Luna Gallego (‘La Promesa’): «Estefanía aprovecha las oportunidades que le ofrece la vida e intenta sacar lo mejor de ellas. Es una superviviente»
Hemos conversado con Luna Gallego, que da vida a a Estefanía el 'La Promesa'. ¡No te pierdas todo lo que nos ha contado!
Luna Gallego (Madrid, 2003) realiza su debut en ficción televisiva de la mano de una de las series más queridas y consolidadas de la parrilla: 'La Promesa' (RTVE). En la producción de Bambú, la actriz da vida a Estefanía, una inteligente joven que entra a servir como nueva doncella de los Luján.
Poco a poco, Estefanía irá demostrando que sus intenciones no son únicamente laborales, especialmente al destaparse su pasada relación con Carlo (José Miguel Blanco) y todo lo que está dispuesta a hacer para salir adelante en aquella España de principios de siglo XX.
En esta conversación, la intérprete nos habla en profundidad de su personaje y también destaca el valor del enfoque de la serie en los personajes femeninos, que ella describe como "muy valiente [...] Hacen falta series que intenten cambiar el mundo un poco, que pongan el foco donde tiene que estar, que es en la igualdad."
Recién licenciada en Arte Dramático por la RESAD, la actriz nos habla de sus sueños de futuro, su interés por la docencia y su ilusión por trabajar algún día con su madre, la también actriz Miryam Gallego.
Entrevista con Luna Gallego, Estefanía en 'La Promesa' (TVE)
Has conocido el mundo artístico desde pequeña, gracias a tus padres. ¿Cuándo tomaste la decisión de querer dedicarte a la interpretación?
He tenido la fortuna de que esto siempre ha sido lo que quería hacer. Nunca he tenido que tomar esa decisión, porque siento que la decisión estaba tomada casi desde que nací.
Mi juego de pequeña era el teatro. Yo iba con mi padre y lo acompañaba a tirar las luces del musical de ‘La Bella y la Bestia’, y pasaba las tardes con él jugando por el teatro, o acompañando a mi madre a los rodajes de ‘Águila Roja’. Me vestía como los personajes, me ponían pelucas… para mí siempre ha sido mi realidad y mi sueño a la vez, así que nunca he tomado la decisión conscientemente.
Acabas de graduarte en la RESAD. ¿Cómo te está ayudando esa formación en tu primer trabajo? ¿Cómo de importante es?
Es fundamental para el día a día en plató: desde saber vocalizar, saber organizar el texto, saber hacer un buen análisis de personaje… También te da mucha resiliencia para entender que es una profesión en la que hay momentos de estrés, en la que hay que poner mucho esfuerzo, hay que trabajar mucho para que las cosas salgan bonitas, y luego en el momento de grabar ser lo más dúctil posible. Se te dan muchas herramientas para poder seguir aprendiendo también el set.
Ese trabajo es ‘La Promesa’. ¿Te sientes afortunada porque tu debut se haya dado con una serie tan querida y consolidada?
Sí, sin duda. El recibimiento ha sido muy acogedor. Se nota en el equipo que la serie funciona, que a la gente le gusta. Todo el mundo lo hace con cariño, hay una energía muy bonita en el plató, y en la calle también. Todas las mujeres, las señoras que me han ido parando sólo tienen palabras bonitas hacia la serie y me parece precioso que nos acompañen todos los días en la tele, desde sus casas.
Se habla mucho de que una serie diaria es otra verdadera escuela para los intérpretes que estáis en ella.
Sin duda. Hay que pensar que normalmente, si tienes la suerte de estar en un proyecto, a lo mejor tienes diez días de rodaje, pero en ‘La Promesa’ y en las diarias ruedas todos los días, muchas horas de rodaje, muchas secuencias.
Entonces, tienes mucha oportunidad de entender el medio, de respirar cómo es un rodaje, de aprender a moverte todo el rato, aprender a enfrentarte a situaciones en las que no hay tanto tiempo. Aprendes a resolver y a escuchar mucho al compañero, a hacer equipo. Creo que se hace mucha, mucha piña en las diarias.
¿Cómo describirías a Estefanía, tu personaje?
Yo creo que Estefanía es una mujer muy camaleónica, que intenta salvarse en un mundo y en un momento económico difícil para ella, y que usa todas las herramientas que tiene. Además, ella es muy pizpereta (risas). Ella se lo pasa bien, frente a la adversidad.
Quizás hemos comenzado viendo un lado de ella más manipulador, por así decirlo, pero al final es una superviviente en una sociedad difícil para ella.
Exactamente, esa es justo la lectura que yo había hecho del personaje. Para mí, ella aprovecha las oportunidades que le da la vida e intenta sacar lo mejor de ellas. Nunca la tildo de mala, creo que ella tiene su momento vital y su posición social que la hacen actuar así.
Al final es una persona, es un ser humano, y vamos a ir viendo también muchas más cosas de su lado más humano.
¿Cómo va a evolucionar la relación tan complicada que tiene con Carlo?
Estos personajes vienen en realidad de un punto común, de un punto de partida muy igual. Así lo hemos trabajado José, mi compañero, y yo. Cuando se encuentran en un palacio donde hay más poder, donde hay más dinero, se reconocen, reconocen el pasado del que vienen los dos.
Ambos tienen que recorrer ese camino de luchar de forma diferente por una nueva forma de vida, y creo que eso define mucho a los personajes. Me parece muy bonito como cada uno, viniendo casi del mismo lugar, del mismo pueblo, de pocos recursos, intenta escalar y meterse por las rendijas de la sociedad.
‘La Promesa’ representa muy bien, en sus personajes femeninos, a los diferentes tipos de mujeres de aquella España. ¿Te llegan ya comentarios de personas que se ven reflejadas en Estefanía, o que les recuerda a alguna mujer de su familia?
