Avance del capítulo 2161 (miércoles, 11 de septiembre): Comienza la nueva temporada

Fernando se sorprende al descubrir las intenciones de María, pero no se arredra y se acerca. María ya ha tomado su decisión.

Irene y Severo, junto a su niño, tienen todo listo para marchar y aparece Carmelo del que Severo se despide con enorme tristeza. Emilia y Alfonso junto a María y los niños se despiden de Marcela y Matías. Los primeros marcharán a Paris y de ahí, a Cuba, donde María se reunirá con Gonzalo para darse una oportunidad. Matías quiere resistir en Puente Viejo, aunque a Marcela, no parece que le ilusiona demasiado. Francisca y Raimundo tienen todo dispuesto para marchar a la capital, pero antes se despiden de Mauricio al que Francisca sorprende con un regalo, un billete a Montevideo para encontrarse allí con su amada Fe. Despedida emotiva de los tres.

Una cortinilla nos marca la transición a septiembre de 1930.

Ignacio despacha con su encargado, Jesús Urrutia, sobre los rendimientos de la fábrica en agosto y la marcha de las hijas del primero que regresan, como cada verano, a Bilbao. Las tres hijas de D. Ignacio charlan sobre su regreso a Bilbao. La mayor, Marta, se promete disfrutar y salir, quiere quitarse el peso del luto que lleva desde que murió su prometido y tomar las riendas de su vida. La mediana, Rosa, piensa en cultivarse, estudiara derecho y planifica como defenderse de los estudiantes que no se lo pondrán fácil. Por último, la pequeña Carolina, protesta porque no quiere regresar a Bilbao, cuando aparece Pablo al que preguntan si sabe que le ocurre a Carolina, y éste, no sabe qué responder. Encarnación, cocinera y mujer de Urrutia, prepara la cena de despedida de las niñas, cuando aparece, enojada, su hija pequeña Alicia, que reprocha a su madre el esmero y dedicación que pone en las hijas de Solozábal. En el aperitivo, D. Ignacio charla con D. Filiberto, párroco local, el Capitán Huertas, mando de la Benemérita, Mauricio (ex capataz de Francisca y ahora alcalde) y Urrutia, mano derecha del empresario. Llegan las hijas y, por último, Pablo, anunciando con una carta que lo mandan a filas. Carolina, la menor, se desmaya al escucharlo. D. Ignacio la ve tan frágil que decide retrasar su marcha a Bilbao dos semanas, las mayores parten al día siguiente. En la estación, las chicas tropiezan  con un atractivo y distinguido joven que regresa a casa, pero se hace el interesado y se despide sin revelar su nombre. En ese instante, irrumpen en la estación hombres armados que en nombre de la revolución, arrinconan a todos los viajeros.

En ‘la Habana’ conocemos a Tomás, el hijo de la Marquesa de El Viso, que se  encuentra preocupado por el retraso de los pagos a los jornaleros. Lo está comentando con  Iñigo Maqueda, el capataz de la mina, justo cuando irrumpe la Marquesa que firma los pagos, no sin antes quejarse de lo ingratos que son los mineros y de exigir mano dura a su hijo y capataz. La Marquesa despacha con Antoñita, su doncella, los detalles para la cena de recibimiento de su otro hijo, Adolfo, cuando irrumpe Tomás, avisándole de una invitación en La Casona para despedir a las hijas de Solozábal que regresan a Bilbao. La marquesa, como cada año, decide no asistir y pide a Tomás que se disculpe.

En el colmado, repintado y con aire de tienda de ultramarinos,  Dolores y Tiburcio despachan un pedido especial para La Marquesa de El Viso  y se quejan de las deudas y los aprietos vividos. Llega Mauricio, y chismean sobre la Marquesa y su negocio al comprar las minas de los Molero. A Dolores, le recuerda a Francisca Montenegro, pero Mauricio asegura que como su antigua jefa, no hay ninguna.

En el bar del Hostal, Marcela charla con Hipólito sobre ciertos cambios en Puente Viejo, como la alcaldía de Mauricio, la muerte de Gracia, la mujer de Hipólito y la ausencia de Matías, sin detallar más. Aparece Tomás, último cliente del día y en la intimidad, se abrazan con anhelo.

1
2
3
4
5