‘Amar es para siempre’ no funciona en Telemadrid: ¿fracaso previsible o maniobra táctica?

El regreso de ‘Amar es para siempre’ a la parrilla, esta vez en forma de reposición en las tardes de Telemadrid, ha generado más titulares que espectadores.

Desde el lunes 30 de junio, la cadena autonómica madrileña emite la primera temporada de la exitosa serie vespertina que brilló durante más de una década en Antena 3.

Sin embargo, los datos de sus primeros días no han acompañado: un escuálido 0.9% de share en su primer episodio, y un aún más alarmante 0.2% en el segundo del mismo día. El martes, la cosa remontó ligeramente hasta un 2%, pero sigue muy por debajo del ya de por sí bajo promedio de la cadena, que cerró junio con un 5.2%.

A simple vista, parece un desastre sin paliativos. Pero si se rasca más allá de la superficie, la jugada tiene una lectura más compleja. Para empezar, se trata de una serie completamente amortizada.

Emitirla no supone apenas coste adicional, y su papel en la parrilla responde más a una lógica de contención presupuestaria que de ambición. En pleno verano, con un consumo televisivo mínimo, y en una franja como la sobremesa donde reina la fragmentación, el objetivo puede no ser el liderazgo, sino rellenar con dignidad un hueco imposible de conquistar.

El contexto no ayuda. Las tardes de Telemadrid llevan años en caída libre, y ni siquiera formatos consolidados como Madrid Directo logran romper esa inercia. La franja completa arrastra datos exiguos que ni siquiera alcanzan el 4% de share en sus mejores momentos.

El cine posterior a la serie no mejora la situación, y los magacines matinales tampoco consiguen levantar cabeza. De hecho, lo más visto en la cadena estos días ha sido el informativo, empujado por el interés político alrededor del PSOE y la figura de Santos Cerdán, en plena batalla política que salpica directamente a la dirección editorial del canal.

Pero hay un cuarto factor crucial: la competencia. Emitir Amar es para siempre de 15:30 a 16:20 es lanzarla al fuego cruzado. Tiene que lidiar con el cierre de los telediarios nacionales, los bloques de Deportes y El Tiempo, y luego enfrentarse a pesos pesados como 'Sueños de libertad' en Antena 3 —su sucesora natural—, el imbatible Saber y ganar en La 2, y formatos con público fiel como 'Zapeando' y 'Todo es mentira'.

En ese campo de batalla, cualquier producto con aroma a reposición tiene las de perder. Incluso nuevas apuestas como Tardear en Telecinco o Malas lenguas en La 2 apenas consiguen hacerse hueco.

En definitiva, más que un experimento fallido, lo de Amar es para siempre en Telemadrid parece un parche barato y temporal, una forma de sobrevivir al verano sin grandes inversiones. No busca audiencias masivas, sino simplemente no hundir más una franja ya de por sí en estado crítico. ¿Tiene futuro? Difícil. Pero mientras no cueste, quizás aguante.

Añade Cultura en Serie como tu medio de referencia en Google y no te pierdas nada de tus series favoritas

Asegúrate de que esté marcada la casilla azul.