Aún no, pero me haría muchísima ilusión poder hablar con la gente que lo ve y ver qué piensan, o si se reconocen en estos personajes femeninos. Sin duda creo que los guionistas, los productores y los directores hacen una labor magnífica de recuperación de esas mujeres de entonces.
Parece que en la ficción solo existen las aventuras de los héroes masculinos, en las que las mujeres quedan un poco relegadas a ser la acompañante. Creo que ‘La Promesa’ pone foco en personajes como Julieta, que es reivindicativa, que no está cómoda en ese matrimonio de conveniencia, que le pasan cosas.
Estefanía es igual. Es una mujer que además ni siquiera aspira al matrimonio o a buscar lo convencional en un hombre. Me parece que es muy necesario que se retrate la realidad de estas mujeres para dar ese espacio, sobre todo a las mujeres que ven la serie. Creo que les tocó vivir una época en la que quizás no se les dio tanto ese lugar de apoyo y de reconocimiento, y me parece muy importante que lo tengan.
¿Cuál crees que es la clave del éxito de las diarias y del momento de explosión que viven, pese a la enorme competencia de tanta ficción en plataformas?
Creo que hay varios motivos. Estamos un poco aturdidos con tanta oferta, yo diría. Hay tanto estreno y tantas series nuevas que no nos da tiempo a verlas. Yo tengo todo el rato un dilema de que voy tarde (risas).
Consumo muchísimo cine, intento ir todas las semanas, y veo series en mi casa, pero voy todo el rato tarde. Siempre hay mil estrenos pendientes. Yo creo que son proyectos que vienen y se van muy rápido, porque al final se consumen casi en un día.
Las diarias son como una cocina de cocción lenta, son como unas lentejas. Hay más tiempo, la ves todos los días un poquito, acompañas más la historia y yo creo que eso a la gente le gusta.
Tener un personaje al que le coges cariño y lo acompañas durante un rato. Creo que esa compañía es muy amable y por eso el público escoge las diarias. Además, ‘La Promesa’ es muy valiente y tiene un tono muy femenino y feminista que el público agradece. Hacen falta series que intenten cambiar el mundo un poco, que pongan el foco donde tiene que estar, que es en la igualdad.
¿Qué es lo que más te está sorprendiendo de toda esta experiencia?
Con lo que más me quedo es con el equipo. El equipo me parece una maravilla. Todos tienen una energía arrolladora a crear, y eso es muy bonito. Son una familia y crean desde un lugar de amor y pasión, y eso es una maravilla. Creo que se ve mucho en el resultado.
Y después, el público. La acogida me ha conmovido profundamente. Hace unas semanas fui a un festival en Galicia, en Cans, y me paraban las mujeres del pueblo para darme la enhorabuena y para charlar un rato conmigo porque les encantaba la serie. Me pareció precioso.
¿Te gustaría dedicarte también a la docencia en el futuro?
Sí, sí, más adelante. Aún no me veo preparada. Yo veo a mis docentes de la RESAD como maestros. Creo que tienen una sabiduría infinita. Siempre saben la respuesta. O mi madre, que es un pozo de conocimiento. Supongo y espero que, con los años, yo también me veré ahí. Pero por ahora aún tengo que aprenderlo todo.
¿Cómo está viviendo tu madre, Miryam Gallego, el momento que vives en tu carrera?
Mi madre no puede estar más orgullosa. El día en que se emitió el primer episodio de ‘La Promesa’, aunque yo sólo salía en unos pocos segundos, me llamó llorando, muy emocionada.
Ella sobre todo me acompaña. Me acompaña siempre. Está a mi lado cuando la necesito, me escucha, me abraza, me da consejos sobre cualquier tema.
Si tuvieras que escoger un personaje de los que ha interpretado ella para interpretarlo tú, ¿cuál sería tu favorito?
La marquesa de ‘Águila Roja’. No puede ser otro (risas). Ese personaje fue muy difícil para ella, porque la torturaban todo el rato. Era un personaje que vivía situaciones súper extremas, todo el rato, y mi madre lo deja todo en los papeles.
Yo recuerdo mucho esos momentos en los que ella volvía totalmente agotada a casa. Pero yo lo veo y digo: “¡Ay, ¡qué divertida!” (risas). Es una creación con muchísima imaginación, muchísimo cuerpo, una mujer poderosísima y con carácter. A mí me parecía un personaje disfrutón y arrollador. Me parece el “top” (risas).
Próximamente, ¿qué tipo de trabajos te gustaría hacer en el cine o en el teatro? ¿Qué tiene que tener una historia para que a ti te remueva e interese?
A mí los retos me fascinan. Ahora mismo, cualquier reto me gustaría. Por ejemplo, para el TFG estoy haciendo un monólogo. En la carrera nunca había hecho un monólogo de tanta duración, yo sola en escena, y ha sido un reto maravilloso que he disfrutado muchísimo. Estar en los lugares nuevos es algo que me gusta mucho. Trabajar grandes textos como Lorca o el Siglo de Oro me gusta mucho. El verso también me parece un reto fabuloso.
Yo estoy abierta a todo. A proyectos pequeños, más grandes... A mí esto me parece una maravilla.
Aparte de esos retos que mencionas, ¿qué le pedirías a esta profesión?
Mira, voy a cogerle el relevo a mi madre (risas). El otro día le hicieron una entrevista y le preguntaron cuál era su sueño, y ella dijo: “Mi sueño no es ganar un Oscar ni un Goya, yo quiero trabajar con mi hija Luna y con mi sobrino Nuno”. Y yo le cojo el relevo. Para mí el regalo más grande Sería poder compartir escenario o pantalla con mi madre y mi primo Nuno Gallego, con mi familia.
