Úrsula le deja ver a Telmo el peligro que representa Eduardo. El joven confirma con Lucía sus sospechas, no quiere que viva con un hombre violento y le propone que huyan los tres, pero Lucía tiene miedo por las represarías de su marido; Eduardo los espía.

Antoñito está mal porque no puede contar que su padre no mató a Celia. Ramón pide perdón a Carmen y hacen las paces; la criada fantasea con algo más que amistad.

Cinta, ajena al drama familiar, está feliz porque su actuación le ha hecho confirmar su vocación. Recibe una nota, don Hipólito Pastrana desea hablar con ella… a solas. José informa a Bellita que están arruinados y que tienen que buscar una alternativa.

Samuel facilita el encuentro entre Ariza y Ojeda Tapia que, de inmediato, cierran un trato.  Samuel le cuenta a Genoveva por qué no ha querido entrar en el negocio de Ariza y Ojeda Tapia.