Fernando Cayo: «Cuando tengamos las pantallas llenas de series y películas hechas por inteligencia artificial, la gente seguirá yendo al teatro»

Hemos entrevistado al actor Fernando Cayo, uno de los protagonistas de 'Los lunes al sol'

Fernando Cayo (Valladolid, 1968) vuelve a las tablas madrileñas con 'Los lunes al sol' (Teatros del Canal, hasta el 28 de junio), una conmovedora adaptación de la recordada película de Fernando León de Aranoa en la que da vida a Santa, un vibrante luchador que actúa como apoyo y principal elemento de resistencia en su grupo de amigos, todos ellos afectados por el desempleo.

Con una amplísima trayectoria también en cine y televisión, el actor vallisoletano considera que la ficción española vive un momento excepcional, destacando que "hay una gran explosión creativa, buenos directores, guionistas, actores, actrices, creativos… viene también de una semilla que se plantó desde hace años, porque aquí siempre se han visto más series españolas que extranjeras, y eso hizo que siempre el audiovisual español fuera creando una base de profesionales muy preparados".

En esta conversación, el polifacético intérprete y músico también nos avanza detalles de sus próximos trabajos y reflexiona sobre el poder humano del teatro en contraposición con la llegada de la inteligencia artificial a la profesión actoral.

Entrevista con Fernando Cayo, Santa en 'Los lunes al sol' (Teatros del Canal, Madrid)

¿Cómo afrontas este regreso a Madrid después de casi dos años de gira?

Con muchas ganas. Hemos hecho casi dos años de gira con este espectáculo y hemos recorrido toda España, desde Ceuta y Melilla o Canarias a La Coruña, Cádiz…  ha sido un placer recibir todo el cariño del público, la emoción y también las risas, porque este es un espectáculo que despierta mucha diversión y tiene partes que realmente son luminosas y muy divertidas.

Hacer un espectáculo que tiene una crítica social, que tiene un trasfondo importante, que habla de desempleo, que habla de desarraigo, y conseguir hacer una gira tan potente y con tantos miles y miles de espectadores viendo la función, es maravilloso.

Llegar a Madrid es la guinda del pastel. Aunque estemos solamente 10 días, espero que haya mucha gente que lo pueda ver, en los Teatros del Canal. Es como el que trae un regalito a casa de un amigo. Hemos quedado a tomar café con los madrileños y madrileñas y les traemos un regalito precioso.

Tu personaje es Santa. ¿Cómo lo describirías? ¿Quién es Santa?

Santa es el que mantiene la llama de la resistencia en el grupo de compañeros. Es un tipo luchador, utópico, soñador. Al mismo tiempo, es el que mantiene juntos a esta cuadrilla, el que está con todos, el que acompaña a todos.

Por otra parte, tiene una serie de carencias personales muy grandes, que le hacen al mismo tiempo muy divertido y, por momentos, patético en sus características. Es un tipo con muchas facetas, y eso es lo bonito. Pasa por muchos momentos: la poesía, la sorna, la soflama política… Es un personaje maravilloso, uno de los más bonitos que he hecho.

Me gusta entroncarlo con el personaje que hice en ‘De ratones y hombres’, dirigida por Miguel del Arco. John Steinbeck también toca el mundo de los desfavorecidos, de los héroes de la clase obrera, y entronca con este texto de Fernando León de Aranoa e Ignacio del Moral, con la adaptación de Javier Hernández Simón. Entronca con esa literatura que tiene que ver con la exaltación de los pobres y de los desfavorecidos de Steinbeck.

Fernando Cayo da vida a Santa en 'Los lunes al sol' (fotografía: Marcos GPunto)

¿Cuál dirías que es el mayor reto que te plantea Santa todas las noches cuando te subes al escenario?

Lo más difícil, por una parte, es algo que tiene que ver con estar con la atención sumamente viva, porque es un espectáculo muy coral. Hay mucho ritmo, los diálogos van muy rápidos y tienes que estar muy atento para que esa pelota se mantenga siempre arriba. Eso tiene que ver con todos, con todo el reparto sensacional que tenemos en esa función.

