Juan Gea: «Series como ENA, son más necesarias que nunca, porque muchos jóvenes no conocen la Historia»
Hemos charlado con Juan Gea, uno de los protagonistas de 'ENA'. ¡No te pierdas todo lo que nos ha contado!
Juan Gea interpreta a Álvaro de Figueroa, el conde de Romanones en 'ENA', la ficción histórica de Javier Olivares ('El Ministerio del Tiempo') que se emite todos los lunes en TVE.
Asimismo, hemos podido verlo también como Julián, el excéntrico padre del personaje que interpreta Javier Gutiérrez en 'La agencia' (Telecinco / Disney +).
Según el actor, su personaje en 'ENA', el conde de Romanones "es una figura muy interesante [...] Controvertida, por cosas cuestionables que hizo, pero también reivindicable por otras tantas que nos ha legado.
Con una larga e impecable carrera que abarca ya cuarenta años, en series tan queridas como 'Sueños de Libertad', 'Bandolera', 'Amar en tiempos revueltos' o la mencionada 'El Ministerio del Tiempo', el intérprete valenciano nos habla en esta entrevista de sus más recientes trabajos en televisión y de sus próximos proyectos sobre las tablas y en pantalla grande.
Entrevista a Juan Gea, el Conde de Romanones en 'ENA'
¿Cómo valoras el momento actual que vives en tu carrera?
Creo que es un momento tranquilo. Siempre estoy expectante a los retos, también, porque si hay una cosa que yo pido es siempre considerar un trabajo nuevo como de cero, como si fuera un niño que no supiera nada.
Creo que es la única forma de coger impulso para jugar con cada trabajo. Lo que pasa es que a medida que pasa el tiempo la incertidumbre es mayor porque, por lo que sea, siempre se espera más. Pero es un buen momento, de tranquilidad, como decía.
¿Qué balance haces de la acogida que ha tenido 'La Agencia'?
Ha tenido una relativa buena acogida, debido al horario de los programas que tiene por delante. Pero yo, ¿qué quieres que te diga? (risas) No estoy feliz de que se programe la serie después de 'La Isla de las Tentaciones'.
El público que ve 'La Isla de las Tentaciones' no se queda a ver una serie, o se va a dormir. El público que espera para ver 'La Agencia', cuando llega la hora de emisión, ya ha conectado a otras cosas. Pero, aun así, el resultado no ha sido malo.
Yo vi la serie original hace como un año y medio, y dije: “Ojalá en España se hiciera una versión de esta serie, porque es estupenda”. Y al año y pico resulta que se ha hecho. Creo que, si quieren darle más vida, tiene mucho recorrido. Además, ahora ha llegado a Disney +. Yo estoy encantado con la experiencia, con los personajes, con los compañeros…
Tu personaje es Julián. ¿Qué ha sido lo más divertido de interpretarlo?
Yo me reía mucho con Javier Gutiérrez, mi hijo de ficción. Nos reíamos porque nos inventamos nosotros el tipo de relación que tienen los personajes. Hemos jugado mucho, con los gestos, con las palabras, con todo. Esa relación ha sido muy divertida.
Y luego, claro, la cantidad de gente en plató cada día de rodaje, porque estamos los actores, y luego todos los figurantes que tenemos en la agencia, y a todos los ponemos un nombre y les damos un cargo, aunque no lo tuvieran en el guion. Nos hemos divertido muchísimo.
Pasando a 'ENA', ¿cómo llegas a esta producción?
Me llamó mi representante, porque me había propuesto Javier Olivares para el personaje. Yo, obviamente, ya había trabajado con él, sobre todo en 'El Ministerio del Tiempo', y es oír las palabras “Javier Olivares” y no tengo un “no” por respuesta.
Javier, que es historiador, rasca y busca historias de la historia, y la aumenta, y ahonda un poquito más. Esto es lo que ha hecho aquí también. Yo estoy encantado con la serie, y con el personaje de Romanones, que fue un figurón de la época.
¿Cómo es este personaje de Álvaro de Figueroa, el Conde de Romanones?
Durante mucho tiempo del reinado de Alfonso XIII era casi como si rigiera él. Él decidía los presidentes del gobierno, el que los quitaba y los ponía. Luego se le acusó de muchas cosas, de ser clientelista, corrupto....
Pero mira, es el que logró que los maestros, por ejemplo, tuvieran un sueldo mensual. Hasta esa época, los maestros cobraban lo que querían pagarles la gente pudiente. La jornada laboral, también. Son avances que propuso Romanones.
¿Cómo preparaste este personaje?
Cuando el personaje no existe, se puede crear desde cero.Aquí no tienes más remedio que acudir a la historia, de buscar libros por todos los lados. Yo tengo alguno de Romanones de 1950 y algo, que lo conseguí por Amazon, un libro amarillo (risas). Se trató de ahondar un poquito en la vida de este personaje, que hizo muchas cosas juzgables también, bastante malas.
Pero claro, yo tengo que buscar la justificación para defenderlo. También, este personaje tenía una cualidad física, era cojo, un poco patizambo, y sufría burlas de mucha gente a sus espaldas por su forma de andar. Todo eso lo vas incorporando al personaje.
