‘La moderna’ (Mejores momentos): Carla planea asesinar a Matilde
Acercamiento entre Antonia y Pietro
Pietro le confiesa a Antonia: "No tengo ni idea quién ha pagado su deuda". La dependienta sonríe y le dice: "Ya sé que no ha sido usted y por lo que parece Don Fermín tampoco. Esa no es la cuestión, quería hablarle de Marta".
El italiano le pregunta: "¿Qué ha pasado?", a lo que ella le explica: "Marta se fue al pueblo porque quería estar con su madre, pues no me ha dejado ninguna seña".
"Hay que avisarla, la niña tiene que estar con alguien que la cuide", dice Pietro. La dependienta le explica que no puede avisarla, ya que no tiene ningún teléfono de contacto, pero quiere coger un autobús y presentarse allí en el pueblo.
El italiano le aconseja que antes puede enviar una carta a correos del pueblo y preguntar por ella. "Puedo hacer eso, puedo escribirle una carta a Marta", dice muy ilusionada la dependienta.
Los dos se abrazan pero sus rostros se acercan. Antonia se aleja de Pietro y le dice: "Perdón", a lo que el pastelero le explica: "Perdón usted, es que los italianos somos muy efusivos". Antonia sonríe y le dice: "Sí he sido yo, es que de repente, es que estoy como nerviosa".
Carla se interpone en la boda de Íñigo con Matilde
Íñigo está con Carla en su piso, acaban de llegar del funeral de Pascual. El empresario le confiesa: "Tuvimos poco tiempo de vivir como padre e hijo".
La empresaria le explica que en el funeral había muchos periodistas y pueden enterarse de que se va a casar con Matilde mientras está de luto. El empresario se enfada y le dice: "Me da igual lo que diga esa gente".
"Lo que cuenta es la influencia que tienen esos malditos periodistas sobre la gente. Ellos malmeten y los lectores pican en el anzuelo", responde la empresaria.
Ella le continúa diciendo que Matilde quiere aplazar la boda para no manchar la imagen de él. "Al fin y al cabo eres un hombre conocido y tienes un local de moda", expresa Carla.
"¿Por qué hay que manchar nada?", pregunta Íñigo muy furioso. Así, que ella le continúa explicando: "No lo sé, solo te estoy avisando de lo que la gente puede pensar".
Don Fermín comienza a obsesionarse con el juego
Fermín ha quedado en La Moderna con varios jugadores para jugar al póker. Sin embargo, Aguirre está solo y le explica que los demás jugadores no han podido venir porque les han surgido unos imprevistos.
El director del salón de té dice muy enfadado y gritando :"Me estás diciendo que se le ha complicado la noche a todos", y añade: "Quiero que me digas cómo vamos a jugar al póker entre dos".
El empresario le responde: "Esta claro que no tiene sentido", y añade: "Esto no está bien, tanto dinero, las apuestas encima de la mesa. Se nos está escapando de las manos, ¿no lo crees?".
Fermín le comenta: "La partida la ha cancelado usted". El ex militar le confiesa que ayer estuvo a punto de perderlo todo, pero Fermín le responde muy nervioso: "Precisamente por eso, necesito recuperar".
Aguirre le explica que volverá a reunir a los jugadores cuando esté más calmado. El empresario le grita: "Estoy calmado, es que no lo entiendes, necesito volver a ganar”.
Marta está muy incómoda en casa de Don Cecilio
Cecilio le ha comprado varios vestidos a Marta. El empresario le propone ir a comer a un restaurante, pero ella le responde muy enfadada: "Que le he dicho que no, quedémonos aquí".
"Necesito que empieces a dejar desconfiar de mí, yo solo quiero lo mejor para ti, solo quiero que seamos amigos", comenta el empresario. "Lo sé, lo único es que no tengo hambre, ya se lo he dicho", responde la joven.
Cecilio le expresa a la joven: "Tú y yo tenemos un acuerdo, soy un hombre de palabra, no quiero que hagas nada que no quieras hacer. Lo único que quiero es tu compañía, pero necesito que me prometas que vas a intentar todo lo posible para ser feliz".