Y luego, por otra parte, hay una combinación entre el sentido del humor y emoción, que es muy particular en Santa, y que es importante que esté tanto la emoción como esa parte divertida que tiene. Esa combinación también requiere cierta energía y cierta fuerza a la hora de ejecutarlo.

Cuando viste la película de Fernando León de Aranoa por primera vez, ¿qué te hizo sentir esta historia?

Es una grandísima película, es un clásico. Enseguida se vio que iba a ser un clásico contemporáneo. Es una película muy bien hecha, que entronca mucho con el realismo social del cine italiano de los años 60 y 70 y con la comedia social inglesa. Me divirtió mucho también, y me encantaron las interpretaciones de todos ellos.

Creo que Fernando León es un maestro combinando sentido de humor, ternura, melancolía y tristeza. Hace unos platos muy completos y exquisitos. Y los actores estaban increíbles, así que me impactó muchísimo. Me pareció una película maravillosa ya en su momento y es un referente del cine español.

¿Cómo fue el trabajo con Javier Hernández Simón, vuestro director? ¿Qué ha sido lo que más te ha sorprendido de él?

Me ha encantado la preparación y la profundidad con la que ha trabajado. Es uno de los mejores directores con los que he trabajado y está muy en la línea de Miguel del Arco en ese sentido. Es muy preciso y muy profundo en el trabajo actoral. El hecho de que él mismo haya sido actor para mí es una seña que tienen casi todos los grandes directores, como Andrés Lima, Miguel del Arco o Juan Carlos Rubio. Casi todos ellos han sido actores que luego han pasado por el proceso de la escritura y de la dirección. Creo que ese triunvirato de habilidades es muy importante para ser un buen director.

Javier es un tipo muy comprometido con lo que hace y ha conseguido que todo el equipo se comprometiera con lo que estábamos contando. Ha sido un proceso de trabajo muy interesante que me ha encantado.

Esta es una función muy coral que pone el foco en la amistad entre este grupo de hombres. ¿Qué es lo que ves cuando miras a tus compañeros a los ojos? ¿Qué te dan ellos para hacer tu trabajo?

Ha sido una relación también de compromiso total. El elenco está muy equilibrado, muy comprometido. Son primeros espadas todos ellos, desde César Sánchez, Marcial Álvarez, Lidia Navarro, o incluso la última aportación, Mónica Asensio, que es muy joven pero muy comprometida. También José Luis Torrijo, Fermi Herrero, Fernando Huesca… es un grupo de actores increíble.

Lo que veo en ellos tiene mucho que ver con la historia misma de los personajes. Nosotros también estamos enfrentados muchas veces con puertas laborales complicadas, con mucho paso por el desempleo. Vamos teniendo proyectos, van apareciendo, desapareciendo… siempre hay esos periodos de desempleo por los que están pasando los protagonistas de la función. Nosotros los pasamos en muchas ocasiones y siempre te acuden los miedos, si te elegirán o no elegirán para un trabajo.

Yo veo cómplices en mis compañeros, cómplices contando esta historia. Han sido dos años de gira, con lo cual se llega a hacer familia, y hay un espíritu muy solidario en todo el espectáculo, tanto en el texto como fuera. Hay mucha solidaridad y mucho hermanamiento.

El mensaje de la historia no ha perdido un ápice de vigencia desde 2002.

Sí, porque yo creo que no hay una pieza que haya tratado mejor el fenómeno del desempleo de una manera más completa, el cómo afecta ese desempleo de este grupo de hombres a sus familias, a su pareja, a su amistad, a su identidad en el mundo, a lo que son y al futuro. Unos se adaptan, otros no pueden, otros no saben adaptarse a los cambios, otros no quieren.

Fernando Cayo, junto a José Luis Torrijo, en un momento de 'Los lunes al sol' (fotografía: Marcos GPunto)

La función habla mucho de estar juntos, de la importancia de sobrellevar las dificultades estando juntos, y habla también de la capacidad de adaptación que tenemos cada uno, de cómo gestionamos las cosas, y me parece que es muy importante. Es algo que muchas veces no se valora o que no ponemos mucha atención en ello, pero es realmente una de las capacidades más importantes que tenemos como seres humanos para sobrevivir en general en la vida, y por supuesto en el mundo laboral.

