Alejandra Meco: “Ya no basta con contar una historia, hay que contarla bien”
La actriz habla de su salto de ‘Sueños de libertad’ a ‘La ley de Lidia Poët’ y de la evolución de la ficción diaria.
Alejandra Meco interpreta a una cantante lírica de gran relevancia en la nueva temporada de ‘La ley de Lidia Poët’, una de las series más destacadas de Netflix Italia ambientada a finales del siglo XIX, donde su personaje tendrá una trama clave que pondrá en jaque a los protagonistas.
La actriz, conocida en España por su paso por ‘Sueños de libertad’, ‘Acacias 38’ y ‘El secreto de Puente Viejo’, se incorpora así a una producción internacional de alto nivel, consolidando su perfil europeo tras el éxito de estas ficciones en Italia.
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“Me metí tanto en el mundo de la lírica que conseguí avanzar más de lo que sabía de técnica”, reconoce en esta entrevista, donde también desvela los retos del rodaje y su evolución como actriz.
Con una carrera en constante crecimiento y una gran popularidad en Italia gracias a sus trabajos anteriores, Meco se posiciona como uno de los rostros españoles con mayor proyección internacional en televisión.
Entrevista a Alejandra Meco
¿Cómo surge la oportunidad de participar en ‘La ley de Lidia Poët’?
Pues tengo representante en Italia gracias al éxito que tuvieron allí ‘Acacias 38’ y ‘El secreto de Puente Viejo’. Esas series funcionaron muy bien y a raíz de eso encontré representación allí. Además, hablo italiano, lo que también ayuda mucho a la hora de acceder a proyectos en ese país.
Entonces, esta oportunidad llegó porque estaban buscando a una actriz española para la serie, y coincidió también que la época en la que se ambienta, finales del siglo XIX, es una de mis favoritas. Todo encajó bastante bien y para mí fue una oportunidad maravillosa.
Formas parte del elenco principal. ¿Qué puedes contar de tu personaje?
Mi personaje entra en la vida de los protagonistas y genera bastantes dudas, les coloca en situaciones incómodas y hace que se replanteen ciertas cosas. Es un personaje que no pasa desapercibido y que tiene peso en la trama.
Interpreto a una cantante lírica muy famosa, algo así como una María Callas de la época. Es una figura reconocida dentro del mundo artístico y eso marca mucho su personalidad y su forma de moverse.
Empieza una relación con el personaje de Jacopo y decide instalarse en Italia para estar con él. A partir de ahí, se mueve entre ciudades como Roma o Milán, que en ese momento eran grandes centros de la ópera. Todo ese contexto histórico y artístico forma parte del personaje y le da mucha riqueza.
¿Cómo te preparaste para un papel tan exigente?
El canto lírico es algo muy complejo, requiere muchos años de técnica, y eso fue uno de los mayores retos. De hecho, el proceso de casting fue complicado porque primero buscaban cantantes líricas, pero luego se dieron cuenta de que necesitaban también una actriz.
Yo sé cantar, pero no tengo esa formación tan específica, así que empecé a prepararme con clases particulares. Trabajé la respiración, la colocación de la boca, la gestualidad… porque todo cambia mucho en este tipo de canto.
Durante el rodaje, una cantante profesional ponía la voz, pero yo cantaba en escena para que la interpretación fuera creíble. Me di cuenta de que no podía fingir sin emitir sonido, así que me impliqué mucho en ese aspecto. Al final, me metí tanto en ese mundo que conseguí avanzar un poco más de lo que sabía, aunque siempre con mucho respeto hacia los profesionales.
¿Cómo fue la experiencia de rodar en Italia?
Fue una experiencia increíble, aunque más intensa de lo que esperaba. Yo venía del mundo de la diaria en España, donde los ritmos son muy exigentes, y me habían dicho que en Italia todo era más relajado. Pero me encontré con un ritmo muy rápido, con bastante rodaje nocturno y muchas localizaciones impresionantes que había que aprovechar al máximo porque eran espacios alquilados.
Rodamos en palacios, museos y lugares espectaculares, lo que hacía todo muy especial, pero también exigente. Además, el hecho de trabajar en otro país y en otro idioma hacía que al principio me costara ubicarme un poco.
¿Qué dificultades encontraste al actuar en italiano?
