Diego Anido:»‘Aves de corral’ es una película para ver en el cine, y ojalá sea así»

Hemos hablado con Diego Anido, protagonista de la película 'Aves de corral'. No te pierdas todo lo que nos ha contado.

Diego Anido (Santiago de Compostela, 1976) interpreta a Santiago en 'Aves de corral', el debut cinematográfico de Antonio Vicent. En la película, el actor compostelano da vida a un hombre muy especial que se ve envuelto en una situación de lo más rocambolesca cuando una banda de asesinos lo confunden con su próximo objetivo.

Sobre la cinta, el actor nos comenta que "es un thriller con una dosis alta de humor negro, con una cantidad muy grande de personajes, con un elenco excepcional […], con diálogos y situaciones muy divertidas, con desarrollos muy inesperados. Hay mucha incertidumbre, nunca sabes lo que va a pasar, pero pienso que hay muchos ingredientes para que el espectador lo pase bien."

Nominado al Goya por su inolvidable interpretación de Lorenzo Anta en 'As bestas', el intérprete gallego reflexiona en esta entrevista sobre la importancia en su carrera de la película dirigida por Rodrigo Sorogoyen, su faceta como dramaturgo y autor y el extraordinario momento que vive en su trayectoria como actor.

Entrevista con Diego Anido, protagonista de 'Aves de corral', ya en cines.

¿Cómo describirías el momento presente en tu carrera?

Es perfecto, porque está creciendo. Es el momento más grande de mi trayectoria. He ido siempre creciendo, desde muy poquito hasta ahora, pero a la vez me está resultando muy posible combinarlo con mi vida familiar, de descanso y de ocio, y estoy consiguiendo un equilibrio hasta ahora perfecto.

Entrando en ‘Aves de Corral’, ¿cómo llegas a este proyecto?

La propuesta llegó a mi representante, y supimos que la película ya tenía la financiación muy avanzada. Esto es siempre muy importante, porque significa que es algo que se va a hacer en un periodo de tiempo relativamente breve.

El guion tenía algo que me parecía llamativo y no tan habitual, por desgracia, que es que los monólogos y los diálogos de los personajes están literariamente muy bien construidos: funcionan, dicen cosas muy interesantes, está cumpliendo la función de que un personaje habla en el momento que tiene que hablar, pero además está diciendo cosas, trayendo referentes a la peli que enriquecen cada una de las secuencias.

Es un poco como en la música, el jazz, que caminan, que se dice que la música camina, aunque sean notas locas, inconexas, absurdas, pero ninguna sobra. Aquí, yo notaba que el texto caminaba, y cuando ves eso en un texto teatral, o una puesta en escena en teatro, o en una peli, es un valor escaso que a mí me atrajo muchísimo.

¿Cómo podríamos describir esta película, para alguien que no sepa nada de ella?

Es un thriller con una dosis alta de humor negro, con una cantidad muy grande de personajes, con un elenco excepcional (sobre todo para ser una ópera prima de un director desconocido), con diálogos y situaciones muy divertidas, con desarrollos muy inesperados. Hay mucha incertidumbre, nunca sabes lo que va a pasar, pero pienso que hay muchos ingredientes para que el espectador lo pase bien.

Háblanos un poco de Santiago, tu personaje.

Santiago es un personaje que tiene síndrome de Savant, que es un tipo de TEA en el que las personas son totalmente dependientes, pero tienen una cualidad intelectual hiper desarrollada: música, matemáticas, etc.

Lo que dispara la trama es que mi personaje es confundido por una banda de asesinos: lo confunden con un objetivo y creen que es un hombre muy peligroso y muy poderoso, lo que hace que sea perseguido. Es una situación muy cómica y genera momentos muy extraños.

¿Qué es lo que más te ha llamado la atención de Antonio Vicent, vuestro director?

Antonio es un profesional muy abierto. Nos conocimos en el Festival de San Sebastián, en una fiesta, y desde el primer minuto empezamos a hablar sobre la peli, sobre el trabajo, y vi que era una persona muy abierta y dispuesta a hacerme caso en las ideas que yo ya había tenido tras leer el guion. Fuimos componiendo el personaje entre los dos, y eso es oro puro para un actor. Que te dejen crear el personaje es una pasada.

La película tiene un elenco impresionante: José Luis García Pérez, Chechu Salgado, Antonio Durán “Morris”, Olivia Baglivi, Roberto Enríquez, Pedro Casablanc… ¿Cómo ha sido ese trabajo con todos ellos?

Yo he actuado sobre todo con Chechu Salgado, Olivia Baglivi y “Morris”, que es un dios en Galicia, y en el resto de España debería de serlo ya también. Debería tener sus retablos de adoración (risas).

Ha sido muy fácil trabajar con ellos. Son actores a los que les gusta jugar, y cuando tienen una propuesta, los demás vamos a favor. Todo el elenco hemos sido un equipo como los que construyen carreteras, que trabajan muy duro pero después, en los descansos, hablan de cualquier otra cosa que no tiene nada que ver con el trabajo. Ha sido estupendo coincidir con todos ellos.

El cine español vive un momento muy dulce, también en taquilla, y es especialmente importante ver películas como ‘Aves de corral’ en una sala.

Pienso que sí. La planificación que se hizo para esta película es arriesgada. Hay varios planos secuencia y varios movimientos de cámara que son puro cine. No se suelen ver en series y son cosas que en una pantalla pequeña no se pueden apreciar tanto. Quizá sí estamos más acostumbrados a verlo en publicidad o en grandes producciones.

