Divinity estrena ‘Mi nombre es Farah’, una de las series más comentadas de Turquía
En ‘Mi nombre es Farah’, Demet Ozdemir (‘Erkenci Kus: Pájaro soñador’), dando vida a refugiada iraní en Estambul, comparte protagonismo con Engin Akyürek (‘Fatmagül’), en la piel de un sicario de la mafia que se enamorará de la joven Farah.
Las madres son capaces de darlo todo por los hijos. Una de ellas es Farah, una refugiada iraní en Estambul que trabaja como limpiadora para poder pagar el tratamiento médico de su hijo.
Su vida se complicará hasta el extremo tras ser testigo de un asesinato y convertirse involuntariamente en cómplice de la mafia. Su historia, su lucha y su amor impredecible por un sicario conforman el eje narrativo de ‘Mi nombre es Farah’, nueva ficción que, tras su estreno, Divinity emitirá de lunes a viernes a las 21:30h.
Dos destacados nombres de la interpretación otomana, Demet Ozdemir, que alcanzó la popularidad internacional en la comedia romántica ‘Erkenci Kus: Pájaro soñador’, y Engin Akyurek (‘Fatmagül’), encarnan al dúo protagonista en esta adaptación de la serie argentina ‘La chica que limpia’.
Este relato, creado por Deniz Dargi (‘Mi mentira más dulce’), Cenk Bogatur (‘Las hijas del sol’) y Cem Görgeç (‘Gülperi: Todo por mis hijos’) y vendido a más de 30 países, aúna en sus tramas romance, intriga, lucha contra la adversidad, amor maternal y oscuros negocio. Ambientado en la capital turca, ‘Farah’ destaca en redes sociales, donde sus protagonistas Demet Ozdemir (@demetozdemir) e Engin Akyurek (@enginakyurek), arrasan en Instagram con 16,2 y 2,3 millones de seguidores, respectivamente.
El amor entre una refugiada iraní y un sicario de la mafia
Farah, una de las estudiantes más brillantes de una prestigiosa facultad de Medicina iraní, paga un alto precio cuando el hombre al que ama no corresponde su amor y tiene que abandonar su país, sin saber que está embarazada.
Siete años después, esta mujer, que tenía un prometedor futuro como cirujana, lucha por seguir adelante trabajando como limpiadora en Turquía mientras cuida de su hijo Kerimsah, que padece una enfermedad autoinmune.
Una noche mientras limpia, es testigo de un asesinato de la mafia y pide a Tahir, el sicario, que no la mate a cambio de guardar silencio y hacerse cargo de la limpieza de la escena del crimen.
Al día siguiente, Farah descubre que la víctima es un joven policía, un caso que comienza a investigar el inspector Mehmet. La mujer decide testificar y en la comisaría se encuentra con Tahir, que ha sido detenido por Mehmet.
Consciente del peligro que corre, se propone salir del país junto a su hijo, pero de improviso se encuentra en un hospital donde salva la vida a un hombre, ignorando que es Ali Galip, líder de la mafia y jefe de Tahir.
Cuando Ali Galip se recupera, pide a Tahir que se deshaga de Farah, pero él se ve incapaz de asesinarla. La situación se complica cuando el sicario descubre que Mehmet es vecino de la joven. Entretanto, ella trata de sobrevivir por su hijo y no puede evitar sentirse irremedablemente atraída por Tahir.
