“La vida me ha cambiado en un segundo extraño. Demasiado brillo, demasiado impacto. Me ha venido grande para ser exacto.Ya sé que no es para tanto”, canta Leiva en una de sus canciones de su último disco. Una letra que define a la perfección el momento que están viviendo Amaia y Alfred después de su paso por Operación Triunfo 2017. Cuando la vida te sonríe, tienes ganas de comerte el mundo, dar lo mejor de ti mismo y aprovechar cada segundo al máximo. Esta pareja de artistas han sido el mejor ejemplo. Han devuelto a sus seguidores el cariño y apoyo que les brindaron con su música, entrega y pasión. Sin embargo, es una sensación agridulce porque se ven obligados a trabajar bajo presión, con un nivel de responsabilidad enorme. Siempre con una sonrisa en la cara, sin permitirse flaquear ni un segundo. Siempre felices. Pero al fin y al cabo son personas que sienten como nosotros. Tenemos que ser conscientes de que pueden reír, pero también tienen derecho a llorar y sentirse sobrepasados cuando toca. Y no pasa nada. Son humanos. La vida les ha cambiado por completo, pero no por eso han dejado de ser otros. Son los mismos chicos que se conocieron en los casting. El joven del trombón y la chica que cantaba por El Kanka. Los mismos que enamoraron a España con su talento y humildad. Los mismos que un día nos enseñaron la importancia de ser tú mismo.

Son jóvenes, valientes y comprometidos con su pasión, la música, convertida ahora en su trabajo. Hace tan sólo unos meses que podían pasear por la calle con normalidad como cualquier persona. Ahora son el centro de todas las miradas. Amaia y Alfred  han tenido que enfrentarse a los focos, las cámaras, las entrevistas y como no, a las críticas. Parece que por el simple hecho de ser una figura pública estás destinado a ser criticado con crudeza. Es cierto que te expones a eso, pero no a determinados tipos de comentarios que solo buscan hacer daño y hacer sentir mal a la otra persona. Las críticas destructivas nunca aportan y para eso nadie está preparado. Me parece admirable lo bien que Amaia y Alfred han sabido gestionar esta parte de su trabajo. Unos cuestionan su amor y les tildan de cursis y empalagosos. Otros en cambio, son capaces de ver más allá y valorar su talento musical. Dicen que sobre gustos no hay nada escrito. Pero lo que está claro es que Amaia y Alfred son capaces de emocionar con su voz. Si no quieres entrar a su mundo, tú te lo pierdes. Y es que no hay cosa más maravillosa que llenarte de su magia y sensibilidad.

Amaia Romero y Alfred García representarán a España en el Festival de Eurovisión con Tu Canción este sábado 12 de mayo en el Altice Arena Lisboa. Desde su llegada a la capital portuguesa, han tenido que afrontar varias jornadas intensas de ensayos en las que han ido perfeccionando su actuación. La joven pareja se ha sentido muy cómoda en el escenario que dicen que es muy similar al de OT 2017. La puesta escena estará marcada por una luminosidad especial que ayudará a contar su historia con realismo. Sorprende su valentía y compromiso, pues no es nada fácil poner a la disposición de un país tu voz, tu amor, tu magia y sensibilidad y además hacerlo delante de más de doscientos millones de personas. La posición en la quedemos esta noche no importa. Es indiferente. Vosotros ya habéis ganado. Nos habéis ganado. Habéis ganado a Europa. Y quienes todavía no lo han hecho, es que quizás no saben ver más allá de lo que es visible a los ojos. Han olvidado lo que es estar enamorado. Han olvidado lo que es vivir. Porque cuando alguien se ama como vosotros lo hacéis, la vida es más bonita y todo cobra sentido.

Amaia y Alfred son un tandem perfecto que se entienden con solo mirarse. Una pareja de grandes músicos que desprenden una energía muy especial encima del escenario. Mantienen su magia cuando las luces se apagan y marcan la diferencia con su autenticidad.

Amaia, natural y emocional

Amaia es una estrella. Tiene una luz que lo ilumina todo. Siempre brilla encima del escenario y lo hace a lo grande. Su sensibilidad es uno de sus valores más destacados. Solo tiene 19 años pero su talento es propio de cantantes con varios años de experiencia. Amaia es emocional, mágica y especial. Es la ganadora de Operación Triunfo, una joven que enamora con su voz y naturalidad y siempre emociona. Es una mujer con un sentido musical muy desarrollado, algo que sorprende para su corta edad. Pero no solo ha conquistado al público con su música. Su humildad y naturalidad de la que hemos sido testigos dentro de la Academia nos han descubierto a una joven de la que siempre aprendemos algo nuevo. Defiende una filosofía de vida basada en la libertad y la igualdad de las mujeres. No le gusta la superficialidad. Por eso, nunca ha entendido que las mujeres  se tengan que depilar o maquillar porque como ella, son maravillosas por sí solas. No solo te atrapará como artista sino que tendrás ganas de hacerte su amiga. Ha sido la gran protagonista de la edición más auténtica y reivindicativa de OT, en la que  se ha convertido en un icono feminista y referente de toda una generación. Sin darse cuenta ha dado a conocer a artistas de los que muchos de nosotros nunca habíamos oído hablar. Todavía recordamos esos momentos tan especiales en la Academia en los que se sentaba en el piano o se sentaba al sillón con la guitarra para cantar por Marisol, por Pereza e incluso deleitarnos con una magistral interpretación de Beethoven. Cuando eso sucedía no podías despegar la mirada de la pantalla. Te enamoraba sin quererlo con sus versiones. Es una maestra de la música.

Alfred, auténtico y personal

Alfred tiene magia en su interior. La música es su pasión. Le ha acompañado desde que era un niño. Hemos descubierto a un joven con un talento musical muy desarrollado y una luminosidad que traspasa la pantalla. Ha demostrado ser un gran músico y compositor.  Desde su entrada en la Academia de Operación Triunfo ha creado hasta 18 temas propios, entre ellos Londres, que formarán parte de su próximo disco 1016. Muchos calificaron al barcelonés de raro por sus gestos, su forma de sentir la música o simplemente por su forma de ser. Pero no hay cosa más maravillosa que ser diferente. Ningún artista reconocido sería lo que es ahora si le quitas su sello personal. Las personas normales son aburridas. En cambio, las personas diferentes siempre aportan y suman. Alfred es un joven muy solidario, siempre comprometido con los más desfavorecidos. Se implica en numerosas iniciativas. El joven ha mostrado su defensa por las mujeres, por la asociación Proactiva Open Arms que se dedica a rescatar a los refugiados que llegan a Europa por el Mediterráneo y también con los niños del Raval de Barcelona. Amante del jazz y Michael Jackson, Alfred ha enseñado al público joven y adulto muchos valores necesarios. Durante su paso por Operación Triunfo sufrió un ataque de ansiedad y y salió al escenario a darlo todo. Y lo que es más importante, habló de ello sin tapujos. Todos deberíamos aprender de él. Es el reflejo público que necesitan ver las personas que lo sufren. Alfred es música acústica que llega directa al corazón.

Amaia y Alfred se enfrentan esta noche a la gran final de Eurovisión en la que compiten con países de toda Europa. Deslumbrarán como siempre con su luz, su magia y complicidad. Todos bailaremos con ellos como si fuera la primera vez.

¡Mucha suerte! Y nunca dejéis de ser vosotros mismos. Eso es lo que os hace únicos.