"Gracias a usted puedo enviarle dinero a mi madre", comenta Marta. El empresario quiere saber qué había entre ella y Pablo, así que Marta le confiesa: "Éramos muy buenos vecinos y muy buenos amigos, nada más".
Cecilio le pide que salga con él a pasear, pero Marta no quiere, ya que no se quiere encontrar con Antonia ni con Pietro.
Teresa le pide más tiempo a Cañete
Cañete le confiesa a Teresa: "Yo ayer le abrí mi corazón, le confesé mis sentimientos y usted se fue sin decirme nada, y yo necesito saber si usted siente lo mismo".
La encargada de La Moderna está muy nerviosa y no sabe qué decir. El camarero se acerca a ella y le dice: "La amo Teresa, el corazón me va a estallar".
Quiere darle un beso, pero Teresa se aleja y le responde: "No, por favor". El camarero se sorprende y le contesta: "Lo siento, pensé que usted deseaba lo mismo".
"Por mi experiencia sé, que los asuntos del corazón es mejor ir poco a poco. Así, que antes de dejarnos llevar de esta manera, creo que es mejor que nos conozcamos bien", expresa Teresa.
Cañete le sigue confesando: "Me da esperanza para seguir ilusionado, pero nos conocemos desde hace muchos años. No creo que vayamos a descubrir mucho el uno del otro, a estas alturas".
Teresa le aclara: "Nos conocemos como compañeros y nos conocemos regular. Lo que yo le estoy proponiendo es conocernos como personas".
"Casémonos ya, Íñigo Peñalver"
Íñigo le explica a Matilde que ha encontrado el diario de su padre. Él le confiesa: "Habla de ti", y añade: "De lo mucho que te apreciaba y de las ganas que tenía de verme casado contigo. Lo que he leído en las letras de mi padre, me ha dado ese empujón que yo necesitaba y ahora sé con certeza que es lo que quería mi padre, que tú y yo cumpliéramos nuestros sueños".
"También lo quiero yo", responde la dependienta. Así, que él empresario le entrega el anillo de compromiso y le dice: "Yo me quiero casar contigo y que quiero hacerlo ya".
Matilde sonríe y le contesta: "Casémonos ya, Íñigo Peñalver". ¡Los dos se besan apasionadamente!
Doña Carla quiere detener la unión de Íñigo y Matilde
Íñigo decide ir a la Moderna y le dice muy ilusionado a Matilde: "Nos casamos dentro de diez días”. La joven le da un abrazo y le responde: "Mañana te acompaño a la parroquia y le decimos al cura que sí, que queremos esa fecha".
"Ya le he dicho que nos reserve esa fecha, confiaba en que las prisas no te asustaría", responde Íñigo. La dependienta le confiesa muy feliz: "Casarme contigo es lo que más quiero en el mundo".
En ese momento aparece Carla y el empresario le dice: "Carla te presentó a la futura señora de Peñalver, nos casamos dentro de diez días".
"Si es lo que queréis, solo tengo que daros la enhorabuena", responde la empresaria muy seria. En ese momento Íñigo se marcha y Carla aprovecha la ocasión para decirle a Matilde: "Espero que estés pudiendo dormir bien por las noches, yo no podría sabiendo que soy una aprovechada".
La joven se ríe y ella le continúa reprochando: "Lo que has hecho es intolerable, presionar así a Íñigo para que te lleve al altar, al menos podrías haber esperado a que el cuerpo de su padre dejara de estar caliente".
"Yo no he presionado a nadie, fue Íñigo quien me lo pidió", responde la dependienta. Carla le dice muy seria: "La vida en diez días puede cambiar mucho".
Marta viene a contarle su situación a Antonia
Marta visita a Antonia y le confiesa: "Que no puedo Antonia, si vuelvo con usted Don Cecilio irá al banco y retirará el dinero de la deuda".
La dependienta le responde muy seria: "Me da igual, prefiero quedarme en la calle a que tú vivas con ese miserable". La joven también le explica que Cecilio le está enviando dinero a su madre, pero Antonia le pide: "Te suplico que vuelvas a casa".
"Ya no hay marcha atrás, ya le he dicho que en su casa no estoy tan mal. Me compra cosas y me está respetando", comenta la joven.
