miércoles, febrero 28, 2024
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Crítica ‘La Llamada’: un milagro divino

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Un éxtasis emocional sin precedentes. Un milagro. Una llamada todopoderosa de hacer lo que te dé la gana. Un nudo en el estómago que no te deja hablar. Unas ganas incansables de luchar por tus sueños. De ser tú mismo, sin importar nada más. De salir a cantar y a bailar como si no hubiera un mañana. Eso es lo que sentirás cuando salgas del cine después de ver La Llamada, una historia muy loca creada por dos genios maravillosos, Javier Ambrossi y Javier Calvo que junta a Dios con Henry Méndez y canciones de Whitney Houston para hablar con honestidad de la etapa de la juventud, ese primer paso que te brinda la vida para conocerte a ti mismo y decidir quién quieres ser en la vida.  Ese momento en el que tú eres dueño de tu propio destino y siempre vas a poder ser lo que quieras en un mundo en el que no hay ( o no debería haber) fronteras de raza, sexo, cultura y religión.

La película de La Llamada es un sueño. Del hall del Lara al escenario principal del teatro. Y después de varios años en cartel, llenando las butacas cada semana y convirtiéndose en el mayor fenómeno teatral de los últimos tiempos, llega a la gran pantalla. Si lo sueñas, no sale mejor. Después de ver triunfar a «su niño pequeño»en el Teatro Lara de Madrid, los Javis debutan como directores de cine en la que, sin duda, será la película de SUS VIDAS. Parece que como decían en Alcudia: La música, hace milagros, Milagros. Como también lo hace el talento arrollador de los Javis que han construido una comedia con ritmo y una adaptación magistral del teatro al cine (algo que no era nada fácil) que funciona a la perfección y le da una profundidad necesaria a la historia y a los personajes. En la película se llora más que en la obra porque la magia del cine nos acerca a los ojos de sus protagonistas, a sus inquietudes y a sus miedos de una manera mucho más directa. La emoción se multiplica en la gran pantalla.

Los Javis son grandes maestros de la dramedia, esa mezcla ganadora del drama y la comedia que saben manejar perfectamente y que hace que el espectador pase de la risa al llanto en un segundo. Mención especial a Enrique López-Lavigne que vio en este fenómeno una película inolvidable. La Llamada parte de un guión que tenían muy reciente gracias a la obra de teatro que se ha perfeccionado en cada función, lo que ha conseguido incluir nuevas frases, canciones y personajes que aportan una mayor frescura y naturalidad a la narración. La Llamada es el primer largometraje de estos dos jóvenes creadores que han marcado el camino de varias generaciones con un mensaje de trasfondo: Lo hacemos y ya vemos. Lucha por lo que crees. Y si lo intentas y no sale, pues a otra cosa, pero al menos lo has intentado.

Segovia. Campamento cristiano La Brújula. María Casado (Macarena García) y su inseparable amiga, Susana Romero (Anna Castillo), grandes amantes del electrolatino, se escapan una noche para asistir al concierto de Henry Méndez. Algo revelador sucederá entre el reggaeton y la purpurina. Algo más grande que lo de Fátima, mayor que lo de Lourdes. Y es que a María se le aparece Dios, nuestro Señor (Richard Collins-Moore) y le canta canciones de Whitney Houston. La hermana Milagros (Belén Cuesta) también está cambiando, añora su juventud y recuerda lo mucho que le gustaba Presuntos Implicados. Y por si fuera poco, la madre Bernarda de los Arcos (Gracia Olayo) intenta salvar el campamento con su canción Viviremos firmes en la fe. Nunca falla.

La Llamada es un cóctel perfecto de frescura, talento y juventud al que dan vida un cuarteto de actrices que se comen la pantalla a través de sus magistrales interpretaciones. La química entre sus protagonistas, las miradas que hablan y la naturalidad en los diálogos son los puntos fuertes de un reparto en estado de gracia que no decepciona. Son amigas fuera de la pantalla y eso se nota. Se escuchan, se entienden y se complementan a la perfección.

Todas ellas brillan y te pellizcan el alma, cada una a su manera. Macarena García es la luz de La Llamada. La ganadora del Goya por Blancanieves emociona todo el rato, sin dejar tregua al espectador. Sus ojos hablan, te hablan. Te hacen cómplice de sus miedos hasta el punto de sentir que tú también estás sintiendo el cambio más importante de tu vida. Simplemente te desgarran por dentro. Una interpretación sublime de una de las mejores actrices de su generación que destaca especialmente en los números musicales que va de la mano de otra explosión interpretativa, Anna Castillo, un pequeño terremoto que arrasa a su paso. Su frescura, carisma y naturalidad arrolladora sorprenden en cada secuencia y atraviesan la pantalla. Gracia Olayo no se queda atrás en el papel de Sor Bernarda que nos regala grandes momentos que arrancan carcajadas al espectador. Pero quien hace el papel de su vida es, sin duda, Belén Cuesta que conquista y roba el corazón con una entrañable Milagros, consiguiendo un perfecto equilibrio entre el drama y la comedia. El Goya de este año tiene que ser para ella.También destacan en este glorioso reparto, los personajes de María Isabel Díaz (Vis a Vis), Soy Una Pringada y Secun de la Rosa que aportan mayor vitalidad a la historia.

Durante la hora y 40 minutos que dura la película de Javier Ambrossi y Javier Calvo, ríes, lloras, bailas, cantas, sueñas. Te emocionas con sus protagonistas. En ningún momento se juzga sus decisiones, simplemente se las trata desde el cariño y el respeto. Cambiar no es malo si es lo que el corazón te pide. Cada una de las protagonistas reciben La Llamada a su manera. María recibe la llamada de un Dios que canta por Whitney Houston, y Susana y Milagros la del amor y la de compartir su vida juntas. La última escena de la película ya se ha convertido en la más bonita de nuestro cine actual. Un retrato generacional de una etapa de la vida, la de la adolescencia, en la que estás perdido, no encuentras tu lugar en el mundo pero te ves obligado a asumir tus cambios aunque asusten un poco porque al fin y al cabo te das cuenta que es lo que tienes que hacer. Y La Llamada sin duda es un milagro divino que no puedes dejar escapar.

Lo mejor: un cuarteto de atrices en estado de gracia que te roban el corazón y te pellizcan el alma dando vida al guion del año

Lo peor: colgar la llamada más importante de vuestras vidas.  Te arrepentirás. Dios no espera