El espectador que se ponga delante de una pantalla grande, sabe que esta es una ópera prima con un muy bajo presupuesto, hecha de mucho entusiasmo, y ve el riesgo y el reconocimiento del cine que hay para poder decidir hacer ciertos planos así, y puede llegar a saborear lo que es la calidad de la planificación, de la dirección de la fotografía… sin duda, es una película para ver en el cine, y ojalá sea así.

También es más importante que nunca que pongamos el foco en estos nuevos creadores, como Antonio Vicent, que vienen con tantas ganas, con tantas ideas y tantas cosas que decir.

Totalmente. En una novela de Don DeLillo, ‘Ruido de fondo’, hay un personaje que tiene muchas teorías, y una de ellas decía que la juventud está perdida por muchos motivos, y yo no estoy en absoluto de acuerdo. Hay generaciones adultas creen que el pasado fue mejor y que ya no se va a poder hacer nada nuevo. No están confiando en las nuevas generaciones, y es un error, porque eso significa la muerte.

Las nuevas generaciones están teniendo las ideas que tienen que poblar el presente y el futuro. Las personas que ya no somos tan jóvenes tratamos de imponernos para poder estar ahí y que no nos arrinconen, pero en este caso hemos podido convivir. Yo he podido convivir con Antonio y ver que es una persona muy joven que tiene una manera de escribir muy madura, y que está reformulando cosas de una manera fresca y juvenil. Eso se debe apoyar y se debe de ver. En los momentos que corren, cualquier cosa que te distraiga un poco de la realidad es buena.

Próximamente, te vamos a ver en muchos nuevos proyectos: ‘La hoguera’, ‘O pasadelo das vacas’, ‘Upiro’ ‘Arriba Tutto’ y ‘Cada día nace un listo’. Qué maravilla tener tanto trabajo, Diego.

Sí, la verdad es que el año pasado, así a lo tonto, hice siete pelis y una serie, y fue llegando una, después otra, después otra… y al final acabó el año y dije yo: “Madre mía, habrá que descansar un poco, ¿no?” (risas). Pero tuve suerte de poder tener tiempos de descanso entre un proyecto y otro, pero sí que me espera un futuro próximo de mucha promoción, porque hay que promocionar todas estas pelis. Hacerlas es una cosa, pero después hay que promocionarlas todas (risas).

Eres también dramaturgo. ¿Cómo se retroalimentan el Diego autor y el Diego actor?

Ya de por sí, la actuación en teatro nunca es igual de un proyecto a otro. Si yo trabajo para un proyecto de otra persona, me pongo muy al servicio de esa otra persona que ha escrito o dirigido el texto.  

Te hace entrar a formar parte de un equipo grande y eso es una maravilla, trabajar con equipos grandes de gente y convivir con ellos. Después, cuando yo me creo mis propios textos para interpretarlos yo, eso es un regalo que yo me puedo hacer a mí mismo. Puedo escribir porque sé lo que puedo defender en escena.

Es una relación muy peculiar la que tengo entre el autor y el actor, porque es una relación muy directa: el actor escribe y el actor ya escucha en el mismo momento en que está escribiendo el autor. A veces, incluso, el autor escribe lo que cree que el actor puede hacer. Un guionista de audiovisual puede hacerlo igual, y de hecho hay guionistas que piensan en actores para poder escribir, pero después tenemos el momento del traspaso y ahí cambia de manos.

Lo que me parece interesante es que yo descubro con el tiempo que mi trabajo en las películas es muy parecido al trabajo que hago yo conmigo mismo cuando escribo: cojo la película y creo entender la película con varias lecturas, creo visualizar la peli y entender cómo es el código de la peli y qué pinto yo ahí, y cómo puedo yo ser una entidad de tensión dentro de la peli en todo momento.

Toda obra ha de generar una tensión, el público ha de estar en tensión todo el tiempo porque este es el objetivo de las historias. Yo, como actor, siempre pienso en cómo puedo yo, con este personaje que me proponen, ser un elemento de tensión, y ser autor también me ayuda mucho a pensar en esas opciones, en cosas que yo como actor sé que puedo defender en un rodaje. Además, hay personajes como este de ‘Aves de corral’ que se nutren también de mi experiencia creativa, y creo que eso es muy positivo.

¿Cómo valoras hoy la experiencia de haber podido participar en ‘As bestas’, de Rodrigo Sorogoyen?

Al formar parte del elenco de la película, es imposible que yo tenga la experiencia del público al verla, pero es un título que está presente en mi vida profesional como un trofeo, una medalla olímpica que yo he ganado y que, en lugar de tenerla en una estantería en casa, está flotando en el aire, y de repente alguien me lo recuerda, y recuerdo esa experiencia.

Veía hace poco el caso de Oriol Cardona, el esquiador que ha ganado una medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán-Cortina, y pensaba que ‘As bestas’, en mi carrera, es algo parecido a lo que debe estar experimentando él: algo que no me esperaba, una medalla, un trofeo, y un momento inolvidable de mi recorrido como actor.

¿Tienes algún objetivo como actor que aún no hayas cumplido?

Claro, me encantaría hacer protagonistas en cine, y hablo en plural (risas). Tengo ganas de tener esa experiencia, y estoy empezando a darme cuenta de que no es cualquier cosa. Es muy diferente ser un actor de reparto, por mucha presencia que tengas, a ser un protagonista que estés en el 98% de los planos. Es muy duro ese trabajo, durísimo, y tengo ganas de pasar por esa experiencia. Cada vez hago personajes un poco más grandes, y quiero poder tener esa experiencia también a mis espaldas.

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