El actor se ha incorporado a AMAR ES PARA SIEMPRE para dar vida a Aquilino. Aquilino es el hombre de confianza de Damián Blasco, siempre obediente y servicial. Su relación con ‘Químicas Blasco’ se remonta a décadas de trabajo que le han llevado a tener también una estrecha relación con Juana.

¿Cómo definirías a Aquilino?

Es un hombre enamorado, no amado. Que vive un amor reprimido durante mucho tiempo, un amor prohibido. Un hombre solitario, reservado, que por motivos personales, pasó unos años en Argentina, para regresar cuando «apenas era un pibe», según dice el mismo.

Aquilino es un hombre con el hábito de aferrarse a todo aquello que las circunstancias lo obligan, hasta que conoció a Damián y a Juana, el joven matrimonio que le cambio la relación con sus deseos. Es la mano derecha, en la empresa, y amigo, en la vida privada, de su jefe, Don Damián-Damián, según el trato que la situación requiera y trabaja desde hace algo más de 20 años en Químicas Blasco. Su conducta parece propia de un pusilánime, pero en realidad es un hombre incapaz de negarle nada a su ser amado. Y que carga con todo el peso de la traición.

¿Qué es lo que más te gusta de él?

Su modo de organizar, de controlarlo todo. Su sufrir y la entereza con la que lo afronta. El juego de contradicciones en el que se ve inmerso por la situación que vive su espacio dentro de la familia, la debilidad afectiva que lo consume. Su obsesión por proteger la armonía de esa familia que solo le pertenece por lazos afectivos y las complicidades conseguidas con los demás.

¿Qué tiene Juana que le vuelve loco?

Una personalidad sólida y arrolladora. Tiene la insolencia y la frivolidad de no poder dejar de llamar la atención. Tiene el desenfreno de la dominación en su intimidad. La furia sexual de Juana es lo que Aquilino desea. La ira con la que se entrega a ser su ama.

¿Cómo cree que reaccionaría Damián si se enterara que está enamorado de Juana?

No lo sé. Yo creo que Damian lo sabe y permite esa relación porque de esa manera se siente más libre. De esa manera se siente menos responsable de no corresponder el amor de Juana.

¿Con qué otros personajes de ‘Amar es para siempre’ tendrá tramas?

Fundamentalmente con los integrantes de la familia. Seré la bisagra entre las relaciones de los demás personajes.

¿Qué fue lo primero que pensaste al entrar en un plató tan mítico como es del ‘Amar es para siempre’?

Mucho respeto. Es extraño, porque entras en un plató que tiene historia y una dinámica de trabajo consolidada. Se respira un aire relajado en medio de mucha actividad. Es un equipo muy acogedor y contenedor. Recorrer los espacios que tantas veces vi en la tele y la transformación que han tenido en el tiempo aporta una energía especial.

¿Te imaginabas que terminarías teniendo un papel en esta serie?

En algunos momentos había soñado con estar en la serie, pero se me hacía muy difícil imaginar un personaje con características que cuadraran con la mías como actor.

Entre vosotros y ‘El secreto de Puente Viejo’ tenéis dominadas las tardes ¿qué te parece el éxito de ambas series?

En mi opinión, son series que responden a los elementos clásicos del melodrama, con algo de folletín. Y con una audiencia que está prefiriendo la ficción. Necesita que le cuenten historias, que le generen ilusiones. Identificarse con algo más poético. Y estás dos series en particular, ocupan una franja horaria propia para los cuentos y sus fantasías. La época ayuda a distanciar las tramas

¿Qué es lo que más te gusta de ‘Amar es para siempre’?

La dinámica de tramas, enlazadas con una historia central que sirve de eje y da sentido a que todo ocurre en el mismo lugar; Y permite que cambien las tramas troncales, manteniendo una unidad expresiva, sostenida por la historia de la familia protagonista.

Y esta estructura flexible permite que los personajes sean ricos, con dobleces, imperfectos, cercanos, conocidos.

¿Y de ‘El secreto de Puente Viejo’?

Creo que repetiría conceptos. Porque es un intrincado cuento que recurre al formato del melodrama; Y lo hace de forma fresca y cercana, aún estando ambientada a comienzos del siglo anterior, y que la distancia de la realidad cotidiana actual de la gente, en estética y en estructuras del pensamiento, es enorme. Los personajes son sólidos y de mucha contundencia.