España celebra dos Emmy Internacionales en una noche histórica… aunque con una espina clavada en telenovelas

La televisión española vivió una noche de orgullo, emoción y también cierta frustración en los Emmy Internacionales, donde nuestro país se coronó con dos galardones muy celebrados.

Aun así, la fiesta quedó incompleta por el resultado en una de las categorías más esperadas para la ficción nacional: la de telenovela.

Por un lado, el actor Oriol Pla triunfó con un merecidísimo Emmy a mejor actor por su papel en ‘Yo, adicto’. Su interpretación, cruda, sensible y llena de matices, ha sido uno de los trabajos más aplaudidos del año.

La serie —basada en las vivencias del propio Javi Giner— obligaba al intérprete a sostener un viaje emocional devastador sin perder humanidad, y esa honestidad actoral ha sido lo que finalmente le ha llevado a conquistar al jurado internacional.

El segundo premio español de la noche fue para el documental ‘#SeAcabó: Diario de las campeonas’, que se hizo con el galardón a mejor documental deportivo. El proyecto, construido desde la cercanía y la denuncia, recupera la voz de las jugadoras de la selección femenina de fútbol tras ganar el Mundial de 2023.

El trabajo no solo revisa el escándalo del beso no consentido de Luis Rubiales, sino también el clima que lo rodeó, la presión mediática y las tensiones internas en un momento decisivo para el deporte femenino. Su Emmy es, en cierto modo, un reconocimiento global a su valentía.

Pero la tercera gran baza española de la noche estaba en la categoría de telenovela, donde España competía… por partida doble. Tanto ‘Valle salvaje’, la serie diaria de corte rural y tono melodramático que se ha convertido en un fenómeno de audiencia, como ‘Regreso a Las Sabinas’, una propuesta más clásica en su estructura pero cuidada hasta el detalle, partían con opciones realistas de victoria. De hecho, esta era una de las categorías que más expectación generaba en la delegación española.

Sin embargo, ninguna de las dos consiguió imponerse. El Emmy fue finalmente para ‘Deha’, la ficción turca que venía pisando fuerte desde su estreno y que terminó arrasando en la votación.

La derrota dejó cierto regusto amargo, especialmente porque España llegaba en pleno momento de consolidación del género, con una producción cada vez más ambiciosa y una fuerte respuesta del público internacional. Para muchos, ganar aquí habría supuesto cerrar un círculo: demostrar que nuestra telenovela no solo compite, sino que marca tendencia.

Aun así, los resultados de la noche no empañan el avance de la ficción española. Con dos Emmy bajo el brazo y dos nominaciones muy relevantes en telenovela, queda claro que España está jugando ya en la primera división televisiva mundial.

Y aunque la estatuilla en melodrama se resistió, el simple hecho de colocar dos de nuestras producciones entre las mejores del año habla del excelente estado de forma de nuestro audiovisual. La sensación es unánime: el próximo gran premio puede estar a la vuelta de la esquina.

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