El thriller psicológico con Maribel Verdú que Netflix rescata del olvido y que merece una segunda oportunidad
Netflix sigue ampliando su catálogo con títulos nacionales que pasaron más desapercibidos de lo que merecían en su estreno, y uno de los últimos en llegar es 'El asesino de los caprichos', un oscuro thriller español que combina misterio, introspección y una ambientación tan reconocible como inquietante.
Dirigida por Gerardo Herrero, la película se apoya en una leyenda urbana muy concreta: la que rodea al madrileño Parque de El Capricho. Lejos de convertirla en un simple reclamo turístico o histórico, la historia utiliza este espacio como eje simbólico de una trama marcada por el silencio, la sospecha y los secretos que nadie quiere desenterrar.
'El asesino de los caprichos' arranca con una serie de crímenes que parecen seguir un patrón tan artístico como perturbador. La investigación conduce al espectador por senderos donde lo psicológico pesa más que la acción directa, apostando por un suspense que se filtra poco a poco y que no necesita grandes alardes para resultar incómodo. Aquí no hay prisa, y eso es precisamente parte de su identidad.
El gran pilar del filme es Maribel Verdú, que encarna a una inspectora de policía con un pasado complejo y heridas que aún no han cerrado. Su interpretación huye del dramatismo evidente y se mueve en registros contenidos, apoyándose en miradas, silencios y dudas. Es un personaje que se construye desde dentro, y esa contención refuerza la atmósfera opresiva que envuelve toda la historia.
Uno de los rasgos más llamativos de la película es su manera de entender el género. El suspense no se apoya en la violencia explícita, sino en la sugerencia constante. Los asesinatos están ahí, pero funcionan más como piezas de un puzle que como escenas de impacto. La tensión nace del entorno, de lo que se insinúa y de lo que nunca termina de explicarse del todo.
En ese sentido, el parque se convierte en algo más que un escenario. Sus jardines, caminos y rincones sombríos actúan como un personaje adicional, cargado de simbolismo.
Cada secuencia rodada en este espacio refuerza la sensación de amenaza latente, esa idea de que algo oscuro habita bajo una apariencia de calma y belleza. La referencia a elementos culturales como los grabados de Goya añade una capa extra de lectura, conectando lo estético con lo perturbador.
Cuando se estrenó, 'El asesino de los caprichos' dividió a la crítica. Hubo quien valoró su atmósfera y su apuesta por un ritmo pausado, y quien la consideró demasiado alejada del thriller más comercial. Sin embargo, su llegada a Netflix permite revisitarla desde otro lugar, en un momento en el que el público parece más abierto a relatos más densos, psicológicos y menos evidentes.
Ahora, integrada en el catálogo de la plataforma, la película encuentra un contexto ideal para ser redescubierta. Es una propuesta perfecta para quienes buscan thrillers españoles con personalidad, que no subestiman al espectador y que prefieren construir inquietud a fuego lento. Con una protagonista sólida, una ambientación real cargada de misterio y una narrativa clásica pero eficaz, esta cinta demuestra que algunas historias solo necesitan el momento adecuado para encontrar a su público.
