De Alcàsser a Pioz: así se ha transformado el true crime en la televisión española

Este miércoles 1 de julio, laSexta salta al abierto con 'No se lo digas a nadie', la docuserie sobre el crimen de Pioz que hasta ahora habitaba solo en Atresplayer. No es un estreno cualquiera. Es el enésimo síntoma de que el true crime patrio se ha instalado en el prime time sin complejos.

La cadena estrenará a las 23:00 horas la serie documental original de Atresmedia centrada en el conocido crimen de Pioz, que hasta ahora solo podía verse en atresplayer, con la emisión íntegra de sus cinco capítulos. El movimiento no llega en frío. Refleja una tendencia cada vez más habitual en el sector: convertir en contenido para la televisión en abierto producciones que ya han demostrado su potencial en plataformas y mercados internacionales, en pleno auge del género true crime en la televisión española.

Conviene retroceder para entender de dónde viene esta ola. En 2019, Netflix y Bambú abrieron la veda con 'El caso Alcàsser', el documental de Elías León Siminiani que analizaba la teoría de la conspiración, los fallos de la investigación, el circo mediático y la violencia machista. Aquel proyecto marcó un antes y un después: demostró que en España había apetito por revisitar los grandes traumas colectivos con rigor, sin dramatizaciones ni voz en off.

Desde entonces, el género no ha parado de mutar. Netflix España ha ampliado su catálogo de true crimes sumando a títulos como El caso Alcàsser o El cuerpo en llamas el reciente El caso Asunta, ya en clave de ficción pura con Candela Peña y Tristán Ulloa. Y la maquinaria no se detiene: Mediaset prepara 'El marqués' sobre el crimen de Los Galindos, aquel episodio de horror ocurrido en Sevilla el 22 de julio de 1975, cuando se cometieron cinco crímenes atroces en un cortijo y del que sigue habiendo dudas medio siglo después.

Lo interesante del caso Pioz es qué hace distinta a esta docuserie del resto. Uno de los aspectos que la diferencian de otros documentales sobre el caso es el protagonismo de las conversaciones de WhatsApp que Patrick Nogueira mantuvo con su amigo Marvin Henriques, residente en Brasil, relatándole lo que ocurría mientras los hechos se estaban desarrollando, y las cuestiones que plantea sobre la responsabilidad de quienes conocieron los hechos y el impacto de las redes sociales en investigaciones de este tipo. Ahí está la clave: el crimen ya no se cuenta solo, se cuenta a través de la huella digital de sus protagonistas.

Que Marvin Henriques hable ante las cámaras por primera vez, o que Jordana explique por qué rompió el pacto de silencio adolescente, tampoco es un detalle menor. Por primera vez intervienen ante las cámaras Marvin Henriques, el joven que conversó con Patrick la noche del crimen, y Jordana, una de las personas que decidió romper el silencio y colaborar con la justicia pese al pacto de confidencialidad existente entre varios adolescentes relacionados con el caso. La ficción y el documental español ya no llegan tarde al caso: llegan buscando lo que quedó sin decir.

El salto al abierto de laSexta confirma algo más profundo que una simple estrategia de programación. La crónica negra española ha dejado de ser un territorio incómodo reservado a los reportajes de sobremesa. De Alcàsser a Pioz, pasando por Asunta, la Guardia Urbana de Barcelona o Los Galindos, cada nueva producción demuestra que se puede tocar la herida sin morbo si hay periodismo detrás y estructura narrativa delante. El true crime español ya no es una moda importada. Es un género con acento propio, y con memoria.

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