Adolfo está sorprendido, Rosa maneja la situación con mucho arte y les dice que lo que hubo entre ellos está dispuesta a olvidarlo; ahora, lo importante es él bebe. Al llegar a casa, cuenta a Tomás lo de su paternidad y el final de su historia de amor con Marta, debe centrarse. Da a su madre la noticia y la marquesa simula alegrase, aunque en su gesto se intuye cierto cálculo que no le encaja. La marquesa entra al pabellón y al no encontrar a Francisca, decide fisgar entre sus cosas. Encuentra la esquela de la muerte de Doña Eulalia, pero Francisca la sorprende revisando sus cosas.

Marcela charla con Mauricio y le confiesa la buena sintonía que ha logrado con su marido, algo ha cambiado y los dos están por la labor de salvar su matrimonio. El alcalde se alegra, desearía poder reconciliarse así, con D. Filiberto, pero no parece encontrar el modo. Alicia se reúne con Matías y le cuestiona su lealtad, le confiesa que le ha investigado, sabe que no salió de la cárcel, como amnistiado y le exige sinceridad.

Ignacio y Urrutia, celebran el arreglo de la maquinaría y calculan cuando podrá funcionar a pleno rendimiento. El encargado está preocupado; el periodista Santos, ha estado indagando sobre el accidente y teme que, descubra la verdad, cosa que Solozábal no ve posible. La merienda está lista y las hermanas reciben a Pablo y a su madre, intentan mostrarse educadas, pero la tensión se puede sentir. D. Ignacio se presenta, pero nadie le ha advertido del encuentro y la tensión aumenta, al verse, cara a cara, con la que fue su amante.

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