Carmelo comunica a los vecinos la intención del subsecretario de hostigar a los vecinos y dificultarles la lucha. Pronto detectan que ni el coche de línea,  ni ninguno de los encargos que se reciben habitualmente, llegan a Puente Viejo. El alcalde lo confirma, pretende desabastecer el pueblo e incomunicarlo para hundir la moral de los vecinos y hacerlos desistir.

Dolores continúa prejuzgando a Esther y los rumores se extienden lo suficiente, como para que, Don Berengario y Esther, se presenten en el colmado y el clérigo, encarándose con la chismosa de Dolores, declara abiertamente que Esther es su hija.

Irene llega con el análisis del cotejo grafológico que encargó a Anacleto para comprobar si coincide la letra de Fernando con la carta que guardaba el alcalde de Belmonte al morir.

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