martes, abril 16, 2024
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‘La Ciudad de las estrellas (La La Land)’: un sueño agridulce y enriquecedor

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‘La La Land’ es una película conmovedora y necesaria. Su director Damien Chazelle (‘Whiplash’) ha sabido ilustrar con brillantez una relación amorosa compleja cuyo fin no es otro que mostrar al espectador que la vida te da, pero también te quita. Y puede que lo que te arrebata sea mucho más lacerante que lo que te ofrece con los brazos abiertos. Esa es precisamente la enseñanza y el aprendizaje de este intenso viaje, en el que los sueños y las decepciones son los compañeros de Mia (Emma Stone) y Sebastian (Ryan Gosling), los dos protagonistas de esta historia. Su gran ambición personal por cumplir sus deseos y llegar a la cima más alta del éxito, les llevará a la renuncia de un amor apasionado que acabará siendo una gota de agua en mitad del oceáno. Un amor que, a pesar de todo, permanecerá en el interior de cada uno de ellos hasta el final.

Los protagonistas de esta historia de amor se cruzan en el camino hasta que descubren que están destinados a estar juntos y compartir el difícil y arriesgado camino hacia el éxito. Y, precisamente, cuando consiguen que sus sueños se cumplan, la apasionante historia de amor que había comenzado, se diluye. ‘La La Land’ es la cruda realidad, aunque duela. La ganadora de siete Globos de Oro nos habla de las alegrías y renuncias que provoca una situación como la de los personajes interpretados por Emma Stone y Ryan Gosling. La cinta pretende que los sueños de sus protagonistas se conviertan en los sueños de los espectadores. Se trata de que el público se vea reflejado en las decisiones de Mia y Sebastian como si fueran propios. Si algo nos llevamos de esta emocionante película es que la vida es un sueño constante, con sus luces y sombras, con sus idas y venidas, con sus inevitables renuncias.

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‘La ciudad de las estrellas’ (La La Land) es una película que invita a soñar, a bailar, a cantar y a luchar por tus sueños como única forma de vida. Gracias a unas emotivas canciones que llegan a lo más hondo del alma, se trata de una metáfora sobre la vida real. El espectador vivirá con ilusión en sus ojos la intensidad y la crudeza de esta pareja de soñadores y amantes de la vida. La primera escena de la película es una explosión de vitalidad y positivismo que hace que el espectador tenga ganas de levantarse de la butaca y ponerse a bailar al ritmo de la música como si no hubiera un mañana. Ahí se demuestra la excelencia técnica y artística de su director. Si hay que poner alguna pega a la película, sería que hay algunas escenas que pueden resultar ñoñas, especialmente, para el público menos afín al género de comedia romántica y musical. Por lo demás, se agradece que’La La Land’ incorpore ese golpe de efecto de realidad, pues la hace más emotiva y apasionante.

El final es lo más destacado de la película por la enseñanza que lleva intrínseca. Te muestra lo que pudo ser y no fue. Son las imágenes, las miradas, los recuerdos y las canciones de una despedida agridulce. Un impacto emocional que revela realismo y emoción. Hay veces en la vida que hay que luchar por tus sueños, a pesar de las renuncias. Pero, quizá, lo correcto sería poner las cosas en una balanza y elegir con el corazón.