria y le responde: "Sí". Pero Don Fermín quiere conocer más datos sobre esa historia y le pregunta: "¿Era usted su superior?", a lo que Lázara le contesta: "Sí".
Ella quiere continuar expresándose, pero Fermín le dice muy enfadado: "No necesito más explicaciones, ya he escuchado bastante".
¡Carla es la nueva “amiga” de Clarita!
Clarita se ve a escondidas con una mujer en la corrala, pero esa joven es Carla, aunque la pequeña cree que es otra persona.
La niña ha quedado con ella en una habitación y le dice: "Hola Lara". La empresaria le comenta: "Hola mi niña, no le habrás contado a nadie que estamos aquí".
"No he dicho nada", responde la hermana de Matilde. Pero Carla quiere sacarle información y le pregunta: “¿Cómo está tu hermana? ¿Ha vuelto con ese novio suyo?".
"No es su novio, es su marido y no sé si va a volver a casa", responde la niña. En ese encuentro Clarita se emociona y le confiesa que echa mucho de menos a sus hermanos.
Carla abraza a la pequeña y le dice: "Ojalá pudiese hacer algo, pero tienes que comprender que ya nada volverá a ser igual, y que tu familia jamás volverá a estar junta".
La pequeña no puede parar de llorar y la joven le expresa: "Ya sabes que existe un camino para evitar el dolor, solo uno".
