ENA pierde fuerza en su tercera emisión pero mantiene un buen volumen de público
El recorrido de ‘Ena’ en La 1 ha empezado con solidez, aunque su segunda noche deja lectura doble.
Tras estrenarse el 24 de noviembre con 1.331.000 espectadores y un 17% de share gracias a la emisión conjunta de sus dos primeros capítulos, la serie histórica centrada en la vida de Victoria Eugenia encaró esta semana su tercer episodio con un comportamiento algo más contenido.
El capítulo emitido el 1 de diciembre reunió a 1.234.000 espectadores y marcó un 12,6% de cuota, una caída de 4,4 puntos respecto al arranque. Aunque en volumen de audiencia la pérdida ronda apenas los cien mil seguidores, el dato de share refleja el impacto de emitir un único capítulo, una estrategia que siempre ajusta la fidelidad frente a un estreno en bloque.
En cualquier caso, la serie mantuvo una gran fidelidad, con un seguimiento sostenido durante toda la emisión y más de 2,6 millones de contactos a lo largo de la noche, una cifra que confirma el enorme interés que despierta la figura de Victoria Eugenia de Battenberg entre el público de La 1.
Justo después, el segundo capítulo de la docuserie ‘Victoria Eugenia, historia de un amor trágico’, también producida por La Cometa TV, registró igualmente un 12,6%. Una semana antes había debutado en un horario mucho más tardío con un notable 17,3% y 529.000 espectadores, por lo que la caída de 4,7 puntos responde sobre todo al nuevo horario, bastante más competitivo.
Con estos datos, ‘Ena’ confirma un arranque potente, una base de espectadores sólida y un interés sostenido que, a falta de ver su evolución, la mantiene como una de las grandes apuestas históricas de RTVE para esta temporada.
En su tercer episodio, ‘Ena’ sigue mostrando el impacto de la Primera Guerra Mundial en la vida de la corte española. Mientras Europa continúa desangrándose, España opta por una estricta neutralidad… al menos en lo político.
Todo cambia cuando desde Francia llega a palacio una carta escrita por una lavandera que no sabe si su marido, desaparecido en combate, sigue con vida.
Esa petición, tan sencilla como desesperada, se convierte en el germen de miles de misivas y del nacimiento de la Oficina Pro Cautivos, un organismo impulsado por Alfonso XIII bajo una premisa que la serie subraya con fuerza: se puede ser neutral en una guerra, pero no ante el sufrimiento humano.
En paralelo, Ena toma conciencia del estado crítico de los hospitales y, junto a la Duquesa de la Victoria, comienza a diseñar una profunda modernización de la enfermería española y de la Cruz Roja.
Lo que no esperaba es contar con apoyos tan decisivos como el de María Cristina y el Conde de Romanones, un giro que la anima a pensar que, por fin, su labor puede tener un impacto real. El regreso de Ali y Bee completa un momento luminoso para la reina… aunque la serie deja claro que esa calma tendrá fecha de caducidad.