En un momento en el que la inteligencia artificial ha entrado también en la profesión actoral, ¿crees que el teatro cobra más importancia que nunca como lugar de reunión y encuentro entre personas?

Sí, eso siempre. Los especialistas en ese tipo de cosas dicen que después de la llegada combinada de inteligencia artificial moviendo estructuras robóticas, lo que va a quedar sobre todo son los campos del cuidado personal, de todo lo que tiene que ver con cuidarnos, lo que tiene que ver con la filosofía y la espiritualidad, y luego lo que tiene que ver con el ocio. Y ahí te aseguro que, cuando tengamos las pantallas llenas de series y películas hechas por inteligencia artificial, la gente seguirá yendo al teatro porque necesita ver algo en vivo: conciertos, danza, teatro. Yo creo que tiene algo intrínsecamente humano, algo real y algo, como tú muy bien decías, de encuentro, algo muy especial.

La gente que no va mucho al teatro, cuando vienen a una función, dicen: “No me daba cuenta de lo mucho que me gusta el teatro, tengo que venir más”. Son sensaciones únicas, no las vives tampoco en una sala de cine ni siquiera. La gente sale del teatro emocionada y divertida, comparte risas y comparte momentos de emoción. Vivirlo en comunidad en conjunto con otros es algo muy potente.

Uno de los espectáculos más llamativos y recordados de tu carrera es aquel ‘Tito Andrónico’ de Animalario que hiciste en 2009. ¿Qué es lo que más te ha quedado de esa función y de tu personaje, Aarón?

Primero, Andrés Lima, nuestro director, y amigo también. De hecho, compartimos maestro, Carlos Vides, y lo conozco desde que comenzó como actor en la compañía Zascandil. Me quedaría sobre todo con el proceso creativo, que fue maravilloso y muy divertido. También las representaciones que hicimos en Mérida, por ejemplo, con aquel espacio escénico giratorio, y aquel personaje que era como una fuerza de la naturaleza, muy potente. Tener ese tipo de personajes es un disfrute absoluto.

Te hemos visto recientemente en ficciones como ‘Atasco’ o ‘Marbella’. ¿Cuál es tu opinión sobre el estado de salud de la ficción española?

Creo que ya desde hace unos años la ficción española está en un lugar muy puntero. Yo he tenido la suerte de participar en un gran evento como ‘La casa de papel’, con la que llegamos a cientos de millones de espectadores en todo el mundo.

También en el cine ahora mismo hay una calidad extraordinaria. Los sistemas de deducciones fiscales que hay, por ejemplo, en el País Vasco, Navarra y Canarias están generando una elevada calidad de las producciones. Yo creo que vivimos un muy buen momento, ¡y que siga por mucho tiempo! Hay una gran explosión creativa, buenos directores, guionistas, actores, actrices, creativos… viene también de una semilla que se plantó desde hace años, porque aquí siempre se han visto más series españolas que extranjeras, y eso hizo que siempre el audiovisual español fuera creando una base de profesionales muy preparados. Esto ha derivado en este momento en el que ya estamos, y se están alcanzando cotas extraordinarias.

Tu próximo estreno audiovisual será ‘El director’, de Dani de la Orden ¿Qué nos puedes adelantar sobre este proyecto y tu personaje?

Yo interpreto a un ministro. No puedo contar más para no desvelar más de la historia, pero fueron unas jornadas de rodaje estupendas con el equipo y con Alberto San Juan, con el que curiosamente coincidí en ‘Tito Andrónico’. Es una historia con trama política y periodística que va a estar muy bien, y creo que va a ser una película muy interesante.

A modo de conclusión, ¿en qué más te vamos a poder ver próximamente?

Ahora estoy metido en un proyecto audiovisual importante, internacional, del que no puedo contar nada todavía. Lo que sí puedo decir es que empiezo con una nueva función, ‘Crematorio’, una versión de la novela de Rafael Chirbes dirigida por Antonio Simón y producida por GG Distribución, igual que ‘Los Lunes al Sol’ y con un elenco maravilloso. Va a ser una pieza muy especial también, que combina crítica social, política, familia y la especulación inmobiliaria. Es una historia que creo que a la gente le va a gustar mucho también.

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