Avance del capítulo 2142 (miércoles, 14 de agosto): Fernando no cae en la trampa y ataca a Raimundo e Irene

Fernando no se decide. Severo y Carmelo, insisten en su plan de venganza contra Francisca y le dejan entrever que no les resulta imprescindible su colaboración, provocando exactamente lo que pretenden, que se implique.

Esther, acorralada por un comentario inocente de D. Anselmo, tiene que mentir ya que le han visto con Marina y les asegura que es una forastera desconocida.   Marina aprovecha que su hija está sola  para exigirle hablar y le acusa abiertamente de querer estafar al padre, de haberle engañado, pero la hija lo niega.  Llena de rencor, reprocha a su madre haberle robado un padre y le ruega que se vaya para poder recuperarlo. Marina se marcha muy tocada, pero se topa con Dolores que repara en su parecido con Esther y sin saber a quién se dirige, Dolores le detalla lo poco de fiar que resulta esa muchacha.

Prudencio explica que, entre las exigencias, Amero quiere cobrarle mil pesetas al mes por darle protección y además, debe igualar los intereses que el exige en sus préstamos. Se debate entre aceptar o no sus condiciones, teme por Lola y aunque ella le presiona para no aceptar, Prudencio está convencido que será lo más adecuado.

Severo y Carmelo repasan los detalles de la trampa. Han quedado con Francisca y más tarde, en un cobertizo con Fernando. Irene tiene un mal presentimiento y Melitón le confirma sus sospechas. Avisa a Raimundo y temen lo peor con respecto a Francisca. Irene localiza un papel con la pista de un cobertizo, pero al llegar, encuentran a Fernando y por sus comentarios, descubre que la emboscada era para él. Fernando reduce a Raimundo e Irene y planifica su huida; pero antes, deja todo dispuesto para que sean ellos, quienes sufran las consecuencias. Severo, Carmelo y Francisca esperan su llegada recordando las múltiples fechorías de Mesia. Deciden entrar pero, no saben que, adentro, se encuentran Irene y Raimundo.

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