Ha pasado más de una década desde que las carreras profesionales de Blanca Suárez y Yon González se cruzaron por primera vez en la exitosa ficción de misterio, ‘El Internado’. Para ella este fue su debut televisivo y para él su segunda oportunidad como actor tras ‘SMS:Sin Miedo a Soñar’, serie en la que compartió escenas con actores reconocidos como Amaia Salamanca o Mario Casas. En ese lugar llamado Laguna Negra, un colegio de élite aparentemente silencioso en el que se escondían los más tenebrosos secretos y en el que Iván (Yon González) pertenecía a un grupo de jóvenes que quería saber quién asesinó a su amigo Cayetano, Julia aparece a partir de la 2ª temporada. Años después y tras haber sido la pareja protagonista de la película «Perdiendo el norte», ambos se volvieron a reencontrar para ser dos de los intérpretes que encabezan la primera serie española de Netflix titulada ‘Las Chicas del Cable’. Por ello, desde Cultura en serie comentamos las diferencias y semejanzas de esas dos parejas protagonizadas por Yon González y Blanca Suárez que han enamorado al mundo por sus historias de amor y por la química que han trasmitido tanto en la pequeña pantalla como en la plataforma de pago.

Un amor atrapado en un internado estricto 

La aparición de Julia en el internado Laguna Negra ocasiona que ese chico rebelde y aparentemente sin sentimientos se enamore verdaderamente de ella. El personaje interpretado por Blanca Suárez era una niñata que desafiaba al profesorado y que mantenía una relación íntima con su padrastro. Sin embargo, su vida da un giro inesperado cuando el supuesto odio y las peleas aparentes se transforman en una atracción  que ambos mantienen en secreto. Solo los espectadores de Antena 3 y el baño de ese lugar tenebroso fueron los testigos de su primer beso, así como de sus primeros roces sexuales.

Julia e Iván tenían personalidades similares. Ambos son los típicos adolescentes que se rebelaban contra las normas implantadas por sus autoridades. En un principio cuando Julia entra en ese internado como nueva alumna se siente sola e incomprendida. Ella no toleraba el liderazgo que tenía Carolina (Ana de Armas) y estaba fuera de todo lo relacionado con la cadena de misterios sin resolver que estaban tratando de desmantelar sus compañeros. Julia odiaba ser el perrito faldero de nadie y era una chica sin ataduras que no tenía límites, pero que protagonizó en un principio un extraño amor con su padrastro. No obstante, tiempo después, los tonteos, las discusiones y las miradas cómplices que tiene con Iván dan paso a una de las historias de amor más seguidas y comentadas por los espectadores de la serie.

El amor de juventud que regresa del pasado

Si en ‘El Internado’ Julia e Iván se conocieron y enamoraron entre las cuatro paredes de un lugar ficticio pero en un período de tiempo vinculado con la actualidad de hace una década, en ‘Las Chicas del Cable’ viajamos a finales de los años 20 para ser partícipes de lo que sucedió entre Alba y Francisco cuando eran dos adolescentes. Mediante un flashback de la primera temporada Alba recordaba a ese chico con el que llegó a la gran ciudad con el fin de cumplir su sueño. Ella y Francisco solo eran dos jóvenes que se limitaban a vivir intensamente su amor. Sin embargo, el destino les obligó a separar sus caminos y ella corrió la peor suerte al vivir un calvario tras otro. Al igual que Julia, Alba tampoco tuvo la mejor adolescencia. El hecho de haber presenciado un asesinato y haber estado en un calabozo fueron factores determinantes que le presionaron para usurpar la identidad de Lydia, una candidata que se presentaba para ocupar un puesto vacante en esa compañía que representa en sus inicios a la actual Telefónica.

En medio de la mentira Don Francisco reconoce a esa chica de la que se enamoró en su juventud, pero decide no desenmascarar su verdadera identidad. Es así como el director de la empresa vuelve a revivir los recuerdos de su adolescencia e intenta durante unos capítulos recuperar al amor de su vida. En esta ocasión él es quién pone en riesgo su matrimonio con el personaje interpretado por Ángela Cremonte. No obstante, en ‘El Internado’, el personaje de Yon González llega a arriesgar su propia vida con el fin de mantener la buena salud de Julia en el momento en el que un virus se propaga y no se toma la pastilla que le correspondía. Además, en ambas series hay un triángulo amoroso que pone trabas para que se produzcan los desencuentros. Mientras que en ‘El Internado’ Marcos (Martín Rivas) era ese rival de Iván que se había convertido en un gran amigo y Roque (Daniel Retuerta) era ese amigo traicionero que se había obsesionado con Julia, en ‘Las Chicas del Cable’ se produce el efecto contrario debido a que Carlos (Martín Rivas) y Francisco(Yon González) pasan de ser como hermanos a convertirse en dos hombres capaces de enfrentarse cara a cara por obtener el amor de la supuesta Lydia.

La llegada de la líder de las chicas del cable a la compañía telefónica permite que Carlos se obsesione con el personaje interpretado por Blanca Suárez y que él mismo termine rebelándose contra las estrictas normas que le impusieron sus padres. Por su parte, Francisco comienza la segunda temporada despojado de todas esas comodidades y privilegios que tenía con su anterior esposa. A diferencia de ‘El Internado’, serie en la que después de su padrastro Julia jamás dudó del amor que sentía por Iván, en la primera y segunda temporada de ‘Las Chicas del Cable’ se puede ver a una protagonista con grandes inseguridades en el amor que no sabe si rehacer una nueva vida con Don Carlos o dejarse guiar por esos recuerdos del pasado que ha guardado en su corazón durante años.

Dos historias de amor con los mismos protagonistas. Una comenzó desde la segunda temporada, momento en el que la rebelde Julia llega a un internado con el objetivo de ponerlo patas arriba. Otra sigue su viaje por el pasado con la llegada de su tercera temporada en Netflix. La primera habla de un bosque tenebroso, un gnomo y una cadena de misterios. La segunda de las injusticias a las que se tenían que exponer las mujeres en pleno siglo XX y cómo cinco chicas (Lydia, Carlota, Ángeles, Marga y Sara) se rebelan contra el machismo con el fin de ser libres e independientes tanto en su trabajo como en sus casas. Ambas serán recordadas por todos aquellos que dan oportunidades a ficciones españolas de calidad que les permiten escapar por un rato de sus preocupaciones  y solo ‘Las Chicas del Cable’ por ser un espejo con el que se toma conciencia de todo lo que aún falta por mejorar.