‘Ella, maldita alma’: así fue el rodaje más atípico de la ficción española reciente
La nueva serie de Telecinco protagonizada por Maxi Iglesias, Martiño Rivas y Karina Kolokolchykova se grabó íntegramente en exteriores durante seis meses en la provincia de Cádiz. Una producción que rompió con las dinámicas habituales de las ficciones televisivas desde la primera jornada de trabajo.
Lo primero que llama la atención es lo más radical: no hubo ni un solo día de plató. Toda la serie se rodó en localizaciones reales, una apuesta poco frecuente en producciones de esta escala. La decisión buscaba reforzar el realismo de la historia y exprimir la personalidad visual del litoral gaditano. Sin decorados construidos, sin sets artificiales. Solo paisajes de verdad.
La elección de Cádiz tampoco fue caprichosa. El equipo necesitaba espacios muy concretos para la trama, en particular una plaza y una iglesia que resultaban fundamentales. Encontraron ambos. Además, el rodaje coincidió con la temporada baja, lo que redujo la afluencia turística y facilitó el trabajo diario en las localizaciones. Menos gente, menos ruido, más libertad para grabar.
Pero quizá el detalle más singular fue la cercanía entre los alojamientos y los sets. En muchas jornadas, los actores llegaban al punto de rodaje caminando apenas unos segundos. Lo mismo ocurría con buena parte del equipo técnico. Una situación insólita en grandes producciones, donde los traslados suelen devorar horas.
Esa proximidad tuvo un efecto colateral que todo el equipo destacó durante la presentación en Mediaset España. Seis meses compartiendo el mismo pueblo, las mismas calles, el mismo día a día. Los partidos de fútbol después de grabar, las reuniones espontáneas, el tiempo libre compartido. La frontera entre lo profesional y lo personal se difuminó. Según reconocieron los propios actores, la experiencia fue muy distinta a la de otros rodajes donde cada uno vuelve a su casa al terminar la jornada.
Y aunque Conil de la Frontera funcionó como centro de operaciones, 'Ella, maldita alma' viajó más lejos dentro de la provincia. El barrio pesquero que aparece en la serie se grabó en Zahara de los Atunes. Barbate acogió varias jornadas adicionales. Esa variedad de escenarios amplió el universo visual de la ficción y permitió mostrar distintos rincones del litoral gaditano.
Uno de los mayores retos técnicos llegó fuera de la costa. La serie incluye secuencias relacionadas con la guerra de Ucrania, una parte esencial en la historia de algunos personajes. Recrear ese contexto bélico obligó a trasladar la narración a un registro completamente distinto de los paisajes costeros que dominan el grueso de la producción. Un salto que exigió al equipo reinventar el tono visual sin abandonar el compromiso con los exteriores reales.
Seis meses sin pisar un plató, un pueblo gaditano convertido en hogar y en set de rodaje al mismo tiempo, y un equipo que acabó funcionando más como familia que como producción. 'Ella, maldita alma' llegó al prime time de Telecinco con una historia detrás de las cámaras tan particular como la que cuenta delante de ellas.
