Carlota (Ana Fernández), la protagonista más revolucionaria de ‘La chicas del cable’

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2017 ha sido el año por excelencia de ‘Las chicas del cable’. Tras su primera toma de contacto con los suscriptores a través de Netflix, la primera serie española de la plataforma vuelve a casa por Navidad. A diferencia de su primera parte, la segunda temporada se presenta mucho más arrolladora que sus ocho capítulos iniciales debido a que se centrará en mayor medida en el desarrollo de las tramas.

Mientras que el 28 de abril pudimos conocer a esas cuatro mujeres que buscaban trabajo en la compañía de teléfonos para ser algo más que objetos sexuales o las encargadas del hogar y los hijos, en su regreso todas se convertirán en cómplices al ocultar un cadáver.  El 25 de diciembre los espectadores retrocederán al año nuevo de 1929. En ese contexto y en su deseo por ser libres y desligarse de las ataduras impuestas por el género opuesto, Lidia, Carlota,  Ángeles y Marga se verán obligadas a ocultar  una serie de secretos que les permitirán reforzar su amistad en esta segunda entrega.

Carlota volverá a pisar la compañía de teléfonos en 1929 como una mujer más revolucionaria que nunca cuando se trate de defender sus derechos, los de sus amigas y los de Sara (Ana Polvorosa).  Aún no se sabe si la chica que en la primera temporada fue la más fuerte de las cuatro a la hora de enfrentarse a las autoridades, regresará con la misma fuerza y con las agallas suficientes para apostar por sus verdaderos sentimientos. Carlota seguirá exponiéndose a un mundo en el que solo se puede ser heterosexual y en el que las preferencias sexuales con personas de tu mismo género son consideradas delitos que se penalizan con multas, e incluso, con la cárcel.

Carlota Rodríguez de Senillosa siempre ha sido una chica valiente, arriesgada, provocativa, sensual y soñadora que ha luchado por ser una mujer libre e independiente. Ya lo demostró en la 1ª temporada en el momento en el que decide huir de la casa de sus padres tras sentirse como un pájaro encerrada en una jaula. También apostó desde un principio por romper con los estereotipos al hacer todo lo contrario a lo que les imponían a las mujeres de su tiempo.  Ella había nacido en  medio de una familia conservadora. Su padre es un jefe militar de prestigio y su madre (Luisa Gavasa), una mujer llena de miedos que nunca supo rebelarse. Carlota creció en ese ambiente y nunca se sintió parte de esa sociedad machista y retrógada que deja a un lado conceptos como la igualdad  entre hombres y mujeres, así como la libertad de ellas para trabajar o tomar el rumbo de sus vidas. En esa lucha y necesidad por ser libre; Carlota fuma, bebe y sale a divertirse desafiando a su padre. Tras su escapada definitiva y su convivencia con Lidia y Marga en una pensión, su padre comienza a hacerle la vida imposible  y Sara sufre las consecuencias de la rebeldía de Carlota al ser encarcelada.

En esta segunda parte que pretende ser más longeva en duración y extensión de capítulos, Carlota se meterá en muchos líos. Los últimos episodios de la 1ª temporada apuntaron a que luchará por el amor de Sara, pero no se sabe si decidirá quedarse únicamente con ella o tendrá  también relaciones sexuales con hombres al igual que en los primeros ocho capítulos.  Al parecer, esta temporada promete más pasión desenfrenada que la anterior, y también, las ganas de las cuatro ‘chicas del cable’ por tomar las riendas de sus vidas y desprenderse del sometimiento masculino  que sentían muchas mujeres a finales de los años 20.

Ana Carlota Fernández García comparte muchas cosas con su personaje en ‘Las chicas del cable’. La primera coincidencia es que su segundo nombre en la vida real es el mismo que el de esa mujer de finales de los años 20 que lucha en su día a día por la igualdad de género. Al parecer, el nombre de Carlota le ha perseguido en su carrera como actriz de televisión debido a que su personaje en ‘Amar es para siempre’ se llamaba Carlota Hidalgo. Ana, actriz que se dio más a conocer gracias a su interpretación en ‘Los protegidos’ y que hizo su primera aparición en televisión con  ‘Cuestión de sexo’ volvió a las series en 2017 para interpretar a una mujer que se ve obligada sobrevivir en un mundo  dominado por hombres.  Así fue como la intérprete se convirtió en una auténtica chica del cable al meterse de lleno en la piel de Carlota, un personaje al que no le hace falta perder la elegancia para rebelarse contra los prejuicios de una época presidida por la dictadura de Primo de Rivera.  Ana cumplió 28 años el 10 de noviembre por lo que quiere decir que nació 60 años antes de que su personaje destacara en el universo de las telecomunicaciones y llegara a disimular la heterosexualidad para no sentirse señalada por la sociedad de la época.

A diferencia de Carlota, quién tiene grandes indecisiones sobre sus sentimientos,  Ana Fernández ha confesado en más de una ocasión que es  muy feliz en el amor  y que ser una de las líderes de la primera serie española de Netflix ha sido un gran regalo a nivel profesional.  Este proyecto le permite ser más reconocida a nivel mundial debido a que en Latinoamérica, Italia y Estados Unidos muchos seguidores se engancharon a una serie que habla de libertad, igualdad, resistencia e independencia.

Patricia Fernández

Soy parte de lo que observo y parte de lo que escribo. Mi lado curioso me impulsó a ser casi periodista. Cámara y redactora de ‘Cultura en serie’. A veces soy de serie, mientras que otras, voy en serio.

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