‘El secreto de Puente Viejo’ emite mañana el penúltimo capítulo de la temporada en el que los vecinos del pueblo, a punto de ser sepultados bajo las aguas del embalse, se organizan para planificar la evacuación de las familias que aún permanecen en el pueblo. En 24 horas hay que desalojar, pero Matías se niega, no hay modo de convencerle. Marcela decide que sean Raimundo y María quienes lo persuadan y junto a Emilia y Alfonso se reúnen para intentarlo. Matías parece que claudica y acepta marcharse, pero  irrumpe García–Morales, débil y agotado, para comunicarles que ha dado órdenes y el agua empezara a retirarse. Puente Viejo se librará de quedar bajo las aguas para siempre y por último, aconseja a Emilia y Alfonso que se vayan cuanto antes porque no tiene competencia para indultarles.

Avance semanal completo

La alegría de todos es mayúscula y la noticia corre de boca en boca. García-Morales presentará un informe técnico que desaconseje el llenado total, tal y como en su día se lo sugirió Carmelo. Ignoran que Fernando Mesia, escucha detrás de la puerta las últimas novedades.

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Marina descubre que Mónica, la íntima amiga de Esther, desapareció de su casa hace una semana, después de recibir una llamada de su hija. Están juntas y algo traman. Teme que su hija y esa amiga corran peligro y que Samuel, con el que se llamaba desde Puente Viejo, les haga daño. Marina, por su cuenta, decide llamar de nuevo a Samuel, pero justo cuando va a explicarse, Berengario le hace colgar.

Marcela comenta a Lola la sinrazón de Matías, está enrocado y se niega a marcharse. Lola, confía en qué Prudencio logre zafarse de las exigencias de Armero.  Prudencio  cuenta al usurero que el negocio que barruntaba se ha ido al traste, no se fía del sujeto que pide 10.000 pesetas ni de su solvencia para devolverlo. Armero se queda contrariado. Prudencio tiene claro que no trabajará para él y que de un modo u otro, se irán a Roma con su hermano. Prudencio recoge documentos para su traslado cuando irrumpe Armero con las diez mil pesetas necesarias para prestarlas.

Francisca y Mauricio despachan novedades, les queda poco tiempo, los vecinos se van y el teniente se presenta para informar que Fernando sigue sin aparecer. María comenta con sus padres que ya ha hablado con Gonzalo y están dispuestos a darse otra oportunidad, se marcha a Cuba con los niños. Alfonso y Emilia, también deben irse y, le sugieren que haga primero una parada en Paris y de ahí, salir todos juntos para Cuba a disfrutar de una buena temporada en familia.