De ‘Velvet’ a ‘La Embajada’: Parejas reales que nacieron en la ficción española

El amor también se escribe fuera del guion, y en la industria audiovisual española hay numerosos ejemplos que lo demuestran.

La inesperada noticia sobre Maxi Iglesias y Aitana Sánchez-Gijón, cuya relación ha salido a la luz en los últimos días, ha vuelto a poner el foco en un fenómeno muy conocido en la industria: el de los actores que empiezan interpretando una historia de amor delante de la cámara y terminan trasladándola a su vida privada.

En su caso, el vínculo se remonta a su trabajo conjunto en 'Velvet', donde dieron vida a una relación clandestina, y esta revelación ha reactivado el interés por otras parejas surgidas en la ficción española.

Lo cierto es que este tipo de historias no son una rareza, pero en los últimos años han dejado varios ejemplos muy claros. Uno de los más sólidos es el de Úrsula Corberó y Chino Darín, que se conocieron durante el rodaje de 'La Embajada'.

Lo suyo empezó alrededor de 2015, cuando coincidieron en la serie, y desde entonces han mantenido una relación estable y bastante discreta. Su nombre ha vuelto con fuerza a la actualidad tras convertirse en padres recientemente, un paso más en una historia que nació precisamente al calor de una ficción televisiva.

También sigue muy presente el caso de Patricia Montero y Álex Adróver, una de esas parejas que el público asocia de inmediato a 'Yo soy Bea'. Ambos se conocieron en 2008 durante el rodaje de la serie y, con el paso del tiempo, han acabado convirtiéndose en una de las relaciones más duraderas del medio.

Su historia ha vuelto a ocupar titulares por su boda celebrada en 2024, después de muchos años juntos y dos hijas en común. Es uno de los ejemplos más claros de cómo una serie diaria, con tantas horas compartidas, puede acabar marcando también la vida personal de sus protagonistas.

En una línea parecida aparecen Marta Hazas y Javier Veiga, otra pareja muy asentada que surgió tras coincidir en 'Muertos de amor'. Con el tiempo han seguido trabajando juntos y han consolidado su relación lejos del ruido, convirtiéndose en una de esas parejas que transmiten estabilidad dentro del audiovisual español.

Más atrás, pero todavía muy representativa, está la historia de Sergio Mur y Olivia Molina, que se conocieron trabajando en 'Física o Química'. Su relación ha resistido el paso del tiempo y ha formado una familia, demostrando que lo que empieza en un set puede tener continuidad fuera de él sin necesidad de grandes exposiciones mediáticas.

Y, aunque ya no continúan juntos, hay romances que siguen siendo imprescindibles cuando se habla de parejas nacidas en la ficción. Uno de ellos es el de Dani Rovira y Clara Lago, que se conocieron en 'Ocho apellidos vascos' y trasladaron fuera de la pantalla una química que fue evidente para el público desde el principio. Su relación terminó años después, pero durante mucho tiempo representó como pocas ese vínculo entre éxito profesional y conexión personal.

En el fondo, todas estas historias tienen algo en común. La ficción española no solo crea parejas en sus guiones, también ha sido el punto de partida de relaciones reales que han traspasado la pantalla.

Algunas han acabado en boda, otras en hijos y otras simplemente en etapas muy recordadas, pero todas nacen del mismo lugar: rodajes compartidos, complicidad y una cercanía que, a veces, termina superando el propio guion. Ahora, con Maxi Iglesias y Aitana Sánchez-Gijón en el centro de la conversación, ese fenómeno vuelve a demostrar que sigue tan vigente como siempre.

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