‘La moderna’ (Mejores momentos): Aguirre y Doña Carla vs Iñigo

El comisario cuestiona la versión de Doña Carla

Clara le dice muy enfadada al comisario: "Usted está cuestionando mi versión de los hechos", a lo que él le responde: "En realidad solo una parte, usted mantiene que los atacantes eran tres, pero está segura que Pablo Garcés era uno de ellos".

"Todo fue muy rápido y nos pillaron por sorpresa, pero estoy todo lo segura que se puede estar, después de haber sufrido un asalto tan violento", dice Carla.

El comisario le responde "Tenemos que estar seguros de que encarcelamos a los verdaderos culpables", pero la joven le aclara: "Creo que le he dejado claro que nunca podré estar completamente segura y sinceramente no sé que me molesta más, si que ponga en duda mi testimonio, o que intente defender a un asesino".

El inspector le confiesa: "Con la información que he recabado me cuesta creer que Pablo Garcés participase en el asesinato", pero Carla insiste que él es uno de los culpables y le comenta: "Puede ser que los hermanos le enredasen para el asalto sin saber que iba a matar a mi marido".

El comisario antes de marcharse le responde: "No conviene precipitarse a la hora de señalar a alguien como asesino".

Continúan las sospechas contra Iñigo

Iñigo ha quedado con el comisario, ya que él quiere hacerle unas preguntas sobre la muerte de Jaime. El comisario quiere saber si es verdad que ha heredado el Madrid Cabaret, a lo que el joven le comenta: "Jaime quiso tener un último detalle conmigo".

Le continúa explicando: "Jaime y yo, éramos mucho más que jefe y empleado, era mi amigo. La verdad es que no sé, por qué decidió incluirme en su testimonio, pero puedo asegurarle que acepto su voluntad de buen grado y que gestionaré el local de la mejor forma que sepa".

El inspector se ríe con ironía, así que el joven le comenta: "Sus sospechas empiezan a molestarme, o a caso cree que no me doy cuenta que insinúa que la muerte de Don Jaime supone un gran beneficio económico para mí".

"Mi trabajo es investigar todos los cabos sueltos del asesinato y eso es lo que estoy haciendo", dice el comisario.

¡Aguirre aparece!

Iñigo entra en su casa y se encuentra a Aguirre con una pistola en la mano. El joven le dice muy sorprendido: "Aguirre", a lo que el militar le pregunta: "¿Me estabas buscando Peñalver?, parece que hayas visto un fantasma y en efecto eso es lo que soy".

El joven le pregunta qué es lo que quiere, a lo que Aguirre le comenta: "No temas, no voy hacerte daño, no es eso a lo que he venido, pero tampoco me voy a ir sin saber lo que quiero saber".

El militar se levanta y le pregunta: “¿Por qué andas removiendo mis cenizas?", así que Iñigo le comenta: "Como tienes la poca decencia de presentarte aquí, después de todo lo que me has hecho". Aguirre no entiende a qué se refiere el joven y se sorprende al escuchar sus palabras.

¡Pilar es una estafadora!

Pietro le pregunta muy nervioso a Antonia si ha entregado el dinero a Pilar. La dependienta le responde: "Sí, pero cómo sabías que estaba aquí".

El italiano le explica: "Tenemos que ir a la policía, porque le ha engañado Pilar, es una estafadora".

Antonia le responde: "No Pietro, yo vi a la niña". El repostero le continúa explicando: "Lo siento, pero todo ha sido una pantomima", y añade: "Ayer la escuche hablar y me temí lo peor, no he podido pegar ojo en toda la noche."

"Y esta mañana después del trabajo he ido directamente a la inclusa, donde supuestamente estaba la niña y la niña no está, porque no hay nadie que se llame Elvira, y las monjas no saben nada de Pilar".

Antonia rompe a llorar y dice: "No puede ser". El italiano le comenta: "Vamos a la policía, ellos la encontrarán.

¡Fernando pasa la noche con Laurita!

Fernando y Laurita han pasado la noche juntos, y se besan apasionadamente mientras pasean. La joven le dice: "Ha sido la mejor noche de mi vida", a lo que él le contesta: "Sin lugar a duda, y lo mejor es que tenemos muchas más por delante".

"Y yo que creía que serías el típico actorcillo engreído y más después del numerito del parque”, dice Laurita. El joven reconoce que fue una niñería por su parte, pero la sobrina de Fermín le comenta: "Por supuesto, eres todo un caballero y ha sabido demostrarme que estaba equivocada".

El actor le acaricia el pelo mientras le dice: "Me gustaría centrarme en ti, en nosotros". Los dos se vuelven a besar y Fernando le dice: "Deberíamos dejar algo para esta noche".

Cañete duerme en casa de Miguel y Trini

Trini le pide a Miguel que se levante que es muy tarde y quiere saber a qué hora llego. "No muy tarde, aunque tampoco pronto", dice el librero.

Trini prepara el desayuno mientras su marido le cuenta que no recuerda lo que pasó en la fiesta, pero lo único que sabe es que fue con sus amigos a Madrid Cabaret.

Los dos paran la conversación, porque escuchan unos ronquidos, se acercan al sofá y descubren que es Cañete. La dependienta le pregunta muy nerviosa: ¿Qué hace aquí Cañete?", a lo que Miguel le responde: "Me gustaría darte una buena razón, pero es que no la tengo".

Trini se esconde en la habitación y le explica: "Si él está aquí es porque se piensa que esta es tu casa, yo me iré a la Moderna y tú te quedas aquí hasta que se despierte".

