La aclamada escena de Míriam Díaz Aroca en ‘Amar es para siempre’

Sin duda, Elena Quevedo es la gran mala de la última temporada de 'Amar es para siempre' y Miriam Díaz Aroca ha conseguido se ha ganado el reconocimiento de los seguidores con esta escena del último capítulo.

'Amar es para siempre' llega al final con su temporada 12. La ficción dará paso en las próximas semanas a 'Sueños de libertad', protagonizada por Natalia Sánchez, Alain Hernández y Dani Tatay con un reparto de grandes nombres que completan Nancho Novo, Ana Fernández, Roser Tapias, Marta Belmonte, Javier Beltrán, Agnés Llobet, Daniel Albaladejo, Juan Gea, Alba Brunet y Guillermo Barrientos, entre otros.

Las tramas de 'Amar es para siempre' están en su punto álgido con una Elena más peligrosa que nunca y dispuesta a todo para salvaguardar los intereses de la familia... o los suyos propios, pues los Quevedo están cada día más fragmentados a medida que salen a la luz los grandes secretos familiares.

Elena se ha convertido en la gran protagonista de la temporada con frentes abiertos en prácticamente todas las tramas. Su relación prohibida con Julio Crespo, quien comienza a ver la gran maldad que hay en ella; la lenta muerte a la que está sometiendo a Federico, al que hará pagar por todos sus desplantes; la humillación a Victoria, su propia hija, horrorizada por el hecho de que pueda hacerle sombra empresarialmente; o su odio hacia Lola, a la que cree capaz de robarle a Malena...

Así, en su afán por mantener en secreto sus pecados, el capítulo de ayer de 'Amar es para siempre' ha finalizado con una gran escena protagonizada por Míriam Díaz Aroca y Ramón Pujol.

Vuelve a ver la escena: Así ha terminado Chimo en 'Amar es para siempre'

Tras descubrir que Federico es su padre, los remordimientos que Chimo lleva intentando aplacar durante toda su vida se hacen cada vez más fuertes. Sintiéndose responsable de la muerte de Mario, el chico está dispuesto a revelar toda la verdad.

Si hubiera conocido la verdadera naturaleza de los lazos que le unen al empresario, quizás nunca habría accedido a cumplir las órdenes de Elena: sabotear el coche de Federico para provocar un accidente mortal... un terrible suceso que se saldó con la vida de Mario, el padre de Malena.

Elena no va a permitir que Chimo lo cuente todo y está dispuesta a llegar hasta donde sea, incluso quitarle la vida al que siempre ha considerado como un hijo... y que ahora Federico está dispuesto a incluir en su herencia como un Quevedo más. Sobran razones para actuar así, y eso es lo que quiere pensar, que la decisión que ha tomado es solo por el bien de la familia.

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