Mañana en ‘El secreto de Puente Viejo’, Campuzano detalla a Doña Eulalia el seguimiento a Raimundo y las pistas falsas que le van sembrando en su búsqueda de Francisca. Francisca se presenta en el hostal, quiere saber si hay nuevas de Raimundo, pero ni Matías ni Marcela han sabido nada; seguirán indagando. Raimundo camina por un campo siguiendo una pista de una finca en la que puede estar su mujer, pero cae en manos de Campuzano y sus hombres.

Tomas comenta con Adolfo la inquina de su madre por Alicia y su determinación a no despedirla, dada su eficacia y buen hacer, pero su hermano le insinúa, si no habrá sucumbido a sus encantos.  Doña Isabel visita a su futura nuera para concretar detalles de la boda y aprovecha para indagar sobre Doña Begoña y su estado mental. Rosa no recuerda demasiado sobre ella, aunque le confiesa cierto temor a heredar sus debilidades. La marquesa la abraza, rechazando esa opción, aunque su mirada refleja, una peligrosa y oculta estrategia.

Marta se dirige a cumplir su misión, pero tropieza con Adolfo que percibe su inquietud y le presiona: si no le cuenta donde va, avisará a su padre, por lo que se ve en la obligación de sincerarse. Adolfo exige acompañarla y se van los dos a la aventura. Adolfo y Marta regresan con éxito de su misión, están felices, sobre todo por lo mucho que han disfrutado juntos, pero la joven frena a tiempo y se despide, antes de sucumbir a sus deseos. El alcalde y el capitán reciben la misiva de Marta y el teniente Grijalbo confirma su apoyo militar a Puente Viejo en caso de altercados, lo que tranquiliza y mucho, a las fuerzas del orden.

Matías hace cábalas y recuerda retazos de charlas con Marcela cuando regresó de la cárcel y poco a poco repara, en que es Tomas, el candidato sospechoso de tener un romance con su mujer. Marcela lo encuentra raro y su marido decide preguntarle, a bocajarro, si Tomas es su amante.