Antonia quiere que se aleje de ese hombre, así que Marta le comenta: "Intentaré volver, que solo en su casa he sentido que tenía un hogar".
Don Fermín se apuesta el dinero de La Moderna
Don Fermín está jugando con Aguirre y con más jugadores al póker. El empresario no está teniendo suerte en las partidas, así que él ex militar le pide que se retire, ya que está entre amigos y nadie le va a reprochar nada.
Sin embargo, el dueño del salón de té quiere continuar jugando. "Me gustaría levantarme de la mesa un momento para ir a por más liquidez", dice Fermín.
A los jugadores les parece bien la propuesta, así que Fermín entra en su despacho y abre la caja fuerte.
Vuelve a la partida y entrega una gran cantidad de dinero. Aguirre le pregunta: "¿Estás seguro?", a lo que él le responde: "Por supuesto".
"Muy bien vamos a jugar, igualo la apuesta y la doblo", dice Aguirre. Terminan la partida y el empresario se cree que ha ganado, pero Aguirre le muestra sus cartas y Fermín descubre que ha perdido todo el dinero.
Emilio se ve presionado a ayudar su hermano
Emilio entra en el despacho de Bernabé y le pregunta: "¿Dónde está mi hermano?", así que él empresario abre la puerta y lo llama. Raimundo entra en el despacho con moratones en la cara y el brazo vendado.
Emilio le pregunta: "¿Se puede saber qué has hecho ahora?", así que él joven le cuenta: "Fui a entregarle las joyas a un tipo", y añade: "No quería pagar y tuve que enfrentarme con él".
Su hermano quiere saber qué ocurrió, así que Raimundo le aclara: "En mitad de la trifulca apareció la policía y uno de ellos me reconoció".
Emilio le pregunta si se enfrentó a él, pero él joven le confiesa que intentó escapar, pero el policía le disparo y le dio en el brazo.
"Lo peor es que perdí las joyas", dice el hermano de Emilio. Bernabé le explica: "La policía está buscando a tu hermano hasta debajo de las piedras", y añade: "Solo cuenta con tu ayuda para salir del país".
"Necesito huir del país, empezar de nuevo", dice Raimundo. El empresario le explica al joven: "No te preocupes yo me encargo de todo".
Emilio se enfada y le grita: "¿Qué quieres de mí?", a lo que Bernabé le responde: "Necesito que vuelvas a trabajar para mí".
Él le continúa explicando que debe hacer un encargo para conseguir dinero para su hermano. Emilio rechaza la oferta, pero Raimundo le pide: "Solo una vez más Emilio, por favor no puedo volver a la cárcel".
Marta pide que no cuenten nada a Pablo
Marta visita a Concha y le confiesa: "Si estoy viviendo con Don Cecilio no es porque yo quiera". La modista le responde: "Ya lo sé, todos los sabemos".
La joven le continúa explicando: "Solamente le hago compañía", y añade: "Don Cecilio está pagando la deuda de Antonia, pero a cambio me pidió que me fuera a vivir con él. No quiero que ustedes me den la espalda, ni ustedes ni Antonia”.
"Eres una mujer muy valiente y con un gran corazón, vas a poder contar con esta familia para lo que sea", dice Concha. Marta le dice muy nerviosa: "Me gustaría que no le contara nada a Pablo".
Concha le comenta que es mejor que se lo cuente ella. "No quiero hacerle daño, ni que se piense cosas que no son", comenta la joven.
"Quiero que acabe con la vida de Matilde"
Aguirre le explica a Carla que ha conseguido quitarle a Don Fermín el dinero que se apostaron en el póker. La empresaria sonríe y le dice: "Le felicito", a lo que él le responde: "Ya sabe que haría cualquier cosa por usted, lo que fuese".
La empresaria le comenta: "Ya que ha cumplido también bien con el asunto de Don Fermín, he de pedirle que me haga otro favor”. El ex militar le contesta: "Haré todo lo que esté en mi mano para ayudarla".
Carla le pregunta: "¿Cualquier cosa?", a lo que él le responde muy serio : "Cualquier cosa, póngame a prueba". Carla le pide: "Quiero que acabe con la vida de Matilde".
