Ana Verónica Schultz (‘Machos Alfa’): «Si me dan un granito de arroz, hago una paella»

La actriz de ‘Machos Alfa’ reflexiona sobre romper etiquetas y reinventarse mientras vive un año imparable de estrenos y nuevos proyectos.

Ana Verónica Schultz interpreta a Marcela en la cuarta temporada de ‘Machos Alfa’, la comedia de Netflix creada por los hermanos Caballero que analiza, desde el humor, las contradicciones del mundo actual.

Su personaje forma parte del grupo de mujeres que orbita alrededor del poder, el dinero y la imagen, una trama que ha generado conversación y debate en redes.

“Es una comedia que te hace reír y reflexionar sin darte cuenta”, nos explica la actriz en conversación con Cultura en Serie, destacando la capacidad de la serie para incomodar sin señalar ni moralizar.

Con una trayectoria que incluye títulos como ‘La Encrucijada’, ‘Respira’, ‘La que se avecina’, ‘El Inmortal’ o ‘Deudas’, Schultz vive uno de sus momentos profesionales más intensos. En 2026 estrenará ‘El profesor’ junto a Javier Gutiérrez, ‘Zeta’ con Mario Casas, ‘Clanes de Dios’ como protagonista y la película ‘Humano’.

Entrevista a Ana Verónica Schultz, Marcela en 'Machos Alfa'

¿Cómo nace tu participación en ‘Machos Alfa’ y cómo llega a ti el personaje de Marcela?

Yo ya había trabajado con los hermanos Caballero en un episodio de ‘La que se avecina’. Hace aproximadamente dos años me comentaron que estaban desarrollando una trama sobre un grupo de mujeres “pijas”, mantenidas, y que se habían inspirado en mí para crear uno de esos personajes.

Desde entonces estuve esperando ese momento hasta que finalmente llegó con la cuarta temporada. Y lo bonito es que el personaje no se queda ahí: continúa en la quinta temporada de ‘Machos Alfa’.

¿Qué tiene ‘Machos Alfa’ para convertirse en una de las comedias más reconocibles de los últimos años?

Es una comedia que te hace reír y reflexionar sin darte cuenta. Parece ligera, pero mientras la estás viendo, algo se va moviendo en tu subconsciente. No vende el chiste por venderlo, siempre hay algo detrás.

Yo, por ejemplo, me siento muy identificada con el personaje de Raquel, que es una madre un poco torpe, ¿no? De su forma. Yo soy madre. Y a veces te hace reír la forma en la que educa a su hijo, pero en el fondo es simplemente una madre torpe. Entonces yo creo que, en general, es una comedia muy acertada.

Además, es como si los Caballero entrasen en la casa de todos. Es un reflejo de lo que vivimos, de nuestras familias, de nuestras contradicciones. Y no pide permiso, no se excusa, no tiene un bando favorito: deja a todo el mundo al descubierto.

Marcela representa a la mujer mantenida, una figura que genera debate. ¿Qué crees que aporta este personaje dentro de la serie?

Marcela es una mujer muy consciente del lugar que ocupa. Tiene una inteligencia social muy clara: entiende la dinámica entre dinero, poder y deseo, y la utiliza a su favor. No se disculpa por haber elegido una vida cómoda con un hombre con dinero.

Forma parte de un grupo de mujeres que incomodan. Y me parece que es muy importante porque es verdad que estamos en un momento donde opinamos todos de la vida de todos. Hay un juicio moral constante.

Marcela también pone sobre la mesa la esclavitud de la imagen femenina: el valor que sigue teniendo verse bien, gustar, no envejecer. Ella reconoce esa presión, no la niega, pero tampoco deja de usarla.

Y como madre, tampoco santifica la maternidad. Es una madre que no disfruta del rol tradicional, que no idealiza nada. Eso también incomoda.

Al principio, cuando leí el personaje, sentí juicio. Lo primero que pensé fue: “está mantenida”. Pero luego reflexioné: ¿por qué no? Es una decisión válida. No solo es digno ser una mujer independiente y exitosa. Yo soy madre soltera y me alejo muchísimo del personaje, pero defenderla sin juzgarla fue un ejercicio muy interesante.

¿Cómo ha reaccionado el público ante un personaje así?

Curiosamente, muy bien. Yo leía comentarios de mujeres diciendo: “ojalá ese fuese mi problema”, “yo quiero ser madre Pilates”. Es muy fácil juzgar desde fuera, pero luego cuando lo ves reflejado con humor, te das cuenta de que hay muchas capas y que cada decisión es respetable.

En ‘La Encrucijada’ tu personaje aparece solo cinco episodios, pero es clave para arrancar la trama. ¿Qué opinas del formato de series largas en prime time frente a las temporadas cortas actuales?

Me parece un formato muy interesante. Es una serie larga, en prime time, que permite profundizar más en la vida de los personajes. Es como un híbrido entre una diaria y una serie tradicional.

Permite que las historias respiren más y que los personajes tengan recorrido. Y además, su éxito demuestra que el público sigue conectando con este tipo de formato.

Has encadenado comedia, drama y thriller en muy poco tiempo. ¿Cómo gestionas esos cambios de registro tan radicales?

Estoy en un momento de mi carrera en el que he conseguido abrir un abanico que me ha costado mucho. Durante años estuve ligada al estereotipo de mujer latina, la mujer “pibón”, la mujer del narco, la mujer de alguien.