Es una figura muy interesante, desde luego. Controvertida, por cosas cuestionables que hizo, pero también reivindicable por otras tantas que nos ha legado. Aparte de lo que ya hemos mencionado antes, trajo un montón de avances muy modernos, que en España ni se olían, y fue gracias a él.
Como alguien que ha trabajado mucho con Javier Olivares, ¿cuál crees que es ese toque propio que hace que sus series siempre gusten tanto al público?
Javier, siempre, toque los temas que toque, los trata con mucha imparcialidad, pero a la vez está totalmente documentado. Al ser historiador también, él sabe mucho de Historia, por supuesto, pero además le interesan mucho los detalles, la intrahistoria. ¿Qué intríngulis hubo ahí? ¿Qué historias al margen no se contaron? Eso Javier lo investiga mucho, y tiene un amplio conocimiento.
También es un productor, director y creador que lucha mucho por mantener su independencia y no plegarse a ideas externas. Es completamente independiente. Eso a veces le ha costado algún disgusto que otro, pero ha salido adelante y, de hecho, sus resultados, sus series, son los que son.
Habéis tenido, además, la suerte de rodar en espacios tan maravillosos como La Granja, el Palacio de la Magdalena… son personajes en sí mismos.
Claro. Cuando haces una tragedia griega y tienes la suerte de actuar en Mérida, y tienes las piedras ahí, y las tocas… eso es un regalo, y te hace muy fácil el trabajo.
En esta serie hemos tenido también esa suerte, pudiendo rodar en espacios como los que mencionas, o aquí en Madrid, en pequeños palacios maravillosos, por Antón Martín, que yo no sabía ni que existían. Son detalles que ayudan muchísimo a imbuirse.
La serie está gustando mucho. ¿Son más necesarias que nunca las ficciones históricas, en estos momentos que vivimos?
Sí. Yo creo que ahora, en estos momentos, hay muy poco conocimiento de la historia. Si uno se informa un poco de cómo eran las cosas en tiempos de Alfonso XIII, o entre las dos Repúblicas, hay momentos que son clavados a los de ahora. Entonces, como no conocemos a fondo la historia, parece que no aprendemos, y todo se repite.
Hace un ratito estaba viendo la televisión y estaba pensando en eso. No tenemos ni un solo político de altura. Estas cosas que vemos, de cómo se comportan en el parlamento… es terrible. Sobre todo, hay gente joven que no tiene ni idea de Historia, y te pueden decir que Franco es el primer presidente de la democracia.
Entonces, conviene, conviene mucho hacer series históricas. Otra cuestión es ver la manera de hacerlo llegar, sobre todo a esa gente joven. ¿Cómo hacérselo llegar para que dejen los vídeos de TikTok y se enganchen con una serie? Por suerte, esta serie parece que tiene mucho público joven también, y eso es muy bueno.
Además, parecía que, con la llegada de las plataformas, el público ya no se sentaba a ver un capítulo de una serie en abierto, pero estamos comprobando que sí. Con 'ENA' está ocurriendo.
Exactamente. Aun así, yo me encuentro con mucha gente que dice que ya la verá en RTVE Play completa (risas). A todos nos pasa, a mí también. Cuando cojo una serie que me guste, sobre todo una buena de terror, que me encanta (risas), me puedo poner por la noche y quedarme hasta las siete de la mañana viendo capítulo tras capítulo. Pero sí, pensábamos que la televisión iba a quedar para otras cosas y otro tipo de programación, pero se ve que las series aún tienen respiro.
Tienes también algunos proyectos en teatro. ¿Cómo van a ser estos trabajos?
Hay dos proyectos muy bonitos. En uno ya hemos tenido una lectura, y es una obra de Juan Guerrero Zamora sobre Electra, una versión moderna. También hay hay otro proyecto, como te digo, que empezaremos a ensayar pronto, sobre la figura de Catalina Bárcenas.
Catalina fue una actriz alumna de María Guerrero, de la que incluso la propia María Guerrero consideró que era mejor actriz que ella y que empezó a trabajar en la forma de interpretar más moderna. Fue una persona muy interesante, que luego por su vida y por su situación política estuvo bastante silenciada.
Entonces, hay un intento de reivindicar esa figura y su relación con el amante que tuvo toda la vida, el marido que tuvo toda la vida… es muy interesante, y con eso vamos a empezar ahora, e iré alternando un poquito los dos.
Te veremos también en la película 'Una cabeza en la pared', de Manuel Manrique. ¿Qué nos puedes adelantar?
Así es. La película la dirige Manuel Manrique, que es un director novel, y parece mentira… hay gente que está empezando, que lleva muchos cortos y no han hecho ningún largo todavía, y vienen con una sabiduría y con un saber hacer impresionante.
Yo tengo un personaje muy pequeñito, pero la verdad es que ha sido una experiencia muy bonita, trabajar con Manuel y con los compañeros. Fue una participación muy corta, pero muy intensa, y Manuel tiene todo mi respeto, porque me parece un director excepcional.
