Maqueda intenta que la marquesa recapacite, pero ella, harta de los pretextos de su capataz, le conduce a su dormitorio y da por terminada la charla. Adolfo sorprende a su hermano desencajado, pero éste no le cuenta la verdad y lo achaca a su añoranza de Marcela. La marquesa quiere que lo de Matías parezca un accidente, incendiar la cocina del hostal, le parece lo más idóneo.

Mauricio informa a D. Ignacio que la marquesa no atiende a razones y ni sus hijos pueden persuadirla de invertir en mejoras. El alcalde cree que pronto habrá accidentes y Solozábal teme que las revueltas afecten a sus trabajadores. Francisca siente nostalgia y soledad. La marquesa aplaca sus deseos pidiéndole una desorbitada cantidad para comprar unas tierras que Francisca desea con urgencia.

Manuela no puede impedir la determinación de Marta de seguir con su juego de mensajera. Adolfo encuentra a Marta muy esquiva y ella le confiesa las prevenciones de Manuela y el peligro de jugar con fuego, pero él le asegura que lo más importante es disfrutar de los placeres de la vida. Rosa le apremia para que le dé detalles sobre su encuentro y Marta lo intenta, pero no puede evitar sentir que la está traicionando. Manuela intenta que D. Ignacio reconsidere su postura respecto al castigo de Rosa, pero éste, no cede. Manuela pasea con Encarnación y sufren una caída a una acequia.   

Alicia pide a Matías que escuche de nuevo a los mineros. Se reúnen con Cosme que pide perdón por la traición en la huelga y persuade a Matías que, esta vez, será distinto y todos le seguirán en sus reivindicaciones. Deciden organizarlo todo y pillar por sorpresa a la marquesa.