Aunque tengo buen nivel de italiano, no deja de ser una lengua que no es la mía, y eso se nota. Había momentos en los que el cerebro hacía como un pequeño cortocircuito, porque tienes que estar muy pendiente de todo. Además, mi personaje habla un italiano antiguo, aprendido de los libretos de ópera, lo que añade una capa más de dificultad.
Era curioso porque, por un lado, tenía que pronunciar bien, pero por otro, el personaje no habla correctamente según los estándares actuales, lo que generaba una especie de contradicción. Al final, decidí dejarme llevar y aceptar que si algo no salía perfecto, formaba parte del personaje. Eso me ayudó mucho a relajarme.
¿Cómo viviste tu estancia en Italia a nivel personal?
La viví de una forma muy intensa y muy bonita. Estuve en ciudades como Roma o Turín, y aproveché todo lo que pude. Probé muchísimos restaurantes, conocí museos, viví experiencias muy especiales… incluso me pilló allí mi cumpleaños.
Fue una etapa muy mágica, en la que disfruté tanto del trabajo como de todo lo que había alrededor. La verdad es que lo echo muchísimo de menos, porque fue una experiencia muy completa tanto a nivel profesional como personal.
¿Sientes que el público italiano te reconoce por tus trabajos anteriores?
Hubo una época en la que sí era muy evidente, sobre todo cuando coincidían en emisión ‘Acacias 38’ y ‘El secreto de Puente Viejo’. Recuerdo situaciones bastante impactantes, como gente que venía corriendo hacia mí o tener que ponerme gafas de sol incluso por la noche para pasar más desapercibida.
Ahora es diferente, porque si no estás en emisión, la gente se olvida un poco de las caras, aunque sí hay momentos en los que alguien me dice que le sueno. Aun así, el público italiano es muy cercano y muy cariñoso, y siempre es bonito ese reconocimiento.
Has participado en varias series diarias de éxito. ¿Cómo ves la evolución del género?
Creo que la ficción diaria ha evolucionado muchísimo en todos los sentidos. Cuando yo empecé, ya había calidad, pero ahora se nota un salto muy grande, sobre todo en la tecnología, las cámaras, la imagen…
También influye mucho la presencia de plataformas como Netflix, que han elevado el nivel de exigencia. Ya no se trata solo de contar una historia, sino de hacerlo con la mejor calidad posible. Y creo que en España se está haciendo una ficción muy buena, que además se exporta y funciona muy bien fuera. En Italia, por ejemplo, hablan mucho de nuestras series.
¿Qué supuso para ti ‘Sueños de libertad’?
Fue una experiencia muy especial porque, por primera vez, pude empezar una serie desde el inicio. Siempre me había incorporado a proyectos ya empezados, y aquí viví todo el proceso desde el principio: las lecturas, la construcción de los personajes, el ambiente con el equipo…
Fue corto pero muy intenso, y me quedé con ganas de más. Le cogí mucho cariño a Elena, porque era un personaje muy diferente a los que había hecho antes y me permitía jugar mucho más.

¿Te gustaría volver a la serie?
Sí, claro. Me lo pasaba muy bien con ese personaje y con mis compañeros. Era un personaje con muchos matices, que tenía sus sombras pero también momentos en los que se divertía, incluso cuando hacía cosas cuestionables. Eso lo hacía muy interesante de interpretar.
¿En qué formato te sientes más cómoda: cine, televisión o teatro?
Ahora mismo me siento más cómoda en televisión porque es donde más experiencia tengo. Pero tengo muchas ganas de explorar otros formatos, especialmente el teatro. Me parece algo muy mágico, porque es un contacto directo con el público, algo que no tienes en televisión.
También me gustaría volver al cine, porque tiene otros tiempos y otra forma de trabajar. En general, tengo ganas de seguir creciendo y probando cosas nuevas.
¿Qué tipo de papeles te gustaría interpretar en el futuro?
Me atraen mucho los personajes oscuros, los llamados “malos”, porque son más complejos y requieren un trabajo muy profundo para hacerlos creíbles. Son un reto como actriz.
También me gustaría hacer cine más de autor, algo más íntimo, más honesto, donde se pueda trabajar desde un lugar más emocional y sencillo.
¿Tienes nuevos proyectos en marcha?
Ahora mismo estoy en ese momento de espera que forma parte de la profesión. Mientras tanto, estoy formándome en guion porque me interesa mucho desarrollar mis propios proyectos. Me gustaría poder crear una película en el futuro, así que estoy enfocando mi energía en eso también.
