La marquesa culpa a Solozábal del malestar de sus mineros; según ella, sufren agravios comparativos en relación a los obreros de la hojalatería. D. Ignacio se queda perplejo ante su poca vergüenza y de paso, constata que la marquesa no sabe nada de la relación entre Adolfo y su hija. El capitán Huertas, D. Filiberto, Mauricio, Urrutia y D. Ignacio, comparten noticias políticas inquietantes, creen que habrá más revueltas obreras y Mauricio decide hablar con los hijos de la marquesa para prevenirles.

Marta sugiere a Rosa resolver el conflicto con su padre, pero ella no está dispuesta y convence a su hermana para seguir ayudándola como mensajera para evitar que Adolfo la olvide.

Carolina escribe a Pablo, solo piensa en recibir carta suya. Manuela intenta detener a Marta, le augura una tragedia si continúa mediando con Adolfo, cree que juega con fuego.

Marcela interrumpe la discusión entre Matías y Tomas. El uno, le acusa de explotador y el otro, de desatender a su familia. El desencuentro está servido y el matrimonio, a solas, continúa a la gresca. Los reproches de Marcela se reiteran y Matías, harto de quejas, la deja sola y se va a sus reuniones.

Tomas se desahoga con Adolfo de la bronca con Matías, le enrabieta pensar que tiene abandonada a Marcela. La marquesa visita a Francisca que se queja de aburrimiento, exigiendo, con sutileza, más atenciones. La del Viso se excusa alegando reuniones con posibles vendedores de las tierras que la de Montenegro desea comprar, pero se puede apreciar que está mintiendo. Francisca echa de menos a Raimundo. La marquesa exige a Maqueda eliminar a Matías y Tomas, escucha, sin ser descubierto,  el siniestro encargo de su madre.