Dos años en un cajón y un estreno pasado la medianoche: la crónica de un fracaso anunciado en Telecinco
El problema de 'Ella, maldita alma' tiene hora: por qué el 9,2% estaba cantado antes de empezar
Casi dos años en un cajón para acabar estrenándose pasada la medianoche. La historia de 'Ella, maldita alma' en Telecinco se entiende mejor por cómo ha llegado al aire que por lo que cuenta en pantalla. Y lo que dice esa llegada no es agradable: una cadena que vuelve a enterrar su propio producto antes de darle una sola oportunidad.
Los números del estreno son el síntoma, no la enfermedad. Un 9,2% de cuota y 669.000 espectadores firman el peor arranque de ficción de la temporada en la cadena. Por debajo de 'La Agencia' (10,9%) y de 'Pura Sangre' (11%), las otras dos apuestas que ya nacieron renqueantes y se desinflaron hasta el unidígito. El precedente, por tanto, no invita al optimismo. Pero reducirlo todo al dato sería perderse lo importante.
Porque el verdadero problema tiene hora. La serie estaba anunciada a las 23:00 y no arrancó hasta las 23:18: dieciocho minutos de cortesía con los que Telecinco falta a su propia guía de programación. Sumadas pausas y duración, el capítulo terminó al filo de la una de la madrugada. Maxi Iglesias lo había avisado con una franqueza que ahora suena casi profética: «Sinceramente, estrenando una serie a las once de la noche, no sé yo qué cifra vamos a hacer». Ni él contaba con que empezaría aún más tarde.
La audiencia castigó exactamente eso. Las redes no discutieron tanto la trama como el reloj: «Ya sabía yo que era imposible verla en directo, entre lo tarde que empezó y lo tarde que acaba», resumía una espectadora que anunciaba lo que muchos otros harán, verla el fin de semana en la plataforma. Cuando el público decide de antemano que consumirá un estreno en diferido, la guerra del prime time ya está perdida antes de empezar.
No todo es horario, conviene ser justos. Hubo división real sobre la serie: se le reprochó un guion previsible y un montaje cuestionable, y ni el reclamo del dúo con Martiño Rivas bastó para retener a quien necesitaba un motivo para aguantar despierto un jueves. Pero esa es justamente la trampa. Una ficción con costuras puede sostenerse en una franja amable; lanzada a medianoche y contra el Mundial, no tiene defensa posible.
El contexto competitivo lo confirma. 'El perro andaluz' lideró con un 15,6% gracias al Suiza-Bosnia, y hasta 'Horizonte', en la propia Cuatro, superó con holgura a la hermana mayor con un 11,2%. Cuando tu segunda cadena te dobla la apuesta y te gana, el diagnóstico ya no admite excusas de guion. A eso se sumó un 'First Dates' hundido en el 6,7% como telonero, incapaz de calentar nada.
Y, sin embargo, hay una serie ahí debajo que merecía otra suerte. Creada por Aurora Guerra a partir de un relato de Manuel Rivas, se rodó seis meses íntegros en la costa gaditana, sin un solo plató, convirtiendo nueve páginas ambientadas en los años cuarenta en un drama contemporáneo sobre migración, sobreconstrucción y corrupción. Ghislain Barrois habló de un parto difícil —«se ha tardado en parir a la criatura»— y se desentendió de la ubicación en parrilla como si esta no condenara todo lo demás. Ahí está la contradicción que define a Telecinco: cuida el rodaje durante medio año y desprecia la emisión en dieciocho minutos.
Quedan ocho episodios y un patrón que ya nadie disimula. El prime time español empieza a una hora a la que en media Europa la televisión lleva rato apagada. Los actores lo dicen en voz alta, la audiencia lo castiga cada semana y la cadena asiente sin mover ficha. 'Ella, maldita alma' no ha fracasado: la han estrenado para que fracase.