El comisario habla con Antonia

El inspector le comunica a Antonia que Pilar es una estafadora, ya que su nombre es Concepción Andrade. La dependienta le explica: "Me pidió dinero y al principio empeñé las alianzas, que afortunadamente he podido recuperar, y luego pues pedí un préstamo, que sinceramente no sé cómo voy a pagar".

"No es usted ni la primera ni la única víctima, de hecho con la suya son seis denuncias ya las que pesa sobre los hombros de esa desgraciada, y le aseguro que habrá gente que no habrá denunciado, bien sea por pudor o por vergüenza", dice el comisario.

Ella le continúa explicando que Pilar se presentó como la amante de su marido y se lo creyó, ya que le dio muchos datos de él.

"Estamos hablando de una timadora profesional, se pasa meses recopilando información sobre sus víctimas, que por otro lado todas son mujeres viudas", responde el comisario.

Ella le pregunta si podrá solucionar el tema del préstamo, pero el inspector le confiesa: "Los bancos son inflexibles a la hora de cancelar un préstamo, les da igual si habido por medio un robo, crimen o estafa. Vamos a intentar atraparla, lo que no le puedo asegurar es que tenga el dinero en su poder cuando lo hagamos".

La mujer de Fernando habla con Laurita

Esperanza le pregunta a Laurita qué tal le fue con el actor. La joven le responde: "Fue muy bien, la verdad es que nos divertimos de lo lindo", y añade: "Fuimos a dar una vuelta por la Gran Vía, que está preciosa y luego nos tomamos unos refrescos".

Esperanza le pide que le cuente más detalles, así que Laurita le comenta: "Me hizo un regalo". Pero, la joven no puede seguir con la conversación, porque tiene que servir a una clienta, que es la mujer de Fernando.

La joven le pregunta: "No sabes quién soy, aléjate de mi marido". Laurita sonríe y le responde: "Perdone, creo que se confunde de persona", pero la mujer del actor le aclara: "Soy la esposa de Fernando Collado, no vuelvas a mirarle ni acercarte a él, ni para servirle un café".

Doña Carla queda con Aguirre

Carla queda con Aguirre en el despacho, el militar le pregunta cuál es el motivo de la cita, ya que no le gusta perder el tiempo. "También sé que dispone de destreza, flexibilidad y pocos escrúpulos, y eso me interesa", dice la joven.

"Es evidente que sabe cosas de mí y que quiere algo, dígame qué es y no perdamos más el tiempo", explica el militar.

Carla le continúa explicando: "Tiene que saber que cuando deseo algo, lo persigo hasta el final y con todas las consecuencias, creo que en eso, usted y yo nos parecemos" y añade: "Puede desconfiar de mí todo lo que quiera, pero si le he llamado es porque creo que podemos entendernos y hacer negocios juntos".

Doña Carla chantajea a Aguirre

Aguirre le confiesa a Carla que él no le ha hecho nada a Iñigo, porque llevaba años sin saber nada de él. Ella le comenta que sabe que ha cambiando de identidad y por eso ha podio volver a España libre de cargos.

Y le pide: "Solo tiene que responsabilizarse de una serie de actos cometidos contra su antiguo enemigo, nada que no encaje con su historial". El militar le pregunta: “¿Y por qué debería responsabilizarme de algo que no echo?", a lo que la joven le responde: "Por dinero".

Aguirre se quiere marchar del despacho, pero Carla le grita: "Espere, esto es lo que le ha hecho a Iñigo: enviarle un matón para que intentase acabar con su vida, secuestrar a la hermana pequeña de una amiga suya y enviarle mensajes intimidatorios".

¿Para qué ha venido Aguirre?

Aguirre ha quedado con Iñigo en su casa. El militar le comenta: "Ha pasado mucho tiempo desde ese desgraciado incidente en Marruecos" y le continúa explicando: "En ese momento juré que me vengaría de ti y eso es lo que estado haciendo todo este tiempo. Me costó mucho encontrarte, pero en cuanto lo hice en lugar de matarte sin más, pensé que sería mucho más divertido torturarte".

El joven le pregunta: "¿Fuiste tú?", a lo que Aguirre le confiesa: "El hombre que entró en tu casa, los anónimos amenazantes, el secuestro de esa niña y tú mientras tanto jugando a los detectives".

El militar le informa que contrató a un hombre para que lo vigilará y para que entrará en su casa. "Me estás diciendo que el tipo que contrataste actuó por su propia cuenta", dice Iñigo.

"Está claro que las cosas importantes no se puede dejar en manos de cualquiera", confiesa el militar, pero le continúa diciendo: "Por tú culpa me echaron del ejército".

Raimundo se autoinculpa del crimen

Raimundo le dice al inspector: "Fui yo, quien intentó atracar el cine, fui yo quien no conseguirlo entró en ese despacho y fui yo quien atacó al señor Morcuende y a su mujer. Usted no buscaba una confusión, pues ya la tiene, ahora deje en libertad a mi hermano y a Pablo Garcés".

El inspector le responde: "Has hablado con alguien antes de tomar esta decisión, o es que de repente has visto la luz". El joven le explica: "Se lo repito, el único que merezco ser castigado soy yo".

El comisario le comenta: "Sabes que te puede caer la pena de muerte", pero Raimundo le contesta: "Usted no buscaba un culpable, pues ya esta, es su trabajo buscarlo, pues ya lo tiene. Ahora a lo mejor hasta le dan una medallita".

El inspector se levanta y le dice al policía: "Devuélvelo al calabaza".

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