viernes, abril 19, 2024
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‘Cuéntame’ se despide dando una clase magistral de historia de nuestro país

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María Alcántara experimenta esta aceleración del tiempo el 10 de julio de 1997, cuando a sus 26 años, en el umbral de su carrera médica, se encuentra cara a cara con la muerte por primera vez.

La muerte visita de nuevo en el episodio 410 de ‘Cuéntame’, arrancando con el recuerdo de figuras como Lady Di y la Madre Teresa de Calcuta, situando la trama en ese fatídico verano de 1997. En el hospital, durante sus prácticas, María y su compañero Jorge enfrentan la crítica situación de una joven accidentada. María sufre un colapso que compromete la intervención, desembocando en la muerte cerebral de la paciente.

Acorralada por la culpa y el miedo, y luchando contra el síndrome del impostor, María busca la redención al informar al novio de la paciente sobre la posibilidad de donar los órganos, salvando así otras vidas. Esta decisión refuerza su vocación por una medicina donde la ética y la humanidad prevalecen.

Pero es Herminia quien provoca el verdadero terremoto emocional al confrontar a su nieta con una dura realidad: la muerte es parte de la vida, y es imperativo aceptarla. En una escena emotiva, Herminia transmite a María la necesidad de madurar y enfrentarse a la inevitabilidad de la pérdida, incluyendo la suya propia.

Ese mismo día, inicia una cuenta atrás más sombría: la que ETA impone al gobierno de Aznar, dando 48 horas para atender sus demandas a cambio de la vida de Miguel Ángel Blanco. Este secuestro, que mantuvo a España en vilo, es retratado magistralmente en un episodio de la serie «Cuéntame cómo pasó» (titulado «María. La Rebeldía»), con María como foco.

Es posible que la circunstancia de que María sea la protagonista con el trasfondo menos desarrollado haya contribuido a que el capítulo que se centra en ella resulte ser el más colectivo de los emitidos hasta la fecha en esta última temporada.

En este episodio, a diferencia de los anteriores, el tiempo en pantalla se distribuye de manera más uniforme entre los principales personajes de la serie. Esto se hace con un propósito claro: narrar el profundo impacto social generado por el secuestro y asesinato posterior de Miguel Ángel Blanco. Y es que hay eventos traumáticos que se nos graban a fuego, haciéndonos recordar exactamente dónde y con quién estábamos cuando sucedieron.

Toda la familia Alcántara estaba en San Genaro, y Antonio y Mercedes estaban organizando un viaje a Punta Cana que decidieron no realizar, influenciados por el turbulento personaje de Imanol Arias, que estaba consternado por los sucesos en Ermua.

Antonio es acosado por los espectros de un pasado no tan distante, marcado por la amenaza de muerte de ETA si no pagaba 5 millones de pesetas como parte de ese «impuesto revolucionario» infame.

Su conexión con el caso de Blanco lo impulsa a actuar, incitando a los vecinos y a su propia familia a la acción. Mientras pegaba carteles por el barrio, Mercedes y Herminia confeccionaban crespones azules, el histórico emblema de la lucha contra la violencia terrorista.

En otro frente, la serie muestra a Toni, quien acaba de lanzar su periódico digital, reportando cada nuevo desarrollo del secuestro. En plena cobertura del evento, al que se suma su hijo Santi en una de sus primeras aproximaciones al periodismo, Toni recibe una llamada inesperada que podría posicionar su publicación en el panorama mediático español: la de un etarra arrepentido, encarcelado y condenando las acciones de su banda contra Miguel Ángel Blanco.

Es Mario, un viejo camarada del servicio militar a quien decide dar cobertura, generando así una fractura en su familia, que desaprueba la decisión, en especial Antonio.

La tensión en la familia Alcántara se incrementa, y un nuevo roce con Inés a causa de la polémica herencia estira los nervios al máximo. La hija mayor, desconociendo que Mike ha desarrollado completamente el sida, se ve forzada a solicitar a sus padres una parte de la herencia previamente ofrecida para financiar una nueva producción teatral.

Sin embargo, ya es demasiado tarde. Antonio y Mercedes están atravesando dificultades financieras y no están dispuestos a invertir una suma considerable en un proyecto en el que no creen. La fisura familiar se ensancha.

La historia se entrelaza entre los miembros de la familia, exponiendo la solidaridad en tiempos de adversidad, aun en medio de las disputas familiares y los conflictos que caracterizan la España de finales de los noventa.