La venganza de Lola y la guerra de Elena y Ximo contra Federico, avances del 31 al 4 de agosto en ‘Amar es para siempre’

Avance del capítulo 2678 (lunes, 31 de julio): La doble vida de Federico

'Amar es para siempre' se mete de lleno en su última temporada con el inesperado regreso de un personaje y el endurecimiento de la guerra en el seno de la familia Quevedo.

Desde el incendio en el despacho, Quintero no encuentra su sitio. El abogado agradece la presencia de Benigna, pero su aburrimiento se ha convertido en un gran tormento para él, a quien no permite hacer su trabajo en casa.

El abogado comparte con Pelayo su situación y éste le permite usar el Asturiano como despacho… Algo que se toma al pie de la letra chocando con Marcelino, quien no ve con buenos ojos el ofrecimiento de su padre.

Sofía se preocupa por Ester, que hace más de un día que no aparece. La mujer la busca en hospitales cuando la chica aparece después de horas de fiesta. 

Harta de sus desplantes, la nueva dueña del club da un ultimátum a la chica: si no respeta sus normas tendrá que buscar otro lugar para vivir.

Iván, un antiguo conocido de Sofía, aparece en el King’s buscando a la bailarina, pero se encuentra con Ester… en una corta conversación, logra cambiar radicalmente los planes de la chica.

Marcelino continúa entrometiéndose en la gestión del Supermercado y Manolita acaba estallando… por suerte, Quintero aparece con buenas noticias: ya es oficial: Supermercados Sanabria ha vuelto a sus manos. 

Animado por Quintero, Marcelino busca a Julio Crespo para exigirle su parte del club, que perdió coaccionado por Vicente Berrocal… sin embargo, como el abogado le advirtió, el empresario es un hueso duro de roer.

Lola y Claudia comienzan a trabajar para Confecciones Quevedo. Conocen a Victoria, la joven hija de la familia que parece ser quien lleva las riendas de la dirección creativa… sin embargo, les hace un encargo un tanto especial: una colección de otoño-invierno a escasas semanas del inicio de la temporada

Ante ellas aparece Elena, su madre, que no tarda en desacreditar a Victoria y la relega a un segundo plano. Ella será su jefa y solo obedecerán sus órdenes.

Pronto vemos que Román y Malena tienen una relación muy especial. La chica parece entenderse bien con su hermano, algo que no se replica con el resto de la familia.

Además, el chico está comprometido con Alicia Crespo, la hija del empresario, quien se muestra muy posesiva con él.

Manolita se enfrenta sola a la gestión del Supermercado, sabe que necesita a alguien de confianza y tiene a la persona idónea para ello: Benigna.

Gala y Carlos vuelven a encontrarse en la plaza… la química entre la pareja es evidente.

Lo mismo ocurre entre Lola y Román… La hija de los Gómez sonsaca al chico sobre su familia, descubriendo la identidad de su hermana pequeña: Malena. Román le entrega un objeto de su hermana que emociona a Lola.

Victoria insiste en dar un nuevo enfoque a las nuevas lineas de confecciones Quevedo, algo que Elena rechaza de pleno. Además, la chica está convencida de que deberían abrir su propia tienda… así no tendrían que negociar con intermediarios y el margen de beneficio sería mucho mayor… 

Mientras la guerra en el seno de Los Quevedo aumenta por momentos, descubrimos que Federico tiene una relación extramatrimonial con Sonsoles, la secretaria de la empresa.

Lola no puede evitar demostrar su tristeza ante su abuelo. Pelayo sabe leer entre líneas y sabe que lo que provoca el estado de su nieta es algo más que su separación de Arnau.

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