viernes, agosto 14, 2020
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El aprendizaje que nos han dejado ‘Las Chicas del Cable’

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«El tiempo no concede treguas, ni tablas de salvación». Corre en nuestra contra y nada se puede hacer cuando esas escenas que nos han acompañado por cuatro años no continuarán y sólo quedarán en el recuerdo de quiénes nos declaramos sus fans. Ya no las veremos envejecer, ni renacer a la par de los acontecimientos históricos en Netflix.

Ya no seremos testigos de su lucha incansable en un mundo gobernado por hombres que nunca las quisieron ver progresar como mujeres independientes. Aun así, quedarán impregnadas en las memorias de los espectadores sus legados feministas, sus pasiones desenfrenadas y sus ganas de resistir hasta que sus corazones dejen de latir. Ellas, ‘Las Chicas del Cable’, fueron pioneras en contar sus historias a través de la primera serie española del gigante de pago más conocido a nivel mundial.

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Ellas: Lydia, Carlota, Marga, Ángeles y Sara. Todas protagonistas y con los ovarios suficientes como para que nadie pudiera pasarlas por encima, ni siquiera en los momentos de mayores tensiones y posibles flaquezas. Las cinco ‘Chicas del Cable’ nos demostraron que la amistad está por encima de las diferencias de clases sociales, de las preferencias sexuales distintas y de las ideologías.

Con los personajes interpretados por Blanca Suárez, Ana Fernández, Ana Polvorosa, Maggie Civantos y Nadia de Santiago volvimos a creer en un hecho que tiende a cumplirse en la vida real: Los lazos de sangre no son determinantes. Hay amigos con los que se genera un lazo irrompible que va mucho más allá que el hecho de tener el mismo apellido. Ellas cumplieron con cada una de sus promesas pactadas, se mantuvieron unidas a pesar de algunas distancias, se dieron abrazos en los peores capítulos de cada una y fueron privilegiadas al formar una familia elegida.

Si hay que ser sinceros, ‘Las Chicas del Cable’ es una de las pocas ficciones españolas que ha dejado insertada una huella imborrable en mí. A lo mejor es por la constante revolución de cinco jóvenes soñadoras que evolucionaron hasta convertirse en mujeres capaces de ser los altavoces de las que callaron tanto tiempo, de las maltratadas físicamente y psicológicamente por sus esposos como fue el caso de Ángeles (Maggie Civantos) en la primera temporada, de las víctimas de un sistema patriarcal que no veía con buenos ojos que votaran, que trabajaran o que decidieran sobre su futuro más próximo.

Hasta ese momento había visto algunas series de época que contextualizaban las tramas amorosas a principios del siglo XX, pero nunca que las mujeres usaran su rol de protagonistas para exponer tantas problemáticas actuales que son un espejismo de igualdad. Las mujeres no deberían hacer lo que haga falta para sobrevivir, sino limitarse a vivir con la misma dignidad que los hombres, ni más ni menos. Con ‘Las Chicas del Cable’ se ponía sobre la mesa el feminismo a gran escala en España con una ficción que hablaba desde el inicio de la mujer trabajadora, libre, soñadora, tan valiosa que el género opuesto, inteligente e igual de valiente cuando se trata de defender sus derechos, a sus amistades o su propia estabilidad.

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Con sus historias impactantes y atrapantes se evidenció la existencia de las traiciones, de las personas malas que solo piensan en sí mismas, de las confusiones amorosas y de las equivocaciones que podemos tener al guiarnos por una decisión que no ha sido la correcta. Sin embargo, ‘Las Chicas del Cable’ nos confirmaron que hay amores que siempre formarán parte del pasado, del presente y probablemente del futuro por haber resistido a las décadas de guerra, de distanciamientos y de desencuentros. Podemos poner de ejemplo a Lydia /Alba y Francisco, a Marga y Pablo, y por supuesto, a Sara y Carlota. A su lado aprendimos que pese a las corazas, cuando el corazón habla no hay razón, ni circunstancias que puedan frenarlo hasta que triunfa.

«La muerte pone a todos en el mismo lugar; al rico, al pobre, al hombre, a la mujer. No existe diferencia cuando llama a tu puerta». Qué razón tiene esta emblemática frase dicha por el personaje de Blanca Suárez en ‘Las Chicas del Cable’. Con sus protagonistas hemos aprendido a ser valientes, a que nadie pueda callar la verdad por muy importante que sea y lo mucho que pueda imponer, a que en cualquier circunstancia es mejor tenernos de aliadas y no de adversarias. Esta serie española ha puesto de manifiesto que nadie tiene derecho a quitarnos lo que nos pertenece, que la dignidad está por delante de todo, que la familia elegida probablemente es la que menos nos va a juzgar por nuestros actos y que en tiempos de guerra o crisis el amor es un gran salvavidas al que poder aferrarse.

Finalmente, sólo queda por decir que ponerse a analizar con lupa los aprendizajes que nos llevamos como seguidores de ‘Las Chicas del Cable’ es tarea ardua debido a que cada capítulo era sinónimo de una nueva lección. No obstante, quizás haya una especial de una de las tantas voces en off narradas por la líder de la ficción protagonizada por mujeres que decía así: «Somos nuestros recuerdos y cada uno de ellos te convierte en la persona que eres. Hagas lo que hagas. Los recuerdos siempre están a tu lado y nunca podrás olvidarlos».

Confirmamos con este legado que nadie que sí haya dado oportunidad a sus cinco temporadas se va a olvidar jamás de cinco mujeres que homenajearon a esas valientes de los años 20; las mismas que educarían a sus hijas con el objetivo de que continuaran una lucha, esa que a su vez permitió que tiempo después se contribuyera a derechos vitales como el voto universal y acontecimientos actuales como la igualdad de género en todos los ámbitos posibles.

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