Poco a poco fui tocando puertas. Siempre digo que si no me abren la puerta, me cuelo por la ventana. Empecé a hacer proyectos más pequeños que me permitieran mostrar otras capas: madres luchadoras, mujeres con profundidad emocional, personajes que no estuvieran ligados solo a su físico.

‘Respira’ fue un regalo enorme porque fue la primera vez que me dejaron interpretar una madre. Y siendo madre en mi vida real, conecté con esa emoción de una forma muy profunda. Mi mente sabe que es ficción, pero el cuerpo no distingue. Cuando trabajas un duelo, el cuerpo lo siente.

Ahora no me peleo con la industria. Si hago una femme fatale, la defiendo encantada. Si hago una mujer de la limpieza, también. Lo importante es que ahora puedo transitar entre esos mundos.

Como en 'Respira', muchos de tus personajes son secundarios pero decisivos. ¿Sientes que ese tipo de papeles están infravalorados?

He hecho muchísimos personajes de reparto. Llegas a un rodaje que ya es una familia, trabajas unos días y te vas. Es una sensación extraña.

Pero aprendí a verlo como un reto: si te dan un granito de arroz, haz una paella. Muchas veces esos personajes detonan la trama o sostienen la historia de los protagonistas. Requieren mucha precisión porque tienes poco tiempo para que funcionen.

Ahora me siento mucho más hábil para llegar “de paracaídas” y hacerlo bien.

En 2026 eres protagonista de ‘Clanes de Dios’. ¿Qué supone para ti liderar una película con un personaje tan complejo como Magdalena?

‘Clanes de Dios’ es un regalazo. Magdalena transita todas las emociones dentro de una misma película. Es una madre en un mundo hostil, oscuro, con mucha violencia, pero profundamente tierna.

Es un cine distinto al habitual, con una mirada muy marcada porque el director es mexicano. Trabajé un acento colombiano muy específico, no uno genérico, y fue un proceso de preparación muy intenso.

Además, es un personaje con mucha acción, mucha violencia. Y aunque mi mente sabe que estamos jugando, mi cuerpo no distingue tanto. Recuerdo que durante el rodaje me costaba dormir porque mi cuerpo estaba en alerta constante.

Lo que más me gusta de esta profesión es transformarme y verme en pantalla y decir: “¿quién es esta mujer?”. Eso me pasó mucho con Magdalena.

Este verano rodaste casi de forma consecutiva ‘Clanes de Dios’, ‘Humano’ y ‘Machos Alfa’. ¿Cómo viviste ese contraste tan radical de personajes?

Fue un verano muy intenso. Rodé ‘Clanes de Dios’, luego ‘Humano’ y después ‘Machos Alfa’. En cuestión de semanas pasé de ser una mujer en un entorno de violencia y mafia, a una trabajadora de limpieza en un hotel donde ocurren cosas muy duras, y luego a una mujer mantenida en clave de comedia.

Hice todos los estereotipos latinos en un mismo verano: la mujer de la mafia, la mujer de la limpieza, la mujer mantenida. Y estoy muy contenta porque todo se va a estrenar más o menos al mismo tiempo y se va a ver esa versatilidad.

Para mí eso es un logro maravilloso. Incluso hubo momentos en los que enseñaba imágenes a mi hijo y no me reconocía. Físicamente no llevaba grandes caracterizaciones, pero mi energía era completamente distinta.

También estrenas ‘Humano’ y ‘El profesor’. ¿Qué puedes contarnos?

En ‘Humano’ interpreto a una trabajadora de limpieza en un hotel donde suceden cosas muy terroríficas. Es una película dura.

En ‘El profesor’ tengo un personaje pequeño pero que es responsable de toda la trama. No puedo contar mucho más, pero valoro muchísimo estos trabajos porque en esta profesión la estabilidad es complicada y cada proyecto suma.

¿Te gustaría participar en una serie diaria donde poder desarrollar personajes de largo recorrido?

Muchísimo. Me parece una escuela increíble. Yo empecé en una diaria en Venezuela y recuerdo que rodabas todos los días, con un ritmo muy exigente, aprendiendo mucho texto constantemente.

Creo que te da herramientas brutales como actriz: disciplina, rapidez, memoria, resistencia emocional. Y además te permite desarrollar un personaje durante mucho tiempo, con matices, con evolución real.

Es un reto importante y necesario. Ojalá me llamen para una diaria, sería un sueño.

¿Qué tipo de personajes te gustaría explorar ahora?

Me gustaría interpretar mujeres con profesiones menos estereotipadas para extranjeras: abogada, doctora, profesora. Personajes que no estén tan vinculados al cliché.

Y también me apetece algo más sutil, más tierno, menos explosivo. Últimamente he hecho personajes muy intensos, con mucha fuerza física y emocional. Me gustaría explorar la profundidad desde la calma.

Además de tus próximos estrenos, ¿en qué proyectos estás trabajando ahora?

Estoy en un nuevo proyecto de cine del que todavía no puedo contar mucho. Y además, como he hecho dirección teatral, estoy desarrollando un nuevo proyecto de teatro como directora.

Estoy muy ilusionada con esa faceta. Siempre he tenido esa inquietud creativa y ahora estoy “cocinando” algo propio desde la